EVA LUNA VIAJERA ¿POR QUÉ DESEO VIAJAR?

POR QUÉ DESEO VIAJAR

Considero el deseo de viajar una cualidad intrínsecamente humana: las ganas de movimiento, para satisfacer tu curiosidad o apacentar tus temores; para cambiar tus circunstancias vitales y transformarte en un forastero; para hacer un amigo; para apreciar un paisaje exótico; para aventurarte en lo desconocido; o para dejar testimonio de las repercusiones, trágicas o cómicas, del narcisismo de las pequeñas diferencias que sugestiona a algunos.

(PAUL THEROUX- EL TAO DEL VIAJERO)

Al encontrarme estas palabras del maravilloso escritor de viajes P. Theroux, sentí que daba forma letra por letra del cúmulo de sensaciones y experiencias que vivo al viajar.

Cuando mi hijo tenía seis años preguntó a Carme de http://lavueltaalmundo.net  , por qué viajáis tanto? , las dos nos miramos, nos reímos y no encontramos nada que responder en ese momento, en unas horas retomamos el tema y surgieron mil y una razones de por qué lo hacíamos y de dónde surgía ese deseo.

Hay tantas motivaciones como personas, pero creo que de vez en cuando es interesante pararse y ver en cada momento el por qué lo hace cada una.

Suelo decir que mi motor vital,  no sólo en cuanto a viajes, sino en proyectos, relaciones, aprendizajes, etc. es que me mata la curiosidad, a veces me ronda la cabeza si no es un deseo de escapar de la rutina, de no profundizar en los temas, de buscar siempre la novedad, la verdad es que no sé muy bien de qué carencias, deseos o problemas puede nacer, la único que sé,  es que pese a la dureza e incomodidad de algunos viajes, mientras estoy en él,  soy feliz.

Hace un tiempo mi buena amiga, Susana,  a la que llamo mi Gurú por su claridad mental en muchos temas, y con la que suelo bromear diciéndole que me hace saltos cuánticos cada vez que me habla, me aclaró un tema que aunque ya lo había tratado muchas veces, de repente,  me hizo entender una gran certeza , me dijo:

La gran tragedia del ser humano es que está roto, ya que está llamado a estar conectado y amar a cada persona con la que se encuentra en su camino, en la medida en que esa conexión esté rota, estamos rotos con nosotros mismos.

Eureka grité como el conocido filósofo, eso es lo que siento en mis viajes, siento que vuelvo a conectarme con esa esencia, me tratan y me siento parte de la familia de personas que unos días antes ni sabía que existían, dejo muchos sitios llorando porque soy consciente de la dificultad de volver y reencontrarnos, me siento parte de sus comunidades y siento que las sensaciones son mutuas. Esto no significa que las experiencias siempre sean positivas ni que no me encuentre con gente en las que sus acciones no están en esta línea pero pese a estas dificultades siento que formo parte de un todo y que tengo el privilegio de verlo.

En cada viaje, en cada camino emprendido, me muevo como si mi cotidianidad fuera esa, me emociono , me río,  me asusto, me enfado, me pongo triste, me alegro, porque el viaje no es tan diferente a la vida diaria, pero es en el viaje donde lo cotidiano se vuelve extraordinario,  porque me siento consciente de que cada día es memorable, cada momento es único e irrepetible, de que es una suerte estar viva y de que la vida es una película grabada en una sola toma, donde no se puede repetir las tomas falsas o con máscaras.

Y me siento inmensamente afortunada,  de que toca mi alma, gente a la que posiblemente no pueda volver a ver mañana, y es en esa inmediatez donde la vida se siente intensa, infinita, y…..

como dijo PHILIP LARKIN ( LO EXTRAÑO COBRA SENTIDO).

ESTAMBUL, FUERA DE RUTA.

El turista habitual no suele salir de las zonas de EMINÖNÜ, SULTANAHMET (Mezquita Sofía, etc.) y de BEYOGLU (Torre Gálata). Ya que el patrimonio es inmenso y el tiempo suele ser escaso pero si tienes más días y te apetece explorar fuera de las rutas habituales te paso algunas de mis recomendaciones.

