KARIMUNJAWA, PARAÍSO PERDIDO

  KARIMUNJAWA PARAÍSO PERDIDO

MATUR NUGÚN, destino Karimunjawa. En julio  puse rumbo nuevamente a Indonesia. Como suele ser habitual no tenía una ruta muy marcada. Quería visitar Yogyakarta y tenía ganas de disfrutar en algunas de sus remotas islas.

De refilón leí algo sobre un conjunto de islas al norte de Java, las cuales se conservaban aún muy vírgenes.

En el país de las más de 17000 islas, con Bali como isla más conocida,  Karimun Jawa aparecía como un destino aún sin explotar. Aún no conquistado con grandes complejos hoteleros, «western food»,  ni hordas de turistas occidentales. 

En el cuarto país más poblado del planeta con más de 600 lenguas, decenas de etnias y diferentes religiones, se esconden aún cientos de sitios perdidos . Y yo iba a tener el privilegio de estar en uno de ellos.

Aunque había leído en un blog algo sobre estas islas de Karimunjawa, fue a lo largo del viaje que una y otra vez tanto turistas como locales me iban sugiriendo este nombre.

Al final muchos de los destinos te buscan y me dejé llevar por esos cantos de sirena. 

El comienzo fue animado.

Ocho horas con diferentes autobuses y grados de comodidad, sentada a veces entre dos hombres que estaban en posición «Manspreading», el arte masculino de abrir las piernas desparramadas ocupando todo el espacio.

Tras un camino de autobuses en el que casi me quedo congelada bajo el chorro del aire acondicionado, y en el que también llevé la cabeza fuera de la ventanilla,  con la expresión de un husky en un jacuzzi,  conseguí llegar a Jepara.

Viendo que no podía coger el bote que salía a diario, busqué una habitación que rondaba los siete euros, me comí unos exquisitos cangrejos de mar y me dormí escuchando las olas ilusionada como una Robinson Crusoe de tierra adentro.

Tras hacer cola desde las cuatro de la mañana para el barco de las nueve, conseguí mi ansiado pasaje.  Cuando ya estaba toda animada en mi bote, comprobé en un escaso minuto: 

Uno,  que la temperatura rondaba los 12 grados sin posibilidad de salir al exterior.

Dos, que emitían una película, en aquel camarote clausurado, sobre barcos que se hundían continuamente con Rihanna de protagonista.

Y tres, que aquello se movía más que la Virgen del Rocío  en el salto de la reja.

Así fue que mi cuerpo se transformó en la niña del exorcista y dejé en las bolsas que me pasaban mis casuales y después amigos viajeros,  mi desayuno de Sate Ayam (brochetas con salsa de cacahuetes).

Mientras el resto de viajeros se iban alejando de mí,  en un despiadado juego a la inversa, de «un, dos, tres, chocolate inglés».

De esa experiencia me quedó como daño irreversible, la aversión a cualquier alimento aliñado con salsa de cacahuete. 

Cuando llegué  a la isla daba saltitos de alegría olvidándome del peligro de menear las bolsas con mi ex desayuno. Tras por fin deshacerme de ellas y con el estómago volviendo a mi sitio,  me dispuse a recorrer la isla. 

Enseguida supe que me quedaría más de lo que planeaba, montañas imponentes de selva virgen ,   las cuales me recordaban a mi añorada canción de Mecano «hawaii bombay».

Campos de corales vivos y un silencio imponente en la isla, donde los coches eran una rareza.

Empecé a buscar alojamiento y una preciosa casa azul llamó mi atención.The blue coral homestay salió a mi encuentro, oí risas en castellano.

Con alegría me encontré con los maravillosos  propietarios, Javier de origen madrileño y Diana Indonesia con salero canario.

Ella me regaló un desayuno que me hechizó hasta quedarme el doble de días de los que tenía planeado y él , junto con Marcos, risas y anécdotas , hasta altas horas de la madrugada,  con encuentros en cuatro idiomas .

Mélani la bebé de la casa, me prestaba su cepillo de pelo, algún día en el que yo  recordaba que igual tenía que peinarme. 

Ya llevaba tiempo viajando sola,  así que lo mimos que me dieron y ese hacerme partícipe de su comunidad terminó de convencerme del poder del ahora del que hablaba Eckhart Tolle.

Cuando te haces amigo del momento presente, te sientes como en casa dondequiera que estés.

Claro, que el entorno, era una fuente de placer interminable en la que poder parar el cuerpo y el espíritu. 

Así pasé nueve días,  buceando por campos de coral que empezaban en la orilla, afilados como navajas .  Haciendo nuevos amigos, con risas, paellas, drones y posados,  con acentos asturianos, madrileños, suizos y chilenos .

 

Guiada por rutas imposibles , admirando a las tortugas, ayudada por cuerdas por mis amigos estudiantes de ecoturismo de Sumatra, con el jefe Galang y su inolvidable sombrero . Subidos a imposibles transportes, recogiendo a Francesas despistadas por caminos inventados por los “gepeeses”.

Con baños sin quitarme la ropa. Con derrapes de moto en caminos imposibles de arena, hamacas y baches que me hacían salir disparada.

Días que pasaba recogiendo plástico, sumergiéndome en una piscina de tiburones huidizos y buscando serpientes en sus manglares. 

Escapando de escorpiones,  los cuales tras su picadura dejaban como efecto casi inofensivo,  un dedo gigante como de dibujo animado golpeado . 

Disfrutando cada día del  ritual de los zumos de frutas hechos con amor por mi vendedora favorita. Mientras todos compartíamos el banco y nuestras palabras comunes.

Su «crispy calamari» con el que se te caían las lágrimas, sus pescados con nombres de pájaros y escamas como plumas de pavos reales.

 

Sus casas y mezquitas de colores, como casitas de Lego desmontables, con sus llamadas a la oración desafinadas, su gente saludando a mi paso, invitándome a probar algún anacardo o arroz con pescado.

Tardes que pasaban leyendo en los columpios viendo  a los monos saltando de arbol en arbol. 

Cielos incendiados, el mejor momento para el buceo, esquivando las lanchas.

Así que cuando la gente que venía en excursiones de dos o tres días, me preguntaban que qué había hecho tanto tiempo en unas islas en la que aparentemente no había nada, yo me sonreía para mis adentros.

Y como en un mantra me repetía, Karimunjawa mi paraíso.

Sabiendo que los paraísos perdidos sólo están en nosotras mismas. 

(MARCEL PROUST)

evalunaviajera@gmail.com

 

LAS MUJERES DE IRÁN

LAS MUJERES DE IRÁN

Tu tarea no es buscar el amor, sino buscar y encontrar las barreras dentro de ti mismo que has construido contra él.

( RUMI) .

 

En cuanto dices que vas a Irán todo el mundo se apresura a hablarte de la situación de la mujer en este país, salen ordas de expertos en género Iraní y se abre debate de cómo liberarlas.

Muchas veces la pregunta es de este tipo » ¿cómo puedo viajar a países machistas? «, como si del  que  proveo no tuviera esta lacra universal. Y como dice mi amiga Carlota como si no tuviésemos suficiente faena dentro.

Por desgracia, el machismo no es un fenómeno cultural, ni religioso, económico o étnico, sino que es fruto de un sistema desigual de poder y por lo tanto ningún país se libra de esta gran lacra social.

