SEGUNDO DÍA DE CUARENTENA, ESTO TAMBIÉN ES LA VIDA.

SEGUNDO DÍA DE CUARENTENA, ESTO TAMBIÉN ES LA VIDA.

Esto no es un paréntesis. Esto es una situación no prevista que me llega, quién sabe, si con algún sentido o mensaje.

Prefiero pensar que esto ha llegado para mi aprendizaje.

Me puede estar diciendo  que como esquivo a veces la vida, para que tenga que venir una crisis mundial, para pararme, para volver a mí.

En cuántas ocasiones la vida me vive a mí en vez de yo a ella. 

Cuántos proyectos, cuánto tiempo dedicado a recrearme en el pasado, sin darme cuenta de que lo importante es lo que ocurre en este mismo instante.

En estos días de inquietud la mente se me va hacia un futuro incierto, en ocasiones catastrófico. Me atraco de información y datos que lo único que hacen es crearme desasosiego.

Me estoy quitando de la información, maquinaria creada para «adictarnos» como dice mi hijo. En la falsa creencia de que el saber protege, para tener una falsa sensación de control, sin darme cuenta que eso me pone en una situación mucho más vulnerable.

Hoy tuve un sueño precioso, llegaba a una playa, donde no veía el mar por ningún lado. Preguntaba a los que me rodeaba, y me decían, que no era importante.

Para mí era imprescindible ver el agua, respirar las olas.

Finalmente me indicaron una manera de ir, era un hueco en la tierra que descendía por con un camino estrecho, pensé que no podía atravesarlo.

Hasta que llegué a la conclusión de que lo que necesitaba era adaptar el cuerpo, y el camino se iría acomodando. Las paredes se iban moviendo ayudándome en el movimiento.

Zurriola 2019

Finalmente llegué a una playa preciosa, en la que decidí volar. Al principio me dio vergüenza  que me vieran. Pero pensé que los demás se darían cuenta, de que también ell@s podían hacerlo.

Malta 2019.

Tras ese momento de placer en el que aterricé y despegué varias veces, mientras tocaba las olas con las manos, llegó el momento de volver.

Creí que la vuelta sería terriblemente complicada, hasta que encontré una plataforma en la que accionando una palanca me elevaba hasta la superficie. Sonreí feliz tras mi aventura.

San Sebastián 2019

 P.D. Para mí fue un sueño lleno de mensajes. Mandarme versiones a ver qué os sugiere esto.

 

 

 

UN VIAJE DISTINTO, CUARENTENA , HACER DE LO ORDINARIO, EXTRAORDINARIO.

UN VIAJE DISTINTO, CUARENTENA, HACER DE LO ORDINARIO, EXTRAORDINARIO.

 En quince días tenía previsto un nuevo viaje a Sudán. 

Desde el año pasado,  varios planes viajeros fueron cayendo como un castillo de naipes movido por un mono.

Fui entendiendo que me tocaba hacer el viaje más difícil y extraordinario.  Ver en lo ordinario lo extraordinario. 

Con los billetes comprados y por diferentes razones no pude ir a Bali, a India, Perú e Irán.

Lo que me aguardaba tras la decepción,  fue fascinante.

La escritura de un libro, cambio de casa, un  trabajo como guía de viajes, nuev@s amig@s, idiomas, meditación, etc. 

Hace unos días me maravillaba con el florecimiento de los cerezos sin prever lo que estaba por llegar.

Hace justo dos años disfrutaba del Sakura en Japón, viendo la explosión de las flores como un maravilloso milagro de la vida.

Hoy es el primer día de la declaración del estado de alarma. 

Es curioso como nos preocupamos de decenas de cosas que nunca llegan a suceder.  Cuando cosas como estas,  ni se nos pasa por la imaginación.

Quince días en casa, sin poder salir, salvo a lo imprescindible.

En un mundo en el que queremos certezas, la vida se impone con sus movimientos caprichosos.

Queremos controlar todo y la vida nos demuestra una y otra vez que la vida no deja de ser un ejercicio de aceptación.

No podemos decidir sobre lo que sucede, sobre qué sentimos . Pero SI podemos decidir que hacer con las circunstancias y con el estado de ánimo que se nos genera.

A la mañana se adivinaba  buen tiempo entre los edificios. Me tumbé en el suelo como hacía cuando mi hijo era pequeño y me dediqué a observar las formas caprichosas y rápidas de las nubes.

Tras quince minutos hipnotizada con las nubes y los pájaros libres, decidí que quería seguir admirando y disfrutando de la belleza de lo que me rodeaba.

Aunque en este caso, tocara vivir la metáfora de la caverna de Platón.

Decidí hacer mío el lema de si la vida te da limones, haz limonada. Así que disfruté leyendo, de buenas conversaciones, de un te largo y azucarado.

Cuidar de las plantas, y admirar sus colores efímeros.

Cocinar largo y con ganas, sobremesa larga. Oír a cantantes nuev@s. Tocar la guitarra.

Del sonido de los rayos, de los aplausos de la gente desde las ventanas, agradeciendo el esfuerzo y cariño de toda la comunidad sanitaria. De los saludos entre vecinos.

Disfrutar de la conversación a gritos con el vecino «ochenteañero» que tras nuestro ofrecimiento de ayuda, nos pidió una ¨cuarentañera¨ en vez de una «cuarentena», despertando nuestras carcajadas.

Terminar el día bailando en la cocina al ritmo de Alejandro Sanz y Juanes en directo.

Porque ahora me toca esto.

Y me siento agradecida, por tener un techo en el que refugiarme, por poder oír la lluvia entre las mantas. Por estar sana.

Porque cada día tengo la oportunidad de HACER DE LO ORDINARIO EXTRAORDINARIO.

P.D. Me encantaría que compartierais cómo ha sido este día, ya que creo que está lleno de maravillosas sorpresas.