MEZQUITA EYÜP

Desde el centro hay una caminata larga de más de dos horas, pero se atraviesan barrios peculiares donde verás el Estambul más religioso y tradicional. También se puede llegar en Tranvía y autobús. La mezquita es una de las más SAGRADAS DEL ISLAM y es un sitio sin apenas turismo extranjero. Está construida en el lugar donde AYYUB al-ALSARI (EYÜPSULTAN) murió durante el ataque árabe de Constantinopla en el 670.

Su tumba es un importante lugar de peregrinación para todos los musulmanes y en las calles de alrededor se venden muchos objetos religiosos. Dentro de la mezquita se pueden encontrar algunas de las pertenencias personales de Mahoma

PIERRE LOTI

Desde allí se coge un FUNICULAR que sube al monte donde se sitúa el cementerio de la Mezquita. Y se llega a PIERRE LOTI, una cafetería de un Hotel el cual cuenta con una de las vistas más bonitas del CUERNO DE ORO, que es como se conoce a Estambul por la forma que forma la desembocadura del río. Es un sitio frecuentado por locales con unos precios no muy elevados y deliciosa repostería.

Bajar andando por el cementerio oyendo los pájaros y encontrándote con los gatos que habitan este monte es un buen cierre a esta excursión. Para volver procura tener el «ticket» de bus o dinero suficiente en la tarjeta de transporte, ya que no se puede pagar directamente al conductor al tomarlos aunque si te encuentras con ese problema normalmente te dejan hacer el viaje gratis.

BALAT

Balat es un antiguo barrio judío, sencillo, con callejuelas adoquinadas y casas coloridas donde las cafeterías a la última y las galerías vanguardistas contrastan con las tiendas de alimentación de toda la vida. La Catedral Patriarcal de San Jorge, las sinagogas y las iglesias bizantinas son testimonio de su pasado cosmopolita como punto de encuentro para las comunidades judías y armenias. La sutil frontera entre esplendor y decadencia genera en Balat un contraste deslumbrante. El barrio, donde se pueden visitar 3 sinagogas (una es la bellísima Sinagoga de Arhida, todavía activa, y visitable poniéndose de acuerdo con el rabino), es una verdadera joya. Encima del barrio hay un pequeño parque, donde se puede disfrutar de una magnifica vista panorámica del Cuerno de oro.

La iglesia de Salvador El Chora (Chora Museum) . Conserva algunos de los mosaicos y frescos más impresionantes bizantinos y hay una calle Kariye Bostani con unas casas de colores muy bonitas. El resto del barrio es un derroche de imaginación y color, en una amalgama de casas decoradas y otras en decadencia.

FENER

Barrio Griego donde las calles empiezan a hacerse estrechas, escarpadas y laberínticas. Tiene centenarias calles de piedra, entre casas otomanas de colores – algunas increíblemente restauradas, otras en ruinas – donde se respira verdaderamente la historia de Estambul. tiene diferentes casas de colores y con las formas más extrañas y es una delicia llegar hasta Rum Lisesi, el Liceo Griego Ortodoxo, un increíble edificio en ladrillos rojos que domina el cerro de Fener. Trepando por una pintoresca escalera, se alcanza la cumbre del cerro, donde hace un tiempo se encontraban  las murallas de la antigua ciudad: aquí surge una iglesia desconocida, pero de fundamental importancia en la historia de la ciudad. La Iglesia de Santa María de los Mongoles.

Siempre dentro el barrio de Fener encontramos uno de los lugares más importantes de la religión cristiana: se trata del Patriarcato Ecuménico de Costantinopoli, el equivalente de San Pietro en Roma para los Cristianos Ortodoxos. La importancia histórica y simbólica de este lugar es enorme. Es una de las cinco sedes principales de la religión cristiana: según el orden jerárquico, el Patriarcato de Costantinopoli es la segunda después de Roma, seguida de Alejandría, Antioquía y Jerusalén. Por tanto, la visita de la Catedral de San Giorgio debiera ser algo imprescindible para cualquier turista en Estambul, pero probablemente ni el 1% de ellos llega aquí, ignorando su existencia.