Lo que difiere unos países de otros son las leyes y su efectiva protección de este colectivo y el nivel de consciencia personal. Me he sorprendido muchas veces con mis propios machismos o con conductas de este tipo a mi alrededor en gente que se consideraba muy feminista. En muchos países estamos intentando pasar de considerarlo un asunto doméstico a un asunto público, he visto cómo en países con escasa protección legal los vecinos  acudían corriendo a la casa de una vecina que estaba siendo agredida para impedirlo. O cómo una red de mujeres ofrecen el apoyo que el sistema no presta.

En Irán la ley la rige la Sharía o ley islámica la cual es muy extricta por no llamarla limitante con la mujer, se impone un código muy marcado de vestimenta en el que yo siempre sentía que estaba al límite, es difícil cubrir todas tus curvas y el pelo. Como código impuesto muchas mujeres también bordean el límite de lo legal, reclamando su cuota de libertad y expresión. Está prohibido hasta pintarse las uñas, escondiéndoselas en ocasiones en manos enguantadas.

Las mujeres de Irán frente a este panorama aun despiertan mucho más mi admiración, ya que frente a un medio muy complicado y en ocasiones hostil, pelean reclamando la igualdad y su cuota de vida pública que les iguale a los hombres. Es fascinante ver cómo incluso se llegan a disfrazar para entrar en ámbitos sólo permitidos a los varones.

Las mujeres que he conocido en este tercer viaje me confirman la rebeldía, fuerza y lucha de estas grandes mujeres, me hace ver mi ridiculez de activismo de sofá con mis opiniones repetidas no acompañadas de acciones. Aquí muchas mujeres se la juegan cada día, entrando en sectores en las que son rechazadas, dominando las cuotas universitarias, rechazando casarse a edades más tempranas, no sintiéndose obligadas a tener hijos, las niñas aprenden idiomas con la convicción de buscar un futuro mejor en el que tengan su propia autonomía, y muchas se juegan su libertad diarias, ya que hay gente vigilándolas para según ellos protegerlas, en un giro terrible de cinismo.

He conocido mujeres ingenieras como la maravillosa Soheila, la cual estudió embarazada y está luchando por incorporarse a un mercado laboral que la discrimina por su doble condición de mujer e iraní, sus maravillosas alumnas,  con su fuerza y espontaneidad, las cuales nos invitaron a compartir una jornada con su extensa familia, y donde nos hicimos promesas de vernos en su edad adulta.

Roya la cual perdió a su familia y la cual pelea a diario trabajando en lo que puede y soñando colocarse como traductora. Las mujeres fuertes de la montaña zoroastristas que sacan adelante a sus familias con sonrisas y chapurreos de inglés, farsi y su propio dialecto.

Las mujeres y niñas Iraníes son fuertes y decididas, cuando hablan algo de inglés y te las encuentras se separan de su grupo y comparten con nosotras unas frases, unos momentos, unos «ailovyus» y buenos deseos, nos reímos con los selfish, nos dedicamos piropos y nos separamos con esas sonrisas limpias que no te dejan cerrar la boca.

Mi admiración por ellas crece mientras sus padres las miran con orgullo a lo lejos, porque de aquí vendrá la esperanza de un cambio de mundo. Les brillan los ojos hablando de sus sueños y me hacen pensar que gracias a ellas, seguramente otro mundo es posible y esto me hace no perder la esperanza. Porque la  «Sororidad» será esa cuchara que palada a palada aunque no conseguirá cambiar la montaña sí que podrá empezar a cambiarla. GRACIAS.

 

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IRÁN I LOVE YOU

IRÁN I LOVE YOU

La gente me pregunta qué es lo que me ha llevado a ir por tercera vez a Irán. No ha sido hasta este tercer viaje que he podido reconocer porqué es uno de los países que más me han impactado y al que no me canso de volver.

 

Podría hablar de su cultura, milenaria, rica, sus poetas y fuentes. De su arquitectura impactante  con la que te mantienes en un constante «ohhh» con mirada a lo alto a sus maravillosas cúpulas con ojos asombrados.

 

 

Sus paisajes cambiantes, desde verdes llanuras hasta paisajes lunares, sus diferentes etnias y ritos extintos.

Aunque hay mucho que hablar y detallar de este gran país lo que iba encontrando a lo largo del viaje y que más abulta en mi mochila, es la sensación de reconexión entre los seres humanos. A veces consideramos la hospitalidad un factor cultural, una suerte de «buenismo» con el que ser amable rozando la servilidad es algo inevitable y poco voluntario, en el que en el fondo se busca algo a cambio.

En los países musulmanes que he ido visitando la hospitalidad es una de sus cartas de presentación más destacadas, y en todos los sitios he sido bienvenida y bientratada.

En el caso de Irán este concepto riza el rizo ayudado por la «Tarof» y la hospitalidad se convierte en un arte y en una filosofía, así que tienes mil situaciones en las que tienes que luchar con el taxista para conseguir pagarle, libreros que te regalan libros, y gente que te agasaja y regala por el puro placer de hacerlo.

 

La sensación al llegar a Irán es la de que el cuidado y el interés es lo prioritario entre las personas, te sonríen, te dicen «wellcome» constantemente. Nada les sorprende y escandaliza, las personas son curiosas , quieren saber quién eres a qué te dedicas, porqué decidiste Irán y enseguida entran en preguntas de más enjundia, como temas de política exterior, nacionalismos, economía, religión, poesía y todos los temas que se les ocurran.

No es extraño que te digan «I love you», al principio sorprende,  poco a poco vas descubriendo que en el momento que te lo dicen aunque no te conozcan ellos y ellas te quieren, sin nuestras vacilaciones occidentales en la que el amor nos lo tenemos que ganar haciendo méritos.

Aquí se practica el amor generoso, el amar al otro por el mero hecho de existir, sin roñerías, te abrazan con cariño y te dan la bienvenida una y otra vez, felices del encuentro.

Esto es lo que me encuentro a diario en Irán, unas personas duramente maltratadas por su propio régimen de Ayatolás y por el resto del mundo embarcado en el capitalismo de la guerra, mirados con desconfianza como si todo un país pudiera ser habitado por peligrosos humanos. Un país que me hace que sentir que «sólo sé que no sé nada» y en el que el sentir va por encima de todo lo demás. Un país que siempre me hace sentir amada y aceptada. Cosa que por desgracia no hacemos con ellos. I LOVE IRÁN.

No te quedes satisfecho con historias, cómo le han ido las cosas a los demás. Revela tu propio mito.(  Rumi (1207 -1273) 

 

PESE A TRUMP, NOS VAMOS A IRÁN

 

PESE A TRUMP, NOS VAMOS A IRÁN.

 

Estos días se presentan convulsos con los nuevos incidentes internacionales, la ESTUPIDEZ Y EL CAPITALISMO ARMAMENTÍSTICO campa a sus anchas en el mundo y hoy me despierto con el traslado definitivo de la embajada estadounidense a Jerusalén, con esa fina ironía que caracteriza a la diplomacia mundial lo anuncian como una manera de caminar en el camino hacia la paz, no sólo no les basta con pisotear el planeta, países, culturas, religiones y naciones sino que encima nos toman por gilipollas.