IRÁN, TABRIZ, DOOSET DARAM, I LOVE YOU (ENGLISH)

IRÁN, TABRIZ, DOOSET DARAM (ENGLISH)

On my fourth month long trip to Iran in September 2018, I had the opportunity to extend my visit to areas further away from the well knows touristy areas, such as Golestán, Tabriz or my lovely Kurdistan. I traveled slowly and more attentive to my surroundings.

https://www.youtube.com/watch?v=MPcf4x28aEI

Iran is only five hours away by plane from Europe and that seems something so far away, unaware, is the country that makes me feel more at home besides Morocco.

http://evalunaviajera.com/sahara-y-su-silencio/

In these terrible days in which there is talk of war, revenge, attacks, destruction of Persian culture, etc. I can only think of the dozens of moments and places that live within me, in everything good that I find whenever I go.

I don’t want to talk about politics, how common enemies make us, where hate, ignorance and fear are at ease on this painful planet.

Because Iran has a lot more than it is, and it goes from crying to laughter in a matter of seconds, because if something characterizes them it is their resistance and their desire to continue living and enjoying.

On this fourth trip I lived one of my best experiences during my visit to the city of Tabriz, capital of the province of Azerbaijan and famous for its exquisite carpets.

I met Mina, translator, writer and teacher of French and English, who invited me to stay in her family home. Strong, brave woman, who barely reaches the age of thirty, has great wisdom.

I arrived very early in the city after a long bus trip from Tehran, it was already cold autumn and when talking to her she told me to go directly to her house where we could have breakfast.

As soon as I arrived they welcomed me as one of their daughter, the breakfast deployed in the Persian way, on the carpet, eggs, fruits, jams, pastries and vegetables.

As soon as I sat down Mohsen, the father, asked me;

Are you honest? So much firmness made me doubt, I said «I think so.» Then he answered me, I will treat you as the friend of God.

And this declaration of intent gave way to one of the most beautiful experiences of my life.

Fatemeh Mina’s mother did not stop smiling, beautiful and lovely woman who did not stop giving me foods throughout my stay as if I was a little girl. She is like a magician that takes her hat pulled out and there are thousands of delights ready to give me however I was getting over loaded that I could not be able to fit all to my backpack.

Leila Mina’s sister and her nice and intelligent daughter Sarah, accompanied us at many times, an entrepreneur and strong woman with a decent successor, open and vital daughter, the same age as my son and who already speaks several languages.

Mina was also part of the family, the best friend of the family, from whom they possibly got the name for my friend, funny and witty, who answered the phone as if buying shares, with a family that in turn opened the doors for me and a grandson with beautiful blue eyes, who showed us his beautiful garden with his glass of tea analyzing everything with expert eyes.

We visited her mother-in-law who she looked after like a mother and lived an experience like all those in Iran, always extreme.

She told me the terrible story of his son, who died after the war with Iraq due to the damage of chemical bombs after surviving the battlefield.

Then as usual, he gave me everything new I had at home, gifts for my son, along with candies and cucumbers (delicious, never missing in any basket).

Meanwhile, she apologized for gifts she said they were poor, when in life nobody gave me anything so valuable.

After the tears we laughed out loud with the last detail that she had prepared ..

For several days, I enjoyed the greatest hospitality you can think of. They took me to the city, its parks, restaurants, mountains, mausoleums, mosques, orchards and neighborhoods. I enjoyed the art, the music and the gastronomy, the whole family organized to take care of me.

We visited Kandovan, a town reminiscent of Cappadocia, where we made seasoned purchases for endless Tarof moments, where sellers refused to charge us everything we bought.

Huge jars of honey, nuts and sweets. Moshen insisted again and again to pay, and to give me the same as he bought, while we had tea after tea in endless talks.

Until they reached an agreement and managed to pay in this wonderful rite of gratitude and bargaining in reverse.

I remember how Moshen’s back hurt, he moved with a chair in his hand with which he could sit and rest to relieve himself, pain that you could only guess in some gesture of disguised pain among all his smiles.

His complicity with his wife and daughters disarmed you, always with a smile, with a beautiful word, with a precious sense of justice

Sarah surprised me with her increasingly daring jumps and pirouettes. Open and witty. We had conversations of the most interesting, and from a very young girl a traveler.

Recalling all those moments for this text, I have a knot in my stomach because of the helplessness and sadness I have of everything that is happening. Innocent victims of the war industry.

The moment of the farewell was a bittersweet mixture, they gave me flowers that I put on my hair for the last photos.

Everyone took me to the station, I kissed Moshen’s hand, while he hurriedly pulled it away, with tears in his eyes. What tenderness of this wise, expressive and judicious man who always greeted me and greets me with an «I love you».

After saying goodbye with long hugs, I began to cry inconsolably on the bus, deeply happy and sad for the end of my life.

I was dreaming of my fifth trip, which I hope will be very soon, if the winds of hatred and the war bells finally go out.

Inchallah.

 

Iran dooset daram.

IRÁN, TABRIZ, DOOSET DARAM

IRÁN, TABRIZ, DOOSET DARAM.

En mi  cuarto viaje de un mes por Irán en septiembre de 2018 tuve ocasión de ampliar mi visita a otras zonas más alejadas de los circuitos turísticos, como Golestán, Tabriz o mi querido Kurdistán.  Viajé más lento y más atenta a lo que me rodeaba.

https://www.youtube.com/watch?v=MPcf4x28aEI                                                     fotos de l@s «terribles» Iraníes.

Irán que está a sólo cinco horas en avión de Europa y que nos parece algo tan lejano, tan ajeno, es el país que más en casa me hace sentir además de Marruecos. 

http://evalunaviajera.com/sahara-y-su-silencio/

En estos días terribles en los que se habla de guerra, venganzas, ataques, destrucción a la cultura persa, etc. Sólo puedo pensar en las decenas de momentos y lugares que viven dentro de mí, en todo lo bueno que encuentro siempre que voy.

No quiero hablar de política, de cómo nos fabrican enemigos comunes, donde el odio, la ignorancia y el miedo acampan a sus anchas en este nuestro dolorido planeta.

Porque Irán es mucho Irán, y se pasa del llanto a la risa en cuestión de segundos, porque si algo les caracteriza es su resistencia y su ganas de seguir viviendo y disfrutando.

En este cuarto viaje viví una de mis mejores experiencias en mi visita a la ciudad de Tabriz, capital de la provincia  de Azerbaiyán y famosa por sus exquisitas alfombras.