FATIH

Fatih se puede considerar uno de los barrios más “conservadores” de Estambul: aquí la importancia de la religión es muy fuerte, y en su centro surge un monumento fundamental como es el complejo de la Mezquita de Fatih. Pasear por sus calles, en la zona del Mercado de Malta, es una experiencia que no deja indiferente. En Fatih hoy viven sobre todo inmigrantes de las regiones del este de Anatolia, osea, personas mucho más sensibles a las reglas religiosas, pero también mucho más vinculadas a sus tradiciones regionales: por esta razón el barrio está ahora considerado como el centro gastronómico de la ciudad. Éste es el lugar en el que descubrir los sabores más auténticos de la cocina turca: restaurantes de todos los tamaños, especializados en kebap, pide, sarma, köfte, todo delicioso y a precios muy bajos. Después de una comida o un snack, es posible alcanzar la muy bien escondida Mezquita de Zeyrek, que en el pasado fue el Monasterio bizantino del Cristo Pantocrator, el segundo edificio más grande de la época bizantina después de Aya Sofía. La zona de Zeyrek, con sus casas de madera de la época otomana, de 200 años de antigüedad, es una de las más pintorescas de toda la ciudad.

MERCADO LIBROS ANTIGUOS SAHAFLAR ÇARSISI

El mercado de Sahaflar Çarşısı es una suerte de extensión al aire libre del Gran Bazar asentado bajo la sombra de la Mezquita Beyazit. Dicen que es uno de los más antiguos de Estambul y mola porque, en la actualidad, se dedica casi exclusivamente al comercio de libros de segunda mano. Si quieres colocar en tu biblioteca un tomo venido de esta ciudad aquí lo encontrarás al mejor precio.

Decenas de puestos de libros de todo tipo es lo que encontrarás en el mercado de Sahaflar Çarşısı. Solo hay una mala noticia: casi todos están en turco. Pero rebusca entre los tenderetes cubiertos, seguro que solo es cuestión de tiempo que encuentres algo en un idioma que puedas entender.Hay muchos volúmenes de coleccionista, casi imposibles de encontrar en otros lugares. (Cristina E. Lozano). Minube. También puedes encontrar grabados y antigüedades literarias.

Los vendedores son muy simpáticos y te harán interesantes recomendaciones, eso sí en Inglés y/o Francés, o si te animas en Turco.

MUSEO ARQUEOLÓGICO

Este museo, situado dentro de los jardines del palacio Topkapi es uno de los rincones más interesante -y menos transitados- de Estambul. Para visitarlo tranquilamente es necesario, al menos, un par de horas.

En cada sala no hay muchas piezas, separadas entre sí para que respiren y expandan su aura. La luz natural entra a raudales en las salas y las piezas adquieren vida y brillo. Las obras más sobresaliente de arte griego y romano están escoltadas por pósters artísticos que reproducen algunos de sus detalles ampliados y mejorados fotográficamente.No hay que perderse los sarcófagos de las tumbas de los reyes de Sidan y los mosaicos babilónicos de las puertas de Isthar (que personalmente me emocionaron). El Pabellón de los Azulejos es precioso, no por su contenido sino por el edificio en sí del s. XVI. minube (Isabel de la Granja).

El sarcófago de Alejandro es el punto estrella de todo el Museo Arqueológico. Situado en la sala número 3, su belleza es impresionante. Es una pieza clásica que representa al general Alejandro y a su ejército luchando contra los persas en unos altorelieves fascinantes. Tu tallaje se hizo en mármol y es del siglo IV a.C. con un estado de conservación perfecto. Aún conserva algunos trazos de su pintura original.