Pese a este panorama en junio empiezo mi tercer viaje a Irán, país que me tiene enamorada, con una cultura milenaria persa que me recuerda que las culturas pese a los hombres nos sobreviven. Sus gentes son cálidas y sufridoras, con una historia reciente de mucho dolor y conflicto. Las mujeres que allí conocí un ejemplo increíble de resiliencia y hospitalidad. Amigos desde allí me cuentan como las nuevamente el embargo les está trayendo más miseria, fronteras cerradas , desplome de la economía y más dolor si cabe. Como siempre la población como víctima directa.

Este es un viaje especial, es un viaje en el que voy de guía, en el que me acompañan buenas y pacientes amigas, las cuales disfrutarán y sufrirán no sé en qué proporción este nuevo proyecto de viaje , ya les he avisado que no será el típico de las agencias, lo que no significa que eso lo haga mejor, pero es lo que tiene tener amigas que confían en tu criterio o es una cuestión pura de amor y apuesta.

Una de las cosas que más impacta en Irán es la calidez y hospitalidad de su gente, poco tímidos, se acercan a invitarte a todo lo que se les pueda ocurrir, a un helado, a compartir una comida con su familia, a dormir a sus casas, a llevarte donde quieras, hice buenos amigos que se cogían el día fiesta para mostrarte su ciudad. Comes más de lo que necesitas y siempre hay una sonrisa y unas risas que hermanan.

No esquivan ninguna pregunta, son gente combativa, crítica, de muy diferentes ideologías, algunas religiosas, otras no,   la gente que yo conocí tienen un propósito común de vivir en un mundo en paz, de no tener más conflictos ni represiones, en todas las familias tienen terribles experiencias. Y esto hace que aun me entristezca más los nuevos tiempos que se avecinan, les tienen ganas, y a mí se me parte el alma.

Hoy tengo ganas de llorar viendo las fotos, recuerdo como este niño se nos acercó y nos regaló unos bocadillos, comunicándonos con el universal lenguaje de la mirada. Porque así es su gente y los políticos sólo se mueven para mover su mierda de consumo de armas, se está acabando la guerra de Siria, hay que amortizar y probar todo lo comprado.

Se avecina un conflicto similar al que se gestó en Irán, el proceso parecido, mil mentiras acerca de las supuestas armas de destrucción masiva, maldito el trío de las azores, asesinos que encima se enriquecen en supuestas fundaciones y charlas, los cuales destrozaron no sólo a Irák sino que destrozaron cualquier atisbo de equilibrio y paz en el mundo, sin ser conscientes de que todo nos acabarán afectando a todos.

Después nos sorprenderemos y lamentaremos con los ataque a embajadas y países occidentales, algunos ataques procedentes de adolescente europeos terroristas como si vinieran de la nada, de la maldad de supuestos terroristas que odian a occidente porque un dios les manda, retiramos la mirada de nuestras responsabilidades , no asumimos que nuestros malos actos y política basada en el odio y la dominación no harán sino traernos más sufrimiento, y que del dolor no nos libraremos nadie porque como gangrena se extenderá imparable. Y no hay que ser Nostradamus para ver la que nos viene, maldita política internacional a la que no le duelen sus gentes. Es como quemar la casa de mi vecino a cara descubierta y esperar que él no haga nada.

Hoy estoy triste porque ya sé lo que vendrán y no quiero, presiento que será un viaje complicado, de palpar el sufrimiento en la gente, aunque no quiero cerrar los ojos y por lo menos yo por mi lado seguiré contando lo que yo viví,  el amor que recibí. Porque yo ya no me creo nada. Un abrazo.

maquillaje con mujeres afganas

 

Las peligrosas mujeres Afganas en Irán

(Mando el dossier de viaje por si alguien se quiere unir a nuestro viaje).

ITINERARIO IRÁN 2018 A 14 DE MAYO

 

 

 

LA ESTUPIDEZ HUMANA DESDE LOS ALPES JAPONESES

LA ESTUPIDEZ HUMANA DESDE LOS ALPES JAPONESES.

La estupidez es aquello que hacemos que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, incluso obteniendo un perjuicio.

Las leyes fundamentales de la estupidez humana.

(Carlo M. Cipolla)


Qué mejor sitio en Japón para escribir que sentada en el Shinkansen mientras ves las montañas pasar,  deseando que el viaje no acabe nunca, pero el viaje siempre es rápido , ya que a la velocidad con la se mueve y con su puntualidad estricta con un margen de siete segundos máximos de retraso, tendría que hacer varias idas y vueltas a las islas para quedarme satisfecha.

Fui a los alpes japoneses pensando pasar un día y al final he disfrutado de cuatro, me impactaron sus aldeas, con casas de esas que imaginas en los cuentos en  Shirakawago,  sus baños termales al aire libre (Onsen) , sus puentes colgantes y sus templos solitarios en los que nunca falta un water caliente , me dirijo a Tokio y como acabo de confesar a unos amigos alemanes, me da pereza.

En Takayama como cuartel general me he dado el gusto de pasear siguiendo sólo los olores, probando sopas y sakes que me regalaban. visitando pueblos como Hida Furukawa en el que me sentía la única habitante con sus solitarios y numerosos templos rodeados de canales, con talleres de caligrafía y decoración japonesa, mientras paseaba por calles desiertas sólo acompañada con un leve rumor de música ambiente de pájaros.

Por este ritmo pausado he tenido tiempo de saborear el tiempo, la tradición, las buenas conversaciones con nuevos amigos con los que espero reencontrarme en breve, he vuelto a reconciliarme con la lluvia, a reaprender a aceptar lo que viene, a cambiar de planes siguiendo mi ritmo.

Soy consciente de que viajar así es un privilegio que tengo, que tengo que agradecerlo, porque no todo el mundo puedo contar con las herramientas y medios para poder hacerlo.

Lo primera que yo necesité para hacerlo fue pensar que se podía hacer, que otra manera de funcionar era posible, hemos recibido cientos de mensajes a lo largo de nuestra vida desanimándonos a disfrutar del tiempo sin un fin en sí mismo, se nos alienta en toda nuestra fase escolar a ser personas productivas en las que el éxito está asociado a conseguir todo aquello material que creemos necesitar y la admiración del resto.

Nuestras pasiones y motivaciones quedan relegadas al cajón oscuro en el que podremos rescatarlo cuando tengamos unos días de vacaciones al año o cuando me llegue la gran ansiada y temida a partes iguales, jubilación.

Todo aquello que nos habían contado en cuanto al trabajo es mayoritariamente cierto, una gran parte de la población trabaja una media de entre diez y doce horas diarias, suelen tener una semana de vacaciones al año. Ahora entiendo esa manera de viajar rápida, tomando fotos y marchándose velozmente de los sitios, aprovechando cada minuto.

No era consciente de lo importante que es ese tiempo para ellos. También me cuentan que la gente más joven lentamente va cambiando las cosas, pero sigue siendo un tabú tomarse lo que llamamos tiempo ocioso.

Es sorprendente ver gente con edades muy avanzadas en todo tipo de trabajos con la convicción de que el servicio a la comunidad es lo más sagrado.
En el contexto en el que se ha desarrollado Japón es muy entendible esta manera de funcionar. Al finalizar la segunda guerra mundial el país estaba absolutamente devastado. La visita a Hiroshima , que trataré aparte por su dureza, da cuenta del genocidio que se aplicó contra la población civil. Todas las personas se unieron en un esfuerzo titánico por reconstruir lo que quedaba y crear el magnífico país con el que cuentan.