Conocí a Mina , traductora, escritora y profesora de francés e inglés, la cual me invitó a alojarme en su casa familiar. Mujer fuerte, valiente, que sin apenas llegar a los treinta años cuenta con una gran sabiduría.

Llegué tempranísimo a la ciudad tras un largo viaje de autobús desde Teherán, hacía ya frío otoñal y al hablar con ella me dijo que fuera directamente a su casa donde podríamos desayunar.

En cuanto llegué me acogieron como una hija más, el desayuno desplegado a la manera persa, sobre la alfombra, huevos, frutas, mermeladas, bollería y verduras.

Nada más sentarme Mohsen, el padre de familia me preguntó.

¿Eres honesta?, tanta firmeza me hizo dudar, yo le dije » creo que sí». Entonces me contestó, te trataré como la amiga de Dios.

Y esta declaración de intenciones dio paso a una de las experiencias más bonitas de mi vida. 

Fatemeh la madre de Mina no paraba de sonreír, mujer amorosa y bellísima que no paró de alimentarme durante toda mi estancia como si fuera un polluelo, siempre cargada con mil bolsas donde cual maga con su chistera, sacaba mil delicias,  mientras se reía a carcajadas cuando le decía que me sobre alimentaba y que no iba a poder con mi mochila. 

Leila, hermana de Mina y  su simpática e inteligente hija Sarah,  nos acompañaron en muchos momentos, mujer emprendedora y fuerte con una hija digna sucesora, abierta y vital, de la misma edad que mi hijo y la cual ya habla varios idiomas.

Era parte de la familia también Mina, la mejor amiga de la familia, de la que posiblemente sacaron el nombre para mi amiga, divertida e ingeniosa. Contestaba al teléfono como si comprara acciones. Mujer valiente que tuvo que salir adelante sola con un niño, viuda de la guerra.  Con una familia que me abrió las puertas y un precioso nieto , que nos iba enseñando su huerta, sujetando su vaso de té y analizando todo a nivel de experto.

Visitamos a su suegra a la que cuidaba como a una madre y viví una experiencia como todas las de Irán, siempre extrema.

Me contó la terrible historia de su hijo, el cual falleció tras la Guerra con Irak debido a los daños de las bombas químicas tras sobrevivir al campo de batalla.

Vi las fotos de su hijo, qué diferente suena la historia cuando podemos poner cara a las víctimas. Víctimas que en su mayoría eran casi niños que en su mayoría ni siquiera habían visitado nunca ni las  fronteras que defendían.

Después como suele ser habitual, me regaló todo lo nuevo que tenía en casa  , regalos para mi hijo, junto con caramelos y pepinos (deliciosos,  nunca faltan en cualquier cesta).

Mientras, se disculpaba por regalos que ella decía  que eran pobres, cuando en la vida nadie me regaló nada tan valioso. 

Tras las lágrimas nos reímos a carcajadas con el último detallito que me tenía preparado..

Durante varios días, disfruté de la mayor hospitalidad imaginada.Me llevaron a conocer la ciudad, sus parques, restaurantes, montes, mausoleos, mezquitas, huertas y barrios. Disfruté de su arte, música y gastronomía, toda la familia se organizó para cuidarme.

Visitamos Kandovan, localidad que recuerda a Capadocia, donde hicimos compras sazonadas por interminables momentos Tarof, donde los vendedores se negaban a cobrarnos todo lo comprado.

Tarros enormes de miel, frutos secos y dulces. Moshen insistía una y otra vez en pagar, y en regalarme a mí lo mismo que él compraba, mientras tomábamos té tras té en interminables charlas.

Hasta que llegaron a un acuerdo y consiguieron pagar en este rito maravilloso de gratitud y de regateo a la inversa.

Recuerdo cómo le dolía la espalda a Moshen, se movía con una silla en la mano con la que poder sentarse y descansar para aliviarse, dolor que sólo podías adivinar en algún gesto de dolor disimulado entre todas sus sonrisas.

Su complicidad con su mujer y sus hijas te desarmaba, siempre con una sonrisa, con una palabra bonita, con un precioso sentido de la justicia. 

Sarah de vez en cuando me sorprendía con sus saltos y piruetas cada vez más atrevidos. Abierta e ingeniosa, me iba mostrando el pueblo como una gran experta. Tuvimos conversaciones de lo más interesantes, y ya desde muy niña es toda una viajera.

Rememorando todos aquellos momentos para este texto, se me ha puesto un nudo en el estómago por la impotencia y la tristeza que tengo de todo lo que están pasando. Víctimas inocentes de la industria de la guerra.

El momento de la despedida fue una mezcla agridulce, me regalaron flores que me puse al pelo para las últimas fotos.

Todos me llevaron a la estación, besé la mano de Moshen, mientras él la retiraba apresuradamente, con lágrimas en los ojos. Qué ternura la de este hombre sabio, expresivo y juicioso que siempre me saludaba y saluda con un «I love you».

Tras despedirnos con largos abrazos, me eché a llorar desconsoladamente en el bus profundamente feliz y también triste por el fin de lo vivido.

Me fui soñando con mi quinto viaje, que espero que sea muy pronto, si por fin se apagan los vientos del odio y las campanas de guerra.

Inchallah.

 

Iran dooset daram.

https://www.youtube.com/watch?v=-yQ8kxikSJQ

SÁHARA Y SU SILENCIO

Foto de Sheila Larrinaga

SÁHARA Y SU SILENCIO.

“Siempre me gustó el desierto. Uno se sienta sobre una duna de arena. No ve nada. Y sin embargo, algo resplandece en silencio.  

(El principito)

 

Hace poco me preguntaron por qué siendo Marruecos mi país favorito no solía escribir sobre él.

Me sorprendió la pregunta, es verdad ¿¿¿¿por qué no lo hago???.

Me puse a darle vueltas y llegué a la conclusión de que Marruecos es una especie de segundo hogar, el sitio al que siempre vuelvo después de mis viajes largos,  donde repongo pilas,  conecto con la naturaleza y me dejo mimar por mis amig@s con tranquilidad y buenos alimentos. 