En la planta inferior del museo, además del museo infantil, encontraremos una cafetería, una tienda y una magnifica reproducción del caballo de madera de Troya. Buenos rincones para reponer fuerzas y relajarnos ¡después de tanta cultura! minube(lamaga).

KARAKOY

Muchas veces los viajeros sólo visitan la Torre Gálata en esta zona, pero este barrio marinero rejuvenecido reúne un gran número de puntos de interés, es un barrio que va paralelo al mar, y puedes encontrar desde un pequeño local con sopas tradicionales de público estudiantil hasta restaurantes con diseños curiosos y comidas de lo más sofisticadas. En cada esquina te sorprenderá ideas de lo más originales como este bar donde en cada mesa te acompañaban unos gigantescos «Teddy Bears».

El museo de Arte Moderno aunque ahora está en reformas tiene un gran centro comercial muy moderno y elegante al aire libre. Continuando por la costa como a una hora andando del puente Gálata se encuentra el PALACIO DOLMABAHCE, un claro ejemplo de la opulencia de GRAN IMPERIO OTOMANO. Se recesitan más de dos horas para visitar los edificios y jardines y normalmente es un punto de mucho turismo, especialmente si hace mal tiempo. La entrada cuesta unos diez euros y no entra dentro del «Tourist Pass.»

RESTAURANTES

Comer en Estambul merece un POST aparte , aquí pongo dos de los sitios que más me han sorprendido.

Fikret Yılmaz Adana Ocakbaşı

Comida tradicional donde será raro encontrarte con algún extranjero, un secreto muy bien guardado por los Estambulíes. Todo delicioso, las costillas de cordero pura mantequilla. Y su baklava espectacular.

SALTBAE

https://www.nusr-et.com.tr/

Hamburguesa insuperable y con un precio moderado (no supera los 10euros) para lo que es este restaurante en otras partes del mundo , el edificio es una belleza en mitad del bazar y la atención inmejorable. Las presentaciones son un espectáculo.

Los postres de Estambul son de caerse las lágrimas. Si te gusta el chocolate no pararás hasta disfrutar de todas las variedades que veas. Además podrás hacerlo sin ningún remordimiento ya que no podrás parar de pasear por sus calles y sus empinadas cuestas.

Una visita a la parte asiática donde aun podrás encontrar barcos a vapor, te hará hacer tuya la frase de Napoleón Bonaparte.

SI LA TIERRA FUESE UN SOLO ESTADO, ESTAMBUL SERÍA SU CAPITAL. (Napoleón Bonaparte).

TURQUÍA, VOLVIENDO A ORIENTE.

«Los cuentos se mueven como remolinos de derviches, dibujando círculos más allá de los círculos. Conectan toda la humanidad.»

Elif Shafak.

Aunque ya había estado anteriormente, este nuevo viaje tras casi dos años sin volver a mi querido oriente, me volvió a colocar en mi sitio. En el de «cuanto más veo, menos sé». Otra vez se desmoronó «el castillo de arena» que elaboro una y otra vez, lleno de creencias y de pensamientos imaginados. Nuevamente me pongo en la línea de salida dispuesta a que el país me cale a cambio de confiar en lo experimentado.

Capadoccia nos recibió desbordando primavera, con sus montañas delineadas por alguna niña insomne, con montañas, iglesias y pájaros congelados en extrañas piruetas acrobáticas.

Con sus curvas y «falanges» almidonadas, «merengazos» que esconden colores de cientos de años, ciudades excavadas y cuentos aún solo presentidos.

Cada día una estación se abrió paso en una extraña cuenta atrás . KAYSERI con un incipiente verano, de risas y postres en manga corta. La primavera cual «botafumeiro» arrojando colores, flores y ríos desbordados por valles y castillos excavados . Un otoño lleno de sopas calientes y cafés turcos, con gigantes soplando, espantando a los globos aerostáticos y un Invierno cargado de ganas de hielo, que hizo que «EL VALLE DE IHLARA» se convirtiera en un «Toronto» salpicado de pinturas BIZANTINAS y puentes deshilachados.