Este pensar primero en el bien común me tiene fascinada, no hay Japonés que no se esfuerce en que las personas a las que pueden influir estén en las mejores condiciones, en cualquier necesidad que se me presenta siempre acuden con una sonrisa tímida en mi ayuda.

Esta idea de solidaridad es algo que me encanta, cuando mi hospedadora Yaeko me peló una manzana y me despidió con una paquete de mis chocolates favoritos, mi asombro ya no tenía límites. Tengo mil ejemplos diarios de esta manera de comportarse. Con la gente que cojo más confianza les pregunto si se sienten libres para ser tan hospitalarios, casi no pueden ni entender la pregunta, aquí es lo natural, lo fácil, incluso lo lógico.
Es el único país del mundo que se ha declarado como país que está en contra de las guerras, esto es de una lógica aplastante , la experiencia en la guerra fue tan dura para la población que en el país del pensamiento mental no cabía otra conclusión, ojo por ojo y el mundo acabará ciego.

Qué diferente es cómo vivimos en Europa, jugamos a pacifistas mientras con la mano izquierda vendemos armas en un ejercicio de hipocresía , puro capitalismo, maldad e ignorancia absoluta.
Lo importante es la economía, las personas vamos detrás.

Estos días estoy conmocionada con la muerte de Mame Mbaye en Madrid, somos tan ruines que nos hemos metido en un debate repartiendo culpas y justificaciones,  me indignan las etiquetas que se le han ido poniendo de emigrante, negro, extranjero, ilegal, sin papeles, senegalés, africano, mantero, como si por tener esas etiquetas no fuera merecedor de lo mejor de este mundo, me indigna que nos peleemos poniendo el dinero por encima de las personas, los intereses comerciales, la producción, joder era un ser humano, con familia y amigos que le lloran, con emociones, vida, sufriente, con una vida dura porque algunos deciden que los derechos no corresponden como ser humanos sino por el club al que pertenezcas.

Estoy rabiosa de ver cómo nos peleamos unos con los otros pateando al prójimo como si este mundo sólo fuera el barco de los blancos occidentales, y creemos que si se montan el resto de humanos se hunde, el mundo tiene recursos para todos aunque no para la avaricia de unos pocos.

Somos una panda de idiotas en los que el color de la piel es excusa suficiente para destrozar a alguien, somos tan ignorantes que no entendemos que nos corre la misma sangre por las venas,

Nada  nos diferencia de ninguna de las personas que he conocido a lo largo del mundo, nadie es menos que yo ni por supuesto más. Incluso siendo estúpidos somos dignos de toda dignidad. Actuamos con tanta estupidez que no nos damos cuenta que el trato a los demás es lo que nos define, el odio que dediquemos a los otros es algo que vuelve como un boomerang y es el miedo , los complejos y la falta de autoestima lo que nos mueve a comportarnos de esta manera.

Nos han contado una gran mentira y todo el mundo se la ha comido. Se ha llegado a decir que incluso los rescates en el mediterráneo de la gente casi ahogada es un efecto llamada, esta semana he alucinado con la causa contra Proactiva Open Arms y Maleno defensora de migrantes en Marruecos , a los que se acusa de tráfico humano por salvar las vidas de la gente que dejamos que se estén ahogando en la puerta de nuestra querida Europa. También veo atónita como el terrible suceso de un niño asesinado ha servido de excusa para que mucha gente saque toda su mierda a pasear en un ejercicio de jauría enloquecida, mezclando colores y cuestiones de género con una ignorancia que si no fuera tan peligrosa sería hasta divertida.

Hasta la propia palabra racista me molesta ya que cuánta gente sigue pensando que las razas existen, sin saber que fue un concepto que se inventó cuando la católica Europa necesitó esclavizar a gente para hacerse más millonarios en sus colonias robadas a los mismos que esclavizaban. Esta fue una de las maneras que utilizó para deshumanizarlos y justificarse, cargándose el mensaje cristiano sobre tratar al prójimo como a uno mismo, clasificando a los humanos en razas, podían seguir utilizar a las personas despojándolas de cualquier dignidad.

Y por supuesto ahora que somos más estudiados contamos con maneras más retorcidas de seguir practicando esta exclavitud en clave moderna, despojando a las personas de sus derechos, de su dignidad, pagándoles sueldos de miseria y después en una pura y retorcida contradicción culpándoles de la bajada de sueldo del resto, seguimos propagando bulos en un ejercicio de puro cinismo para no asumir nuestra propia responsabilidad, porque ya no es suficiente con que nos aprovechemos de ellos, sino que encima les tenemos que hacer responsables de todos los males.

Tengo varios amigos entre la comunidad Senegalesa, sus historias de vida son en la mayoría casos muy dolorosas, tienen que esperar años para reencontrarse con sus familias y amigos, están cansados de ver cómo se les maltrata una y otra vez, de vivir en las peores condiciones, en los trabajos más complicados, juzgados porque alguna vez reciben alguna ayuda , como si fueran culpables de su pura supervivencia. Es triste que haya tenido que suceder esto para que los veamos, para que nos demos cuenta que no estamos tan lejos de nuestros antepasados colonialistas.

Y cuando viajo aun me hago más consciente de todo esto, de mis privilegios de vivir en el lado afortunado y es que la primera diferencia que tendríamos que poner sobre la mesa es la injusticia de las fronteras, esas puertas que mantienen este sistema de mierda de personas con derechos y sin derechos, yo sólo creo ya en destruirlas, en hacerlas frágiles, en futuros posts contaré un plan que necesitará tiempo para ir minándolas poco a poco, en mi periplo viajero ya voy sumando aliadas por el mundo las cuales me ayudarán en este empeño.

Porque como en Japón estamos llamados a vivir en una comunidad abierta, es hacia donde caminamos , asegurando la libre circulación de toda persona, porque el aire y la tierra no pertenece a nadie y las personas no somos mercancía. Yo no tengo miedo de la gente de ningún país porque creo que las personas siempre aportamos , incluso el que no lo hace bien, todo se necesita, todo enseña.

He vivido increíbles momentos como los que he vivido con la maravillosa Gisella, Marco y sus amigos de Perú y Brasil, comunidad latina con antecedentes familiares en Japón, los cuales buscando un buen futuro para su familia vinieron a trabajar a este país hace más de veinte años y los cuales me han cuidado con una hospitalidad casi maternal. Sus historias vitales me emocionaron, una vida de sacrificio buscando un futuro mejor intentando conservar sus tradiciones.

Compartí muchos momentos de su comunidad, con celebraciones como una fiesta de los quince años o una baby shower de peruanos descendientes de japoneses. Nos emocionamos todos y todas hasta las lágrimas con el baile del padre japonés y su hija quinceañera. Me siento afortunada de conocerles y espero que algún día me devuelvan la visita para de alguna manera devolverles aunque sea mínimamente algo de lo recibido.


Tokyo me ha recibido con flores . Un abrazo anocheciendo por Tokyo.

