VOLVIENDO DE JAPÓN, SENSACIONES DE LA VUELTA A CASA.

VOLVIENDO DE JAPÓN, SENSACIONES DE LA VUELTA A CASA.

Tras 33 días en Japón estoy a la espera de tomar el último vuelo en el aeropuerto de Beijing, tras tener que pasar mil controles donde he tenido que separar monedas, cargadores, pasta de dientes y otras absurdideces he encontrado unas buenos sofás donde pasar el tránsito de siete horas que me esperan,

China aunque asiática diríamos que poco tiene que ver con Japón, aquí los modos son bruscos, las sonrisas brillan por su ausencia y las máquinas de wifi están rotas. Algún intento de sonrisa tras el correspondiente NI HAO  y un cacheo digamos que en profundidad.

Todos los del control hemos tenido que oler el líquido de lentillas y han estado a punto de tirarlo por pasarse la cantidad en veinte centilitros, tras casi tener que beberlo para que me dejaran llevarlo por fin he dejado atrás los controles tras dos horas de chequeos y pases de la tarjeta de embarque y pasaporte, todo para pasar a la zona de tránsito donde para mi alegría puedo ver el atardecer y aterrizar los aviones con asiento en primera fila.. En estos casos lo mejor es no dejarse llevar por la desesperación, en realidad tengo tiempo, así que he acabado al final de la fila con la típica mirada perdida en el infinito.

Es en estos ratos ,cuando por fin paro, que surgen decenas de  reflexiones de lo que ha sido mi experiencia a lo largo de este tiempo, automáticamente siempre me viene a la cabeza los encuentros que he tenido, los nuevos amigos que han llegado a mi vida, lo que más me ha sorprendido, los sabores, colores , etc. No puedo evitarlo, me invade la nostalgia, qué rápidamente lo extraño se hace cotidiano y que rápidamente incorporas rutinas que nuevamente tendrás que dejar atrás.

Ayer me tuve que despedir de nuevos amigos, tras cuatro días juntos compartiendo, risas, confidencias y dolores, sé que ya les quiero, que nos volveremos a encontrar en esta comunidad viajera que vamos construyendo. Su paciencia a mis ritmos lentos, su sonrisa siempre oportuna, sus enseñanzas para corregir mi terrible acento, sus bromas y su ternura,  han sido el broche final a otro viaje, un abrazo fuerte y a seguir el camino, aunque necesario para que la vida continue aunque cómo me gustaría a veces parar el tiempo.

Aunque la vida te va enseñando que hay que dejar ir para que lleguen nuevas experiencias y la vida siga creciendo.

Amigos en Kyoto , Sasha, Lionel y Rocío (JAPÓN)

Tras llegar al hostal a pasar mi última noche, melancólica por la despedida y por acabar esta etapa, el viaje me deparaba un último regalo, un nuevo “akelarre” femenino, varias maravillosas mujeres contando experiencias, proyectos, sueños y deseos, mujeres de muy diferentes países que en la cocina de nuestra tradicional casa japonesa nos reímos, compartimos y hermanamos alrededor de una taza de té.

Acabamos la noche de madrugada entre carcajadas con lo de la idea de llevar una foto de un marido marine, todas mujeres libres, viajeras, emprendedoras, envueltas en carcajadas, y dándonos cuenta de cómo en el humor y en la vida las mujeres tenemos unos códigos bastante comunes que hacen que enseguida conectemos.

A lo largo de estos viajes siempre paso varias etapas que considero necesarias, aunque a priori son unas incómodas invitadas, durante unos días siempre se dan las circunstancias para que pase unos días en completa soledad, llega siempre para redescubrirme el placer de estar conmigo misma, el redescubrimiento de que no es que tenga que aceptarme sino que tengo que disfrutar conmigo y con mis “evadas”, vocablo consensuado con mis amigas y amigos que siempre hace referencia a mi particular forma de hacer las cosas, Cuando vuelvo a recobrar esta sensación entonces es cuando se abre el telón y entonces ya estoy preparada para compartir de una manera viva, alegre y generosa. No desde la necesidad de la pura compañía.

En mis vueltas siempre tengo emociones encontradas, por un lado ese duelo de la pérdida de lo vivido, la sensación de que todo pasa, de que ha pasado casi como un sueño, con sus cosas agradables y con las desagradables.  Y por otro lado la alegría de la vuelta. La emoción de ver y abrazar nuevamente a las personas que amo y que me aman,  de volver a lo cotidiano, la sensación de que no necesito escapar de nada, porque tengo una vida y un entorno precioso y el placer de la vuelta se hace equiparable al placer de la ida, en una maravillosa balanza que hace que todo esté en equilibrio, de la llegada de la calma, con la vuelta a las rutinas que tan placenteras también me resultan.

Golden Temple Kyoto (JAPÓN)

La verdad es que llega un momento en el que siento que no puedo disfrutar de la ida si no soy capaz de disfrutar de la vuelta, porque el camino no tiene principio ni fin sino que va todo en perfecta circunferencia.

Qué bueno es volver al hogar y encontrarlo cálido gracias a la gente que me ama y amo, qué cálido también saber que en la vuelta empezaré nuevamente a generar la ida.

De momento en cerca de un mes vuelta a mi querido Marruecos, y para Junio el esperado regreso a Irán, esta vez con un proyecto de viaje guiado por allí,  con compañeras nuevas de viaje, amigas maravillosas con las que presiento que el viaje tendrá otra dimensión y un enriquecimiento mutuo fascinante.

Me acompañarán en esta nueva aventura colectiva maravillosas amigas del alma creativas y de espíritu emprendedor y trataremos de emprender un viaje en el que podamos disfrutar de la hospitalidad y el encuentro Iraní junto con el placer de redescubrir uno de los países más bellos en los que he estado y terriblemente juzgado equivocadamente con aquel terrible calificativo de “eje del mal”. Cuánto daño hace confundir a los ciudadanos y ciudadanas con sus políticos.

Así que me daré un tiempo a deshacer la mochila, a hacer alguna colada, reencontrarme con amigos y familia e hincharme a Jamón y en este ciclo de ida y vuelta , el plan volverá a ponerse en marcha, porque mi naturaleza es estar siempre en movimiento, como el agua de río que si no fluye se entanca. Un abrazo.

 

Un abrazo.

2 respuesta a “VOLVIENDO DE JAPÓN, SENSACIONES DE LA VUELTA A CASA.”

  1. Gracias por esto Eva. La llegada es un proceso con el que usualmente me cuesta lidiar. Pero tu texto ha logrado liberar un poco el peso. Fué un honor ser parte de ese encuentro fortuito en aquella cocina. Que el té siga siendo dulce y conversado en tus nuevas aventuras! Saludos desde Canadá/Chile
    Javiera

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