EKAI, UN CRIMEN SOCIAL

EKAIN VÍCTIMA DE UN CRIMEN SOCIAL.

 

 

“NO ES SIGNO DE BUENA SALUD EL ESTAR BIEN ADAPTADO A UNA SOCIEDAD PROFUNDAMENTE ENFERMA” JIDDU KRISHNAMURTI

Me despierto con la noticia terrible del suicidio de Ekai Lersundi.

Lo que voy leyendo de la noticia me va indignando por momentos, los titulares atribuyen esta triste situación a la espera de un tratamiento hormonal , a su pelea con el sistema para que se le reconociera, a su solicitud de que se formara a su profesores y entorno escolar en su situación ,etc. David contra Goliat, posiblemente estaba agotado.

No obstante lo que más me llama la atención son las precisas palabras de su ama, donde se me parte el corazón al oírle decir que su hijo ha sido víctima de un crimen social.

Como una cadena de gente se ha reído de él a lo largo de su vida. Cómo fue la lacra del acoso que persigue al diferente, lo que causaba su sufrimiento.

Me sorprende cómo con el amallismo que nos caracteriza en la sociedad en la que vivo se pone hincapié en su situación como la causa de que decidiera acabar con su vida, cómo se pone el acento fuera de nosotros,  en la administración, en los medios, en los servicios públicos, cómo externalizamos la culpa sin hacernos responsables. Y cómo todos nos vamos de rositas sintiendo que no podíamos hacer nada para evitarlo.

Todo esto me ha revuelto el alma y me ha despertado una rabia largamente aletargada, porque esto no es hecho aislado, no es algo casual e improbable, lo terrible es que es algo cotidiano y una medida extrema como es el suicidio de un chaval en realidad es la punta de ese iceberg terrible que se oculta tras un mar en aparente calma.

Esto me ha despertado la rabia que se me despertó con el suicidio del niño Jokin, otro caso claro de crimen social en el cual se destapó una de las grandes tragedias que sufre la infancia el bulling, rabia mantenida por otros casos de niños víctimas de nuestro entorno considerado tan civilizado.

Hoy sigo enfadada, mi amiga María me enseña el vídeo de la maravillosa Mikele Grande, https://www.youtube.com/watch?v=N90A1h3EcKU grande como su propio nombre indica, donde nos da una lección a los adultos, que no mayores , porque tenemos menos sentido común que los “txikis”,  de lo que es entender que las diferencias entre personas es lo que nos enriquece, que las etiquetas son lo que nos separa.

Ekain era un chaval muy querido, al que seguramente cada día le decían lo valiente que era y lo que le querían, es imposible saber el dolor que ahora sienten todos los que le amaban, sus aitas, familia y amigos, un dolor incalculable, infinito. Porque todo este amor a veces no puede con las miradas de los otros, con las risas, con los gestos, porque de todo esto no te puede proteger nadie, sólo el que lo hace.

Me recuerdo diciendo a mi hijo que las palabras y miradas de los que no te quieren no hacen daño, esto es una gran mentira, hasta lo pude sentir en mi propia experiencia, cómo de duro es que te señalen, que hablen de ti, que te juzguen, que te insulten y hagan burla de ti, esto es terrible porque todo ser humano necesita sentirse integrado, querido, estimado, no sólo basta con que no te ataquen, necesitas ser uno más, que las etiquetas que te ponen los demás no te excluyan, que no te juzguen , que no se te trate como una persona señalada, como una excepción, sin ver que en nuestras diferencias está nuestra grandeza.

Y en esto cada uno tenemos una parte de responsabilidad, cuando nos reímos de una burla a alguien, de un chiste racista, machista, de cuando decimos, moro, bollera, sudaca, retrasado, de cuando hablamos de nosotros y de los otros, de los que no se quieren integrar, de cuando compartimos vídeos de gente que atentan a su privacidad, a su integridad, no hace falta ser el responsable de hacer daño directo para ser cómplice de estos asesinatos de guante blanco, la mayoría de los comportamientos excluyentes se extinguirían sin esa mayoría silenciosa, que en su no denuncia se convierten en cómplices de estos actos y lenguajes,  todos somos cómplices cuando no nos acercamos al que sufre , al que está excluido, todos matamos aunque no queramos.

Cuántas ocasiones se nos han presentado en la que hemos presenciado como se destroza a otro ser humano y nos quedamos al margen como si no fuera con nosotros, por miedo a que  nos pase a nosotros.

Aun recuerdo como hace unos días un amigo me contaba cómo la gente sigue haciendo chistes de «maricones» mientras trabaja, mientras todos se ríen como borregos, sintiendo que no hacen daño a nadie. El otro día en un cumpleaños infantil, también oí cómo la gente hablaba de los comentarios despectivos que hacían adultos acerca de un niño autista compañero de clase de algunos de los niños presentes. Y esa mayoría silenciosa, en la que alguna vez hemos sido testigos o parte actuantes todos,  es la que forma esta sociedad a la que criticamos .

Yo no te conocí Ekai y siento que te hemos fallado, esto es irreparable, estarás unos días en las bocas de la gente, nos manifestaremos , se usará el sensacionalismo que nos caracteriza, la gente buscará el morbo, saber más de ti y la gente que te rodea, como en todos los terribles de casos de personas destrozadas por el ataque o la indiferencia social,  pero al final cuando la gente se canse de este tema, sólo quedará el dolor de todo lo que has vivido y el dolor de la gente que tiene que seguir adelante sin ti a su lado.

Y yo como madre que soy aunque nunca podré ni acercarme remotamente al dolor de tus aitas, siento el no haber podido hacer nada y te prometo que no me voy a quedar tibia cuando vea este tipo de complicidades o cuando yo pueda ser partícipe de ellas, porque yo también soy parte del problema, porque mi hijo deberá parte de su libertad a ser quien es gracias a tu lucha y a tu grandeza. 

Cuántos chavales más tienen que sufrir y llegar a este terrible final para que nos demos cuenta que tenías derecho al mismo presente y futuro feliz que perseguimos todos. El que te respeten no es suficiente, también necesitas que te amen, que no te juzguen, que te apoyen, que no se te señale, que seas como los demás, que se te proteja.  que no se te etiquete, y en eso te hemos fallado. Sólo bastaría con darnos cuenta que hay tantas realidades como personas y que nuestro rechazo viene del miedo a que los demás me pongan asimismo etiquetas con las que atacarme,

Y siempre encontraremos a quién señalar por miedo a que me lo hagan a mí, y buscaremos las etiquetas en las que escondernos a tirar la piedra y nuestra basura y la encontraremos, por ser trans, extranjero, lesbiana, negro, pobre, gordo, musulmana, autista, o cualquier etiqueta que queramos encontrar, para no darnos cuenta de que todo daño hecho al otro es un daño directo a a nosotr@s mism@s. Descansa en paz Ekai, descansa.

 

 

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