WABI-SABI VIAJERO, JAPÓN

WABI-SABI VIAJERO


Cuando vuelvo de mis viajes siempre cuento mis aventuras a mis generosas “amig@s”, que aguantan cada una de mis anécdotas sin una queja.
Suelo tener la costumbre de contar todo lo que me ha gustado y a veces me preguntan, ¿ y no te has encontrado cosas que no te gusten???.
Como solemos comentar entre nosotras ,vivimos en una nueva era en la que vivimos un nuevo culto al positivismo donde todo tiene que ser bonito, todas las experiencias buenas y el viaje viene siendo un poco “paseo por las nubes”. Las fotos de redes sociales tienen que dar fe de todo esto y es cierto que puede dar un poco sensación de irrealidad y de afición por el mundo pirueta.

Selfish en Kyoto

Así que por primera vez y sin que sirva de precedente voy a contar aquellas cosas WABI-SABI que me voy encontrando.
La gente a veces me dice que soy valiente por viajar sola y siempre replico que lo valiente es viajar sin dinero como hace la mayoría de la gente que se tiene que moverse buscándose la vida.
En esta aventura Japonesa, y seguramente para tener una cura de humildad de esas que te regalan los viajes, estoy experimentando el miedo de viajar sin dinero. No os preocupéis no me han robado, que me pasara en este país ultraseguro haría de mí una rara avis digna de salir en la portada de todos los periódicos.
Mucho más sencillo, viajo con dos tarjetas, una visa y otra de débito, para resumir la visa no me permite sacar dinero ni hacer la mayoría de los pagos y la de débito se ha rallado por lo que sólo de vez en cuando me permite hacer pagos vía datáfono y sólo si es de chip, para más inri en la mayoría de hoteles y restaurantes tienes que pagar en efectivo.

Shinkansen en Tokyo

Toda esta aventura me ha surgido en la gran Tokio y doy gracias a todos los dioses sintoístas ya que durante unos días he disfrutado de la maravillosa Kana y su familia, mi anfitriona de coachsurfing por lo que he podido ir vadeando el temporal. Esta semana voy a Okinawa la isla que está más al sur y ya me han avisado que si en Tokio es difícil pagar con tarjeta allí ya hay que darlo por imposible.
Tengo veinte euros en efectivo y ando dándole al coco viendo opciones para arreglar esto. Hoy he pasado la mañana buscando una sucursal de mi banco, ha sido una mañana de recorrridos de edificios llenos de “yuppis” comprobando finalmente lo poco que actualizan sus datos la mayoría de las empresas llegando a la conclusión de que no queda ni una sola sucursal en todo Japón del banco Santander, vamos que con tal de no reconocer sus recortes ahí lo dejan , datos de sus oficinas dando vueltas por internet para marearnos a las desesperadas.

Hoy me acoge una buena amiga de otra buena amiga, ya se ha ofrecido a echarme una mano, como residente en Tokyo sabe de toda la complicación de este tipo de sucesos. Mi exmarido Víctor, que siempre está ahí, con su paciencia infinita para echarme una mano, me ha hecho una trasferencia por Wester Union, como no lo habíamos hecho antes y esta es gente muy rigurosa llevo diez horas de espera esperando a que comprueben los datos.
Está claro que toda la teoría Zen japonesa la tenía que probar en este viaje, de vez en cuando me recuerdo la frase de “si algo tiene solución para qué me preocupo y si no la tiene para qué me preocupo”, está claro que este dicho es acertadísimo pero esto no evita que a veces mi mente divague con las posibilidades de quedarme sin dinero.
Hoy he andado cuatro quilómetros con la mochila a cuestas para ahorrarme dos euros del billete, nadie dijo que fuera fácil.
Estar en una de las ciudades más consumistas del mundo sin dinero está siendo una de esas aventuras que no por necesaria prefieres ahorrarte. Menos mal que por lo menos el te es barato y bonito.

Estoy valorando la opción de trabajar en algún hostel o artista de variedades en la exótica Okinawa  . A veces me debato entre el miedo y el intenso aprendizaje que esto me está dando.

Bamboo forest Kyoto

Toda esta experiencia me hace más consciente de mis privilegios, ayer me vino a la cabeza la experiencia del Ramadán donde la gente musulmana decide no comer ni beber en las horas diurnas para experimentar lo que vive la gente que no puede hacerlo, quién sabe si el destino no me estaba guardando un poquito de aprendizaje por las malas para que ponga todo lo material en su sitio.

Piedra del amor en kiyomizu temple (Templo del agua pura) Kyoto

La verdad es que me voy dando cuenta de que casi no necesito nada, de que tengo que confiar en los otros, tener paciencia, buscar soluciones creativas, y que esto no deja de ser una anécdota comparado con la precariedad con la que vive la mayoría de la gente en miles de sitios.

Novia en Nara

Mientras tanto he disfrutado de los cerezos en flor ,los cuales me han recordado que todo en la vida tiene su momento WABI-SABI, ESA PARTE IMPERFECTA QUE LE DA ELEGANCIA AL TODO. Enseñándome que la parte imperfecta de todas las experiencias es la que dota de realidad mis momentos viajeros, la que hace que la experiencia se convierta en real. Y que como en todos los momentos que vivo, lo único por lo que puedo pasar es por aceptar, lo que me gusta y lo que no, y es un camino por el que tengo que transitar por muy incómoda o fea que sea la experiencia. Si a alguien se le ocurre soluciones las acepto gustosamente. Prometo no dejaros en vilo y seguir contando en qué queda todo esto, de momento voy a dejar el alma en calma, aceptar lo que llegue y seguir viendo posibilidades sin que el pánico haga que tome decisiones equivocadas.

Fushimi inari shrine Kyoto

Un abrazo.

VOLVIENDO DE JAPÓN, SENSACIONES DE LA VUELTA A CASA.

VOLVIENDO DE JAPÓN, SENSACIONES DE LA VUELTA A CASA.

Tras 33 días en Japón estoy a la espera de tomar el último vuelo en el aeropuerto de Beijing, tras tener que pasar mil controles donde he tenido que separar monedas, cargadores, pasta de dientes y otras absurdideces he encontrado unas buenos sofás donde pasar el tránsito de siete horas que me esperan,

China aunque asiática diríamos que poco tiene que ver con Japón, aquí los modos son bruscos, las sonrisas brillan por su ausencia y las máquinas de wifi están rotas. Algún intento de sonrisa tras el correspondiente NI HAO  y un cacheo digamos que en profundidad.

Todos los del control hemos tenido que oler el líquido de lentillas y han estado a punto de tirarlo por pasarse la cantidad en veinte centilitros, tras casi tener que beberlo para que me dejaran llevarlo por fin he dejado atrás los controles tras dos horas de chequeos y pases de la tarjeta de embarque y pasaporte, todo para pasar a la zona de tránsito donde para mi alegría puedo ver el atardecer y aterrizar los aviones con asiento en primera fila.. En estos casos lo mejor es no dejarse llevar por la desesperación, en realidad tengo tiempo, así que he acabado al final de la fila con la típica mirada perdida en el infinito.

Es en estos ratos ,cuando por fin paro, que surgen decenas de  reflexiones de lo que ha sido mi experiencia a lo largo de este tiempo, automáticamente siempre me viene a la cabeza los encuentros que he tenido, los nuevos amigos que han llegado a mi vida, lo que más me ha sorprendido, los sabores, colores , etc. No puedo evitarlo, me invade la nostalgia, qué rápidamente lo extraño se hace cotidiano y que rápidamente incorporas rutinas que nuevamente tendrás que dejar atrás.