 

Siempre me ha encantado el norte,  siendo Chefchaouen  http://evalunaviajera.com/chefchaouen-ciudad-de-encuentro/  mi pueblo favorito del mundo aunque tenía muchas ganas de visitar el desierto  nuevamente.

Así que en la primavera de 2019 me dispuse a emprender viaje junto con parte de mi familia a mi añorado Sáhara.

Por esos regalos que te da la vida, tras ese viaje tuve la ocasión de hacer tres viajes consecutivos nuevamente en octubre. Como afortunada colaboradora de  http://lavueltaalmundo.net y otro viaje con amigas, bebé incluido.

Tuve ocasión de verlo con diferentes temperaturas, desde un calor «achicharrante» hasta tener que cubrirme con mantas.

Con luna llena y con una luna creciente que permitía ver cientos de estrellas.

Con noches vibrantes de tambores, adivinanzas y risas,  y noches más contemplativas y tranquilas.

Uno de los momentos que más me gustaba, era cuando tras las risas  y conversaciones nerviosas encima de los dromedarios, llegaba el silencio.

De repente me trasladaba a una caravana vagante milenaria.

Foto de Diego Poncelas

Y llegaba a ese momento sin pasado ni futuro.

Donde lo único que me acompañaba era el silbido del viento y el acompasar de las pisadas .

Sentía como el silencio y la arena invadían cada recoveco de mi cuerpo.

Me rendía y…

Y la paz llegaba. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

IRÁN, KHALID NABI, GOLESTÁN

EL IRÁN MÁS DESCONOCIDO, KHALID NABI,       GOLESTÁN.

La provincia de Golestan se encuentra en el noroeste de Irán, justo debajo de Turkmenistán, al llegar me encontré con selvas, cascadas,  desiertos, que me hacían están continuamente vizqueando.

Sus gentes son de etnias más cercanas a las de sus vecinos Turkmenos que a los  Iraníes.  Los vestidos de las mujeres son de colores brillantes, los pañuelos  más coloridos y las telas están más pegadas al cuerpo.

 

Sus rasgos son más característicos del Asia Central, las mujeres tienen caras de niñas. Se reían con una risa desbordante cuando bromeaba con ellas sobre ello.

Su hospitalidad y cercanía como siempre por estos sitios, apabullante. 

Me alojé con una maravillosa familia en Turkmen Yurt.   https://www.tripadvisor.es/Hotel_Review-g15688609-d15688620-Reviews-Turkmen_Yurt-Tamer_e_Qarah_Quzi_Golestan_Province.html    .

Construcciones tradicionales muy cómodas, alrededor de una Yurta central, donde cenábamos, tomábamos te y fumábamos Shisha a la luz de una inmensa fogata.

La familia Ashoori me hizo sentir parte de su comunidad desde el primer minuto  y fueron muy cuidadosos en todos los detalles. 

Cada día me iban sorprendiendo con nuevos platos, una cocina con mucha base láctea, verduras y carne de cordero,  que tuve que ir aprendiendo a disfrutar.

También me ofrecieron montar a caballo , pero una caída reciente de un precioso caballo árabe en el Kurdistán,  me dejó con las ganas de volver a probar mis habilidades equinas.

El camino desde Tamer hasta Khalid Nabi, aunque era de 25 kilómetros escasos, se convirtió en más de dos horas. 

Ya que no podía dejar de parar en cada esquina, sacando fotos y pegando algún que otro salto.

Fui en el taxi de un amigo y en el viaje de vuelta, aprovechando el despoblamiento de sus carreteras aproveché a conducir el coche.

Ahí descubrí que llevaba más de 400 kilómetros viajando en un taxi al que le faltaba la segunda marcha . Taxi que arrancábamos siempre dándole unos golpes al motor mientras dábamos a la llave. 

Esto me recordaba a aquellos viajes eternos de mi infancia en las que en ocasiones había que arrancar empujando el coche.  

Cosas que pasan en Irán, eso sí los compañeros de viaje nunca dejan de sorprenderte.

Peluche comprado para su sobrino por el conductor del taxi, el osito viajero.

Las vacas se subían por las paredes, nunca mejor dicho, mientras rastreaban las hierbas del final del invierno. 

Una vez en el destino te das de las contradicciones humanas que nos acompañan. 

En este territorio existe un curioso cementerio con lápidas de lo más curiosas. Por un lado tenemos un país en la que todos estos temas son claramente Tabú, «Haram» y toda alusión o representación sexual no está permitida.

El cementerio a causa de ello ha sufrido vandalismo, ataques y falta de promoción turística. Aunque parece que hay un nuevo intento de protegerlo. 

La parte del Mausoleo está abierto, el recinto de las tumbas tiene un supuesto control , que en mi caso fue el pedir las llaves a algunos de los que estaban por allí. Posteriormente fui atravesando con un gran manojo de llaves, las puertas que me iba encontrando a mi paso.

Un método muy de andar por casa basado en la pura confianza.

Supuesta cabina de control a la entrada del cementerio.

Era un día soleado y precioso de fin de semana y casi no me encontré con nadie más en mi visita.

Por un lado está  el mausoleo del profeta precristiano Khalid Nabi, motivo por el que es un punto de peregrinación.

La mayoría de las visitas son de familias, las mujeres dejan como ofrenda en el lugar lazos atados a árboles o pequeñas ramas entrelazadas, formando extrañas figuras,  por lo que me explicaron, pedían fertilidad y otros deseos.

La visión era sublime, se adivinaba algo de vegetación que insinuaba cómo en primavera aquello se cubriría de un suave manto verde.

Las lápidas de los varones eran representadas con falos de gran realismo y las de las mujeres representaban los órganos sexuales en una metáfora mucho más simbólica.

Aquí que cada uno y una se haga su composición de lugar del órgano femenino.
Desafiando la gravedad.

Por el recinto se ven todo tipo de tamaños , teniendo algunas figuras una antigüedad de más de 400 años.

Según el historiador Hesar Nuee, el simbolismo fálico de estas lápidas, podría tener su origen en las religiones de la India y Asia Central. 

Otras teorías dicen que incluso no señalan tumbas ya que no se han encontrado restos óseos debajo de algunas de ellas.