Ayer me tuve que despedir de nuevos amigos, tras cuatro días juntos compartiendo, risas, confidencias y dolores, sé que ya les quiero, que nos volveremos a encontrar en esta comunidad viajera que vamos construyendo. Su paciencia a mis ritmos lentos, su sonrisa siempre oportuna, sus enseñanzas para corregir mi terrible acento, sus bromas y su ternura,  han sido el broche final a otro viaje, un abrazo fuerte y a seguir el camino, aunque necesario para que la vida continue aunque cómo me gustaría a veces parar el tiempo.

Aunque la vida te va enseñando que hay que dejar ir para que lleguen nuevas experiencias y la vida siga creciendo.

Amigos en Kyoto , Sasha, Lionel y Rocío (JAPÓN)

Tras llegar al hostal a pasar mi última noche, melancólica por la despedida y por acabar esta etapa, el viaje me deparaba un último regalo, un nuevo “akelarre” femenino, varias maravillosas mujeres contando experiencias, proyectos, sueños y deseos, mujeres de muy diferentes países que en la cocina de nuestra tradicional casa japonesa nos reímos, compartimos y hermanamos alrededor de una taza de té.

Acabamos la noche de madrugada entre carcajadas con lo de la idea de llevar una foto de un marido marine, todas mujeres libres, viajeras, emprendedoras, envueltas en carcajadas, y dándonos cuenta de cómo en el humor y en la vida las mujeres tenemos unos códigos bastante comunes que hacen que enseguida conectemos.

A lo largo de estos viajes siempre paso varias etapas que considero necesarias, aunque a priori son unas incómodas invitadas, durante unos días siempre se dan las circunstancias para que pase unos días en completa soledad, llega siempre para redescubrirme el placer de estar conmigo misma, el redescubrimiento de que no es que tenga que aceptarme sino que tengo que disfrutar conmigo y con mis “evadas”, vocablo consensuado con mis amigas y amigos que siempre hace referencia a mi particular forma de hacer las cosas, Cuando vuelvo a recobrar esta sensación entonces es cuando se abre el telón y entonces ya estoy preparada para compartir de una manera viva, alegre y generosa. No desde la necesidad de la pura compañía.

En mis vueltas siempre tengo emociones encontradas, por un lado ese duelo de la pérdida de lo vivido, la sensación de que todo pasa, de que ha pasado casi como un sueño, con sus cosas agradables y con las desagradables.  Y por otro lado la alegría de la vuelta. La emoción de ver y abrazar nuevamente a las personas que amo y que me aman,  de volver a lo cotidiano, la sensación de que no necesito escapar de nada, porque tengo una vida y un entorno precioso y el placer de la vuelta se hace equiparable al placer de la ida, en una maravillosa balanza que hace que todo esté en equilibrio, de la llegada de la calma, con la vuelta a las rutinas que tan placenteras también me resultan.

Golden Temple Kyoto (JAPÓN)

La verdad es que llega un momento en el que siento que no puedo disfrutar de la ida si no soy capaz de disfrutar de la vuelta, porque el camino no tiene principio ni fin sino que va todo en perfecta circunferencia.

Qué bueno es volver al hogar y encontrarlo cálido gracias a la gente que me ama y amo, qué cálido también saber que en la vuelta empezaré nuevamente a generar la ida.

De momento en cerca de un mes vuelta a mi querido Marruecos, y para Junio el esperado regreso a Irán, esta vez con un proyecto de viaje guiado por allí,  con compañeras nuevas de viaje, amigas maravillosas con las que presiento que el viaje tendrá otra dimensión y un enriquecimiento mutuo fascinante.

Me acompañarán en esta nueva aventura colectiva maravillosas amigas del alma creativas y de espíritu emprendedor y trataremos de emprender un viaje en el que podamos disfrutar de la hospitalidad y el encuentro Iraní junto con el placer de redescubrir uno de los países más bellos en los que he estado y terriblemente juzgado equivocadamente con aquel terrible calificativo de «eje del mal». Cuánto daño hace confundir a los ciudadanos y ciudadanas con sus políticos.

Así que me daré un tiempo a deshacer la mochila, a hacer alguna colada, reencontrarme con amigos y familia e hincharme a Jamón y en este ciclo de ida y vuelta , el plan volverá a ponerse en marcha, porque mi naturaleza es estar siempre en movimiento, como el agua de río que si no fluye se entanca. Un abrazo.

 

Un abrazo.

OKINAWA Y SENSACIONES JAPONESAS

OKINAWA Y SENSACIONES JAPONESAS.

Explorando las islas de Japón he llegado a la fascinante Okinawa, en mitad del pacífico y con más aspecto de Hawai que otra cosa.

Sus gentes no sólo son muy diferentes a nivel aspecto sino en su carácter, de risa espontánea y agradecidos cuando con mucho esfuerzo puedo decirles hola y gracias en  Uchinaaguchi una lengua muy diferente a la japonesa y con una sonoridad preciosa. Tiene palabras muy bonitas y otras divertidas como Chichi la cual significa luna siendo este nombre muy apropiado, aunque qué vamos a decir nosotras con una playa a la que denominamos playa de la Concha.

Es una lengua con serio riesgo de extinción ya que Okinawa que gozó de muchos años de independencia con la invasión japonesa y posteriormente la estadounidense sufrió la persecución y aislamiento de su lengua y de su cultura por lo que ya sólo lo habla una minoría.

En mis viajes considero que tengo una gran responsabilidad en el respeto a sus idiomas y cultura, siempre me siento una invitada agradecida de poder participar durante unos días de su vida comunitaria. A su vez la gente siempre está dispuesta a enseñarme y a hacerte partícipe de sus vivencias, el intercambio es de los mejor que me llevo en mis viajes y una de las importantes motivaciones que me mueven a recorrer el mundo. Aunque esté en un país con más de treinta lenguas como es Senegal no cuesta nada en el pueblo por el que se pasa saber cómo se dice, hola, gracias y esto está muy bueno.

Si se pasan más días el vocabulario se va ampliando y encuentras decenas de voluntarias y voluntarios encantados de ayudarte y agradecidos y divertidos con tus esfuerzos.

En líneas generales la población Japonesa tiene una personalidad muy particular en comparación con otros países asiáticos, no me gusta hacer generalizaciones ya que normalmente son muy injustas, aunque si me gustaría contaros mis sensaciones y experiencias generales, muy sesgadas ,  parciales y subjetivas.

Lo primero que me sorprendió de Japón es su silencio, hay mil carteles llamando al puro silencio, está muy mal visto hablar por teléfono por la calle o en servicios públicos, el silencio es tal que en muchas calles y estaciones poner música ambiental o sonido de pajaritos a un volumen no más alto que el de mi móvil y se escucha. Después de recorrer Colombia con un altavoz a todo volumen a bordo de mi moto a través de la pura selva o sufrir al cura del pueblo el cual nos despertara a las 5 de la mañana con los villancicos a todo trapo este silencio se me hace  impresionante y sorprendentemente placentero.

Es curiosos cómo incluso las conversaciones transcurren en voz baja siempre pensando en el resto. En general las personas Japonesas difícilmente iniciarán una conversación, aunque si es frecuente que en cuanto detectan duda en tu cara enseguida te ofrezcan su ayuda. En las poblaciones más rurales sobre todo las personas mayores siempre te dicen algo en Japonés, como saludarte, hace frío, o dedicarte una larga sonrisa. Les debe hacer gracia una guiri con cara de perdida con cara de asombro por sus calles.

Otra sensación que me llevo es el perfecto orden con el que manejan todo, esto es de tal calibre que hasta a mí me está influyendo, a veces me entretengo viendo sus garajes y jardines traseros y disfrutando de una organización y optimización del espacio impresionante. He descubierto la Toc que vive en mí y me estoy llenando de manías y croquis organizativos.

Es todo de una eficacia increíble, los coches son tan silenciosos que si no fuera por su impresionante prudencia sería atropellada varias veces durante este viaje. Los autobuses paran en los semáforos buscando el ahorro energético y de impacto en la naturaleza. A ellos nunca les atropellarían, obedecen los semáforos de una manera no vista en ningún país del mundo. Su obediencia por el sistema es impresionante y hay varios totems sagrados por los que sólo cuestionárselo hace que te miren ojipláticos, entre ellos está el culto a la figura del emperador, la resignación de trabajar más de 10 horas diarias con una semana de vacaciones al año, el gusto por el matrimonio libre o concertado y el consumo constante. Hay una media de 25 personas por máquina expendedora.

En uno de los países más superpoblados del mundo la maquinaria de la venta es de un movimiento constante, todo está hecho para consumir, los incentivos son tantos que se puede comer cualquier día a base de lo que te van regalando, eso sí es una ruleta rusa con wasabis y otros sustos esperando en cada esquina. Porque sólo aquí encontrarás comidas como por ejemplo helados de patata, pollo y té verde , pasteles rellenos de pasta de alubia Manju y cualquier alga y especia que hará que desistas de este arriesgado juego. Bueno eso me digo todos los días para empezar al siguiente, desde que encontré anacardos cubiertos de chocolate y me decidí a continuar.

En cada lugar tienen sus propios platos y no hay nada que decidan que no se puede comer. Aún recuerdo comer los tendones y durezas del pollo como una exquisitez, genitales de peces con su correspondiente contenido, carne cruda de cualquier grosor y otras fermentadas, aunque como dice el dicho lo que no te mata te hace más fuerte. Los kit kat de mil sabores te reconcilian con la vida y tu estómago milagrosamente vuelve a tu sitio.

En Okinawa aunque la ciudad te recibe con sus licores llenos de cobras se respira otra energía, aunque cumple muchos de estos preceptos anteriores a su manera es diferente y rebelde, la gente se muestra más abierta y espontánea. El que habla algo de inglés se esfuerza en ayudarte y conversar y al decirles Hai Sai que es hola en Uchinaaguchi se les ilumina una gran sonrisa, ya que seguramente no están acostumbrados a que los extranjeros mostremos amor y respeto a su pueblo, las mujeres tras mi saludo me hablan largamente en su lengua en la que extrañamente conseguimos comunicarnos . En la capital tienen una playa preciosa tropical sobre la que algún desdichado decidió montar un puente para que pasaran los coches en base a esa eficacia Japonesa me niego a creer que a algún local se le ocurrió hacerla, es un puro asesinato. Las playas se acotan en parcelas muy pequeñas en base a garantizar la seguridad extrema que se practica por estas latitudes. Un socorriste cada cinco metros hace que mi máximo riesgo sea tropezarme con alguna pala infantil.

De momento aun me quedan unos días por Okinawa antes de volver a Kyoto a seguir disfrutando de los cerezos en el Harami Season.

Al final resolví parcialmente mis problemas económicos aunque tengo que andar con mil ojos para que el dinero me llegue hasta el final de esta aventura ya que tengo descartado el uso de tarjetas, creo que aun tendré margen para practicar el trueque. De momento una de mis hospedadoras Japonesas junto con un amigo Malayo se vienen en mayo por Donosti y tendré el placer de devolverle su acogimiento, dándome una clara lección de que en el compartir todo se multiplica, y que la individualidad y el consumo un día no muy lejano dejarán de ser los pilares sobre los que nos sustentamos. Un abrazo.

RECOMENDACIONES PARA MUJERES QUE VIAJAN SOLAS

RECOMENDACIONES PARA MUJERES QUE VIAJAN SOLAS.

Chaouen (Marruecos)

Ya está, lo voy a hacer, voy a desvelar todos los secretos que tengo para poder viajar sola y volver viva de tamaña aventura. Ok allá voy, atentas y atentos,

MI SECRETO ES IR Y VOLVER. Sé que suena muy drástico pero así es, este es el gran truco, tú vas al sitio y vuelves de él no hay más misterio, eso sí, si te encuentras con un o una psicópata asesino hasta ahí has llegado.

Desde hace años me llegan mil escritos, conversaciones creo que de bienintencionadas personas en los que se me alienta a seguir mil recomendaciones de seguridad en la aparentemente práctica de salir a ver el mundo.

Hace un par de semanas caía en mis manos uno de tantos libros que circulan acerca de viajes para mujeres que viajan solas, y en él se decían las mismas estupideces que vengo oyendo desde hace años respecto a viajar siendo mujer.

encuentro con mujer de la etnia Dao Do en las montañas de Sapa VIetnam

Acabé sacando la conclusión de que la autora o bien no había estado en la mayoría de los países de los que hablaba o que había ido en una burbuja de prejuicios y miedos, en él se recomendaba cubrirse totalmente en la mayoría de los países musulmanes , no mantener la mirada y no hablar a no ser que se dominara la lengua.

La recomendación final que me hizo estallar en carcajadas es la de viajar con un anillo de casada, supuesto anillo mágico cual hobbit el cual te protege de todo varón que te quiera hacer su esposa a la fuerza o cambiarte con una cantidad desorbitada de animales. Incluso se dan trucos para crear anillos con latas de bebidas.

Sí amigas y amigos y para más «inri» esta autora recomendaba llevar una foto del supuesto marido, siendo muy valorada llevar la imagen de algún musculado marine norteamericano o en mi caso entiendo que algún patilloso hombre de la legión de pelo en el pecho.

Leo en el post de otras personas que las mujeres al ser más débiles tenemos que tener medidas extras de seguridad, la primera cosa es que la debilidad es un concepto más bien relativo ya que en algunos casos la única diferencia va a ser el tamaño de la mochila que podré llevar la cual irá en en proporción a mi peso, y en cuanto a la seguridad y en términos numéricos son más numerosas las muertes de hombres que de mujeres en el mundo.

funeral en Camboya con Vietnamitas.

Además por si alguien no se había dado cuenta la mayoría situaciones de riesgos para las mujeres no son a manos de desconocidos , para nuestra desgracia es en nuestros entornos donde la mujer corre más peligro.

Cuánto daño ha hecho la tradicional y aceptada recomendación familiar de “no hables con desconocidos” o “sólo fíate de la familia”. Muchas gente me pregunta , ¿Y NO TE DA MIEDO VIAJAR SOLA?, suelo contestar con una carcajada, “LO QUE ME DA MIEDO ES ESTAR CASADA”, la cara de desconcierto es un poema. En seguida lo explico ya que aunque en mi caso y con mi exmarido mantuvimos una relación de respeto, es en esta institución dónde se dan la mayoría de peligros hacia la mujer.