La verdad es que me recordó más a las figuras de los templos Hindúes, que cualquier arte que hubiera visto antes en Irán, muy poco dado a las representaciones humanas.

Algunos parecían extraños relojes de sol, los cuales daban unas horas de lo más extrañas y precisas.

Había varios grupos diferenciados los cuales no sabía si hacían referencia a diferentes épocas o grupos familiares.

La ruta con calor es agotadora ya que las colinas son con fuertes subidas y bajadas, aunque el paisaje compensa cualquier esfuerzo. 

Constantemente tienes que parar para disfrutar de la vista con los ojos guiñados. 

El paisaje parecía una inmensa tarta de chantilly, y no dejaba de pensar lo precioso que sería en primavera con sus montañas floridas. 

Esta necrópolis emanaba un silencio y tranquilidad apaciguante.

De vez en cuando tenía alguna conversación y risas tranquilas con las familias que lo visitaban. Familias más tímidas que en otras zonas del país.

Y entre tumbas y mausoleos fui sintiendo la levedad de nuestra existencia, de como desaparecerán nuestras verdades, alegrías, creencias, conflictos, sueños y juicios.

Y que desde luego el que eligió este lugar para asentar este lugar sagrado, seguramente «sabía bien lo que se hacía».

Eva Luna Viajera.

 

 

 

 

 

 

LLEGADA AL KURDISTÁN IRANÍ, SANANDAJ Y PALANGÁN

LLEGADA AL KURDISTÁN IRANÍ, SANANDAJ Y PALANGÁN

El Kurdistán Iraní.

Desde el primer minuto sabes que estás en un país nuevo, su gente, sus ropas, su lengua, su mirada.

Es como si hubieras cruzado una frontera invisible. 

Las formas, duras, secas, como si me hubiera colado en un sitio en el que no he sido invitada.

Poco sabía del pueblo Kurdo, pero lo que tenía claro es que no iba a sacar conclusiones precipitadas.

Busqué un taxi, y entre todos me ayudaron a localizar al único conductor que hablaba inglés-

Él me llevó a un par de sitios para elegir alojamiento.

En el hotel situación parecida

Mandé un mensaje rollo “help me” a mi “superviajado amigo Nelo” y me contó cómo fue su experiencia con los Kurdos Iraquíes.

Literalmente me dijo, “son montañeros, pocas lisonjas… «

A mí me gusta esa gente sobria, seria, dura”.  http://viajaorevienta.es/kurdistan-con-mochila-erbil-la-ciudad-sin-ladrones/

Me dijo “quédate en un mismo lugar, días¨

Los Kurdos no entienden un viaje sin propósito, date tiempo».

Todo esto me dio paz y me hizo aceptar la nueva situación.

Estaba en Sanandaj la capital del Kurdistán Iraní.

Me perdí por la ciudad y un Kurdo de aspecto serio tras un gesto que interpreté como,  «sígueme» me abrió la mezquita azul en exclusiva .

Fue abriendo puerta tras puerta mientras su mirada era adusta

No sucumbiendo a ninguna de mis sonrisas ni a mis intentos pobres de abrir conversación en Kurdo, farsi o mensaje gesticular.

Eso sí ,demostró una paciencia infinita respetando mi paso relajado.

Disfrutando de esos momentos sagrados en los que te deleitas en el placer de tocar, andar y respirar sitios llenos de tanta magia.

La mezquita estaba llena de puertas enormes, parras y de antiguos coranes.

El pausado guardián me los dejó consultar a mi ritmo. Encendiendo y apagando luces en una extraña procesión a través de todas sus estancias.

Posteriormente fui a visitar las mansiones históricas de la ciudad , destacando La Casa de Asef.

Con la moneda tan devaluada las entradas no superaban el euro.

En mi anterior viaje en junio el cambio era casi a tres euros por lo que en esta ocasión no me corté y entré en cuanto palacio se me cruzó.

Fue un atracón bulímico artístico, con lo que agoté cualquier deseo de ver museos etnográficos en mucho tiempo.

Los techos me hipnotizaban y más de una vez me di un traspiés por no quitar ojo.

Los mercados muy vivos, con peces nadando en grandes peceras, ajos de mil colores y extrañas mezclas recordando a otras frutas.

 

 

A los Kurdos les gusta representar con figuras la vida Kurda y en ocasiones tenías la sensación, de que en cualquier momento podían ponerse a hablar.

A la tarde, Sanandaj  se llenó de gente, y su mirada se debatía entre la desconfianza y la curiosidad, me cubrí todo el pelo para recuperar el anonimato y empecé a pensar en cómo poder asomarme a la realidad del pueblo Kurdo.

Los Kurdos, uno de los pueblos más perseguidos del mundo, en constante lucha con sus entornos, sin derecho a territorio, sin derecho a utilizar su propia lengua .

Y pese a todo, y como fui comprobando a lo largo de los días, mantienen su humanidad y hospitalidad constante

Pese a ese entorno que les hace estar en continua alerta y pidiendo derechos humanos imprescindibles.`

Llamé a Abdula, el taxista del día anterior y quedamos en ir a Palangán, Abdula estaba a punto de jubilarse, fue profesor de matemáticas hasta que después de la revolución fue despedido junto con cientos de profesores, fue mi cicerone en acercarme a la realidad de este pueblo.

Fue contándome cómo su lengua estaba prohibida en los colegios, los problemas de desempleo y la ausencia de derechos en muchos ámbitos sociales y religiosos.

Mientras, íbamos bordeando la frontera con Irak, donde no podía cerrar la boca admirando sus espectaculares y cambiantes picos y valles.

Por el camino nos encontramos con grupos de  contrabandistas.

Cruzaban su mercancía a Irak con sus cargas a pie o ayudados por pequeños caballos y burros.

Los iban trasladando en pequeñas camionetas.

Dando la sensación de animales voladores, dada la velocidad a la que los llevaban escapando de los militares.

Los controles eran frecuentes y daban un poco sensación de zona de guerra, con sus metralletas, alambradas y demás artificio.