Cada día nos desayunamos con casos de violencia de género, abusos, etc. Y ya no llevándolo a los casos más drásticos, cuántas mujeres en nuestros entornos no pueden hacer, vestir, hablar, relacionarse y/o moverse cuando desean, no sea que empiece a pensar que es libre e independiente por el mero hecho de existir, y si no es tu marido es que te condiciona ya lo harán tus vecinos y vecinas, medios de comunicación o redes sociales, a ver si vas a creer que puedes hacer lo que tú decidas.

De la anterior frase que me decían de“¿y tu marido te deja viajar? hemos pasado a “ ¿ y puedes dejar sólo a tu hijo para viajar?”. Porque la maternidad y el matrimonio es algo que como acertadamente se dice en la palabra ESPOSA, une nuestra voluntad y actos a la voluntad y actos de otra persona. Nunca se le han preguntado a mi exmarido cuando viaja por trabajo si no le da cosa dejar al niño sólo, pero en el caso de la mujer rompes el tótem de madre entregada e incompleta si no hay una entrega temporal del 100 por 100 de tu tiempo a las maravillas de la maternidad.

encuentro en Okinawa (JAPÓN)

Y para nuestra desgracia no es algo que se de un tipo de países sino es una construcción universal, en la cual ningún país o cultura se libra, aquí en Japón cuando la mujer cumple más de 25 años y no ha encontrado varón con el que esposarse, se la denomina CHRISTMAS CAKE, ese pastel navideño que ya nadie quiere después de la buena y abundante comida navideña. Pasas a ser una olvidada, porque dejas de cumplir la función para la que algunas personas ignorantes creen que llegaste a esta tierra, el ministro de salud Japonés , HAKUO YANAGISAWA , ya lo dijo quejándose de la baja maternidad que las mujeres son UNA MÁQUINA DE PROCREAR y que no estaban cumpliendo sus funciones, , o para no irnos muy lejos, el anterior ministro Gallardón también nos alumbró con su gran frase de “ LA MATERNIDAD LIBRE HACE A LAS MUJERES AUTÉNTICAMENTE MUJERES” para JUSTIFICAR la limitación de las mujeres en su derecho a decidir, sin que fuera a la carcel por su irresponsabilidad y machismo político. Ésta es la gente que hace del mundo un sitio inseguro.

Porque por desgracia no es la falta de precaución lo que hace PELIGROSO EL MUNDO , no hay nada que en realidad se pueda hacer para que no te pase nada, porque no existe ni la provocación, ni generar el momento, ni la imprudencia , ni no haber tenido cuidado. Existe gente que a veces quiere hacer daño consciente o inconscientemente y lo único que existe es la mala suerte de encontrarlo. YA ESTÁ BIEN DE RESPONSABILIZAR A LAS VÍCTIMAS. Y LO ÚNICO QUE SE PUEDE HACER ES APLICAR EL SENTIDO COMÚN, Y ESTE NO TIENE GÉNERO, NI CUALQUIER TIPO DE SESGO.

Ayer me di mi segunda oportunidad de amar los Onsen, ya que la primera me sentí como una conserva al baño maría, escaldada como un pollo. Me reconcilié con el concepto gracias a una bañera al aire libre 45 grados en la piscina y una agradable temperatura ambiente de 3 graditos.

encuentro con mujeres de Hong Kong en Shirakawago, Alpes Japones (JAPÓN)

Cómo me suele pasar en todos estos baños comunitarios en los que estamos las mujeres juntas y desnudas, me maravillo con la increíble armonía y hermandad que prima en estos sitios. Con mis cuatro palabras de japonés, compartí, me reí y divertí con un grupo de japonesas y otra compañera Croata. La mayoría de las mujeres con más de setenta años con un aspecto de cincuenta, las cuales se reían cuando les decía lo jóvenes que se les veía y que debía ser gracias a su buenísima comida, mujeres bellas a todos los niveles.

Es en estos momentos cuando me siento feliz de seguir mi instinto de viajar, de compartir, de ver el mundo , me siento feliz de no creerme nada de lo que me cuentan, de que no me domine el miedo, de que no puedan conmigo para que sea obediente y UNA BUENA CHICA. No es fácil nadar contracorriente, muchas veces es incómodo, solitario, exige dosis de paciencia, pero lo que no saben es que me sé el secreto, vivido viaje tras viaje, de que tras la incertidumbre siempre, siempre, LLEGA LA MAGIA. Un abrazo.

Encuentro con mujer Afgana en Yazd (IRÁN)

 

CHEFCHAOUEN ,CIUDAD DE ENCUENTRO

CHEFCHAOUEN, CIUDAD DE ENCUENTRO.

Antes de partir a Japón  me he acercado unos días a Chefchaouen. Quienes me conocéis ya sabéis de mi pasión por este pueblito, al que yo defino como el pueblo más bonito en el que he estado nunca.

Siempre que vengo tengo sensación de hogar. Cuando llego, sólo necesito sentarme en una terraza al calor de la Alcazaba, escoltada por las montañas para que empiece la magia.

Chefchaouen, siempre tan igual y siempre tan diferente.

En esta ocasión no para de llover. 

Las gatas están preñadas.

Las calles se ven difuminadas como acuarelas aguadas, el río y sus cascadas amanecen desbordados.

Veo a varios marroquíes en mitad del río, rescatando con un largo palo a un pato extraviado. 

La vida aquí siempre es un poco así, pura inmediatez degustando el momento presente.

Las mujeres pasamos más tiempo en el hammam. Frotándonos unas a otras la espalda, sin conocernos, desnudas, hermanadas.

Veo con qué cariño lavan a sus niños, a sus mayores, algunas me sonríen, a otras se las ve incómodas, puede que sientan que invado su espacio privado.

No quedo con nadie,  no hace falta,  te vas encontrando en el momento justo. Para tener esa conversación pendiente, ese abrazo bienvenido, esa carcajada.

Es un sitio donde es imposible quedarte sola, más allá de lo imprescindible.

Los saludos marroquíes son maravillosos, como sus desayunos, largos, frescos e intensos.

La sonrisa siempre constante, alegres de verte nuevamente.

Se suceden las preguntas de rigor, cómo está tu familia, tu hijo, tu trabajo, eres siempre Marhaba (bienvenida).

Muchas veces me preguntan las razones de por qué me gusta tanto este pueblo, es pequeño, lluvioso, turístico y otros adjetivos desanimantes.

Me pasaría horas detallando cada pequeño momento único por el que volvería una y mil veces.

En Chefchaouen siempre acabas cenando en mesas donde se simultanea el Árabe Marroquí (dariya), Francés, Inglés,Español.

En esta extraña mezcla todos nos entendemos. 

Y no hay velada que no acabe con una guitarra. 

Es de esos pueblos donde los niños aun andan libres por el pueblo, donde la gente se saluda por la calle y puedes andar en zapatillas de casa.

Tan igual al resto y tan diferente.

Me sonrío cuando alguna persona me dice que tampoco es para tanto, que con un par de días es suficiente para conocer el pueblo.

Pero yo necesito volver una y otra vez,  como si me lo tuviera que aprender de  nuevo.