Me recordaba a otro paso fronterizo en el sur de Irán cerca de Bam en el que los perros me olisqueaban buscando trazas de opio cerca de la frontera Afgana.

Y aunque ahora hay una aparente calma por esta zona que está a apenas unos diez kilómetro de Irak, deben ser frecuentes las escaramuzas desde donde sigue operando la guerrilla Kurda.

El viaje por las montañas Kurdas del Kurdistán Iraní,  un puro sueño.

Aderezado con esa sensación de videojuego Iraní que experimentas en sus taxis.

Rezando a todos los Jodás (Dios en Iraní),  Diosas , Cristos y deidades protectoras de las que te vas acordando para no desaparecer en cualquier precipicio.

Palangan, te deja sin palabras, como si te hubieras colado en una película de hace cientos de años.

Con sus casas montadas en perfecto equilibrio,  en un entorno de esos de  “morir de puro amor por el sitio».

Un belén parado en el tiempo. Donde tienes que sortear los burros y rodear ríos.

En un ensamblaje perfecto de casas con la naturaleza y donde los tejados son las escaleras donde auparse en la montaña.

En cuanto vas bajando al valle no puedes creer que se haya conservado intacta esta belleza, aún muy virgen.

Con la gente trabajando en lo que hacían hace cientos de años

Mujeres que bien podrían ser como mi abuela en el páramo Leonés.

Pescando tu propio pescado y conociendo a gente del pueblo y de otros lugares.

Y como viene siendo habitual como guinda del pastel, compartí grandes momentos con sus correspondientes  «fotocalls». 

Con una familia Iraní que vivía en EEUU.

Además de unos viajeros Kurdos Irakíes empeñados en que era igual que una hermana suya.

Y muchas turistas Iraníes venidas de Teherán.

Con sus narices minúsculas, cejas teatrales y maquillaje impecable.

Las cuales me recordaban a la bella Falbala de Asterix y Obelix.

Estuve un rato tras la comida con las mujeres del pueblo.

Alabándonos nuestra belleza mutua.

Vaciando granadas,jugando con los niños.

Y disfrutando de esos ratos majos, en los que te entiendes,  con el lenguaje universal de la sonrisa.

Vuelta a Sanandaj sin saber que lo bueno no había hecho nada más que empezar…

CÓMO ES PARA UNA MUJER VIAJAR SÓLA POR IRÁN, VIAJES QUE EMPODERAN

CÓMO ES PARA UNA MUJER VIAJAR SOLA POR IRÁN, VIAJES QUE EMPODERAN.

 

Casualmente, antes de mi cuarto viaje por Irán y fascinada por las historias que narraba Joan Torres del blog  https://againstthecompass.com/es/ , me llegó una invitación suya para comentar mi experiencia personal viajando por este país.

En la entrevista pude hacer un resumen de mis experiencias.  Y pude mostrar lo que me hubiera gustado saber antes de mi primer viaje.

https://againstthecompass.com/es/mujer-viajar-sola-iran/

Irán es de esos países que no te dejan indiferente, en los que los tópicos se deshacen como los deliciosos azucarillos que se deshacen en los labios mientras filtras el te iraní a través de ellos.

Un país enorme en el que puedes encontrar desde desiertos con el punto más caliente del planeta, a  junglas, altas montañas , campos de arroz a la «manera balinesa», valles verdes con caudalosos ríos, ciudades milenarias de adobe.cientos de restos de civilizaciones extinguidas, ciudades joya , poesía…

 

País calificado en todos los «rankings» de viajeros,  como la gente más hospitalaria del mundo, con una curiosidad y un detalle que te desarman.

Una población que pese a sus muchas dificultades, siempre tienen tiempo para invitarte  a un té , para enseñarte sus ciudades, presumir de sus paisajes, e improvisarte un kebab en cualquier esquina.

Maravillosas personas Iraníes por las que en las despedidas no puedo evitar derramar alguna lágrima, porque es de esos sitios donde me siento muy viva y constantemente girando en el » sólo sé que no sé nada» de Sócrates.

Una amiga me manda un extracto del libro Solas de Carmen Alborch, cuenta cómo a finales del siglo XIX, algunas mujeres emancipadas, fueron viajeras célebres.  Y cómo los viajes eran una forma de emancipación. Ahora nos ha dado por llamarlo empoderamiento como si fuera algo que acabáramos de inventar cuando las mujeres  llevan toda la historia en ese proceso.

Hay una cosa que me pone un poco nerviosa respecto a este término, cuando veo, cursos, charlas, proyectos, ayudas, etc. hablando de empoderar a las mujeres, países, comunidades, etc, hay algo que salta en mí como si me pincharan con un palo.

El poder personal , como sinónimo de empoderamiento es algo que todas albergamos dentro, algo que tenemos ya de niñas, poder que vamos perdiendo tras las indeseables influencias sociales, educativas,  culturales, sociales, y por qué no decirlo, por nuestra propia falta de responsabilidad en gestionarla, entrando en constante queja y no haciéndonos cargo de ella.

Y es mediante nuestros propios procesos y desaprendizajes con lo que podemos redescubrir nuestra fuerza. 

La definición de empoderamiento es maravillosa, «la adquisición de poder e independencia por parte de un grupo social desfavorecido para mejorar su situación» , lo que me chirría es cuando hablamos de empoderar desde fuera, como un acto de caridad, los empoderados enseñan a los desempoderados la clave del poder y la independencia.

En un paternalismo en el que las  supuestas empoderadas no tienen nada que decir ni que aportar y las que empoderan, están en posesión de una supuesta verdad absoluta que tienen que enseñar.

Para mí el viaje fue una forma de empoderamiento, con el apoyo de mi comunidad, pero no como profesoras ni alumnas sino acompañándonos en el proceso.

Fue la manera hacerme consciente de mi fuerza interior, de mi magia personal,  de mis grandes capacidades, de mi amor hacia mí misma que me capacita para que lo pueda sentir, lo pueda sentir también por el resto de la humanidad.

Porque mi poder no viene de compararme con nadie, sino más bien de «ese saberme ÚNICA».

De la frase tan dicha y poco sentida de  que «no hay nadie como tú « y que como bien suele decir un payaso buen amigo mío, de que «CADA UNA EN SU ESTILO ES LA MEJOR». 

https://elasombrario.com/ivan-prado-un-payaso-en-rebeldia-contra-las-multinacionales-del-miedo/

Sin comparativas, sin creernos mejores ni peores que nadie, porque de eso se trata, de bucear en nuestros estrechos márgenes de libertad, que esos sí vendrán condicionados por nuestro entorno, por el lugar en el que casualmente fuimos a nacer.

Y las formas de empoderarnos infinitas, vivir experiencias en las que nos hacemos conscientes de nuestra fuerza, a veces saltando a la piscina sin mirar, a veces con los necesarios flotadores.

 

El viaje para mí,  cómo aquellas lejanas pioneras, ha sido el camino que yo he encontrado para hacerme consciente de las posibilidades infinitas que da vivir con más libertad, con menos miedos , aunque esto suponga asumir algunos costes personales. 

En abril y mayo,  haré mi quinto y sexto viaje a Irán, estoy en pleno proceso de preparación en este nuevo viaje guiado,  quiero que además de disfrutar de este bello país mis compañeras de viaje puedan vivir parte de las experiencias de las que yo he disfrutado en mis anteriores viajes.

 

Porque este país es un maestro en la enseñanza de que la belleza está en los ojos del que mira.  

 

Cómo es para una mujer viajar sola por Irán

KARIMUNJAWA, PARAÍSO PERDIDO

  KARIMUNJAWA PARAÍSO PERDIDO

MATUR NUGÚN, destino Karimunjawa. En julio  puse rumbo nuevamente a Indonesia. Como suele ser habitual no tenía una ruta muy marcada. Quería visitar Yogyakarta y tenía ganas de disfrutar en algunas de sus remotas islas.

De refilón leí algo sobre un conjunto de islas al norte de Java, las cuales se conservaban aún muy vírgenes.

En el país de las más de 17000 islas, con Bali como isla más conocida,  Karimun Jawa aparecía como un destino aún sin explotar. Aún no conquistado con grandes complejos hoteleros, «western food»,  ni hordas de turistas occidentales. 

En el cuarto país más poblado del planeta con más de 600 lenguas, decenas de etnias y diferentes religiones, se esconden aún cientos de sitios perdidos . Y yo iba a tener el privilegio de estar en uno de ellos.

Aunque había leído en un blog algo sobre estas islas de Karimunjawa, fue a lo largo del viaje que una y otra vez tanto turistas como locales me iban sugiriendo este nombre.

Al final muchos de los destinos te buscan y me dejé llevar por esos cantos de sirena. 

El comienzo fue animado.

Ocho horas con diferentes autobuses y grados de comodidad, sentada a veces entre dos hombres que estaban en posición «Manspreading», el arte masculino de abrir las piernas desparramadas ocupando todo el espacio.

Tras un camino de autobuses en el que casi me quedo congelada bajo el chorro del aire acondicionado, y en el que también llevé la cabeza fuera de la ventanilla,  con la expresión de un husky en un jacuzzi,  conseguí llegar a Jepara.

Viendo que no podía coger el bote que salía a diario, busqué una habitación que rondaba los siete euros, me comí unos exquisitos cangrejos de mar y me dormí escuchando las olas ilusionada como una Robinson Crusoe de tierra adentro.

Tras hacer cola desde las cuatro de la mañana para el barco de las nueve, conseguí mi ansiado pasaje.  Cuando ya estaba toda animada en mi bote, comprobé en un escaso minuto: 

Uno,  que la temperatura rondaba los 12 grados sin posibilidad de salir al exterior.

Dos, que emitían una película, en aquel camarote clausurado, sobre barcos que se hundían continuamente con Rihanna de protagonista.

Y tres, que aquello se movía más que la Virgen del Rocío  en el salto de la reja.

Así fue que mi cuerpo se transformó en la niña del exorcista y dejé en las bolsas que me pasaban mis casuales y después amigos viajeros,  mi desayuno de Sate Ayam (brochetas con salsa de cacahuetes).

Mientras el resto de viajeros se iban alejando de mí,  en un despiadado juego a la inversa, de «un, dos, tres, chocolate inglés».

De esa experiencia me quedó como daño irreversible, la aversión a cualquier alimento aliñado con salsa de cacahuete. 

Cuando llegué  a la isla daba saltitos de alegría olvidándome del peligro de menear las bolsas con mi ex desayuno. Tras por fin deshacerme de ellas y con el estómago volviendo a mi sitio,  me dispuse a recorrer la isla. 

Enseguida supe que me quedaría más de lo que planeaba, montañas imponentes de selva virgen ,   las cuales me recordaban a mi añorada canción de Mecano «hawaii bombay».

Campos de corales vivos y un silencio imponente en la isla, donde los coches eran una rareza.

Empecé a buscar alojamiento y una preciosa casa azul llamó mi atención.The blue coral homestay salió a mi encuentro, oí risas en castellano.

Con alegría me encontré con los maravillosos  propietarios, Javier de origen madrileño y Diana Indonesia con salero canario.

Ella me regaló un desayuno que me hechizó hasta quedarme el doble de días de los que tenía planeado y él , junto con Marcos, risas y anécdotas , hasta altas horas de la madrugada,  con encuentros en cuatro idiomas .

Mélani la bebé de la casa, me prestaba su cepillo de pelo, algún día en el que yo  recordaba que igual tenía que peinarme. 

Ya llevaba tiempo viajando sola,  así que lo mimos que me dieron y ese hacerme partícipe de su comunidad terminó de convencerme del poder del ahora del que hablaba Eckhart Tolle.

Cuando te haces amigo del momento presente, te sientes como en casa dondequiera que estés.

Claro, que el entorno, era una fuente de placer interminable en la que poder parar el cuerpo y el espíritu. 

Así pasé nueve días,  buceando por campos de coral que empezaban en la orilla, afilados como navajas .  Haciendo nuevos amigos, con risas, paellas, drones y posados,  con acentos asturianos, madrileños, suizos y chilenos .

Guiada por rutas imposibles , admirando el desove de las tortugas, ayudada a escalar con  cuerdas por mis amigos estudiantes de ecoturismo de Sumatra, con el jefe Galang y su inolvidable sombrero . Subidos a imposibles transportes, recogiendo a Francesas despistadas por caminos inventados por los “gepeeses”.

Con baños sin quitarme la ropa. Con derrapes de moto en caminos imposibles de arena, hamacas y baches que me hacían salir disparada.

Días que pasaba recogiendo plástico, sumergiéndome en una piscina de tiburones huidizos y buscando serpientes en sus manglares. 

Escapando de escorpiones,  los cuales tras su picadura dejaban como efecto casi inofensivo,  un dedo gigante como de dibujo animado golpeado . 

Disfrutando cada día del  ritual de los zumos de frutas hechos con amor por mi vendedora favorita. Mientras todos compartíamos el banco y nuestras palabras comunes.

Su «crispy calamari» con el que se te caían las lágrimas,  pescados con nombres de pájaros y escamas como plumas de pavos reales.

Casas y mezquitas de colores, como casitas de Lego desmontables, con sus llamadas a la oración desafinadas, su gente saludando a mi paso, invitándome a probar algún anacardo o arroz con pescado.

Tardes que pasaban leyendo en los columpios viendo  a los monos saltando de arbol en arbol. 

Cielos incendiados, el mejor momento para el buceo, esquivando las lanchas.

Así que cuando la gente que venía en excursiones de dos o tres días, me preguntaban que qué había hecho tanto tiempo en unas islas en la que aparentemente no había nada, yo me sonreía para mis adentros.

Y como en un mantra me repetía, Karimunjawa mi paraíso.

Sabiendo que los paraísos perdidos sólo están en nosotras mismas. 

(MARCEL PROUST)

evalunaviajera@gmail.com

LAS MUJERES DE IRÁN

LAS MUJERES DE IRÁN

Tu tarea no es buscar el amor, sino buscar y encontrar las barreras dentro de ti mismo que has construido contra él.

( RUMI) .

 

En cuanto dices que vas a Irán todo el mundo se apresura a hablarte de la situación de la mujer en este país, salen ordas de expertos en género Iraní y se abre debate de cómo liberarlas.

Muchas veces la pregunta es de este tipo » ¿cómo puedo viajar a países machistas? «, como si del  que  proveo no tuviera esta lacra universal. Y como dice mi amiga Carlota como si no tuviésemos suficiente faena dentro.

Por desgracia, el machismo no es un fenómeno cultural, ni religioso, económico o étnico, sino que es fruto de un sistema desigual de poder y por lo tanto ningún país se libra de esta gran lacra social.

Lo que difiere unos países de otros son las leyes y su efectiva protección de este colectivo y el nivel de consciencia personal. Me he sorprendido muchas veces con mis propios machismos o con conductas de este tipo a mi alrededor en gente que se consideraba muy feminista. En muchos países estamos intentando pasar de considerarlo un asunto doméstico a un asunto público, he visto cómo en países con escasa protección legal los vecinos  acudían corriendo a la casa de una vecina que estaba siendo agredida para impedirlo. O cómo una red de mujeres ofrecen el apoyo que el sistema no presta.

En Irán la ley la rige la Sharía o ley islámica la cual es muy extricta por no llamarla limitante con la mujer, se impone un código muy marcado de vestimenta en el que yo siempre sentía que estaba al límite, es difícil cubrir todas tus curvas y el pelo. Como código impuesto muchas mujeres también bordean el límite de lo legal, reclamando su cuota de libertad y expresión. Está prohibido hasta pintarse las uñas, escondiéndoselas en ocasiones en manos enguantadas.

Las mujeres de Irán frente a este panorama aun despiertan mucho más mi admiración, ya que frente a un medio muy complicado y en ocasiones hostil, pelean reclamando la igualdad y su cuota de vida pública que les iguale a los hombres. Es fascinante ver cómo incluso se llegan a disfrazar para entrar en ámbitos sólo permitidos a los varones.

Las mujeres que he conocido en este tercer viaje me confirman la rebeldía, fuerza y lucha de estas grandes mujeres, me hace ver mi ridiculez de activismo de sofá con mis opiniones repetidas no acompañadas de acciones. Aquí muchas mujeres se la juegan cada día, entrando en sectores en las que son rechazadas, dominando las cuotas universitarias, rechazando casarse a edades más tempranas, no sintiéndose obligadas a tener hijos, las niñas aprenden idiomas con la convicción de buscar un futuro mejor en el que tengan su propia autonomía, y muchas se juegan su libertad diarias, ya que hay gente vigilándolas para según ellos protegerlas, en un giro terrible de cinismo.

He conocido mujeres ingenieras como la maravillosa Soheila, la cual estudió embarazada y está luchando por incorporarse a un mercado laboral que la discrimina por su doble condición de mujer e iraní, sus maravillosas alumnas,  con su fuerza y espontaneidad, las cuales nos invitaron a compartir una jornada con su extensa familia, y donde nos hicimos promesas de vernos en su edad adulta.

Roya la cual perdió a su familia y la cual pelea a diario trabajando en lo que puede y soñando colocarse como traductora. Las mujeres fuertes de la montaña zoroastristas que sacan adelante a sus familias con sonrisas y chapurreos de inglés, farsi y su propio dialecto.

Las mujeres y niñas Iraníes son fuertes y decididas, cuando hablan algo de inglés y te las encuentras se separan de su grupo y comparten con nosotras unas frases, unos momentos, unos «ailovyus» y buenos deseos, nos reímos con los selfish, nos dedicamos piropos y nos separamos con esas sonrisas limpias que no te dejan cerrar la boca.

Mi admiración por ellas crece mientras sus padres las miran con orgullo a lo lejos, porque de aquí vendrá la esperanza de un cambio de mundo. Les brillan los ojos hablando de sus sueños y me hacen pensar que gracias a ellas, seguramente otro mundo es posible y esto me hace no perder la esperanza. Porque la  «Sororidad» será esa cuchara que palada a palada aunque no conseguirá cambiar la montaña sí que podrá empezar a cambiarla. GRACIAS.

 

Nombre (requirido)

Email (requirido)

Título

Tu mensaje