KONYA, nos recibió sumergida en el Ramadán, silenciosa, como si estuviera abandonada. Tras aprender el saludo Sufí y parecía que nos colábamos por la puerta mágica a «la historia Interminable» .

Nos empapamos de esta extraña espiritualidad que habla del aun extraño arte de «conocernos a nosotros mismos», abandonándonos al baile hipnótico donde se alinean la mente y el corazón, en una danza infinita. Tratando de entender que quien se encuentra a sí mismo encuentra el amor.

PAMUKKALE, supuso la vuelta nuevamente a la primavera , metereología cangrejera que nos hizo chapotear como niñ@s en sus paisajes de algodón de azúcar, con sus afluentes recuperados donde si no tienes cuidado te pueden salir al encuentro cleopatras nadadoras.

La arquitectura es música congelada. (Schopenhauer).

ÉFESO , ya en verano desbordante, nos hizo soñar con cuádrigas y teatros, con baños donde los «señoros» romanos hacían «Caganets colectivos» entregados a la oratoria romana. Cuántas melodías congeladas en este derroche de nostalgia.

Y tras decenas de olores, sentires, sabores, colores, llegamos sobre una alfombra voladora al inclasificable ISTANBUL.

Decía Orhan Pamuk que Estambul es una ciudad de recuerdos, una cosa que él llama hüzün (melancolía). Se respira esta nostalgia, de antiguos imperios olvidados, con sus casas de madera y sus calles infinitas.

Estambul , pese a sus 15 millones de habitantes, es una amalgama de pueblos unidos y separados, manzana tras manzana, en un infinito juego de espejos. Infinitas tribus, en una extraña mezcla donde te parece estar viviendo en diferentes tiempos, orígenes y credos.

Pamuk decía “ Que caminar de noche por las calles de la ciudad le hacía sentir como si deambulara por el interior de su propia mente.”

No es extraño que los pensamientos de Mevlana (Rumi) todo lo impregnen, y lo espiritual se funda con lo mundano.

Estambul se puso sus mejores galas, y nos hizo un guiño a seguir paladeándola en interminables caminatas y rutas, en barcos que cruzaban de occidente a oriente, en funiculares «cantarinos» y tranvías centenarios.

Estambul sacude por inesperada.

«En el punto de encuentro de dos mundos, el adorno de la patria turca, el tesoro de la historia turca, la ciudad apreciada por la nación turca, Estambul, tiene su lugar en los corazones de todos los ciudadanos». (ATATÜRK).

Estambul cerró un círculo perfecto, un viaje en el que pudimos asomarnos por una rendija a la magnanimidad de este país. Ciudad que se despidió, desplegando centenares de alfombras de tulipanes, embriagándonos con sus misteriosos callejones, sus «aterronados Baklavas», baños sobre piedras centenarias ardientes, especias de la extinta ruta de la seda y » deliciosas caballas».

En la despedida solo pude deslizar «un esperanzador» hasta luego, haciendo propias las palabras de Fatih Sultan Mehmet,

«O conquisté Estambul o Estambul me conquistó».

LA MENTIRA DE LA PAZ MUNDIAL.

Niños Afganos en Bam (Irán).

SI ES MI ORIGEN EL POLVO, CADA PAÍS ES EL MÍO Y LOS MUNDOS MIS PARIENTES.

«ABU L-SALT IBN UMAYYA, POETA ÁRABE SIGLO XI , DENIA¨

La Paz mundial, es un término que no solo surge en el deseo de las aspirantes a «MISSES» sino de la mayoría de la gente que nos consideramos «BIEN INTENCIONADOS». Quien no ha deseado desde su niñez que llegara la anhelada «PAZ MUNDIAL», que las noticias dejaran de asustarnos con guerras, conflictos, atentados, muertes, de la muerte de lo mal llamado «gente inocente» como si hubiera alguien que «mereciera» morir. Cuando a nivel individual, nadie diría que disfruta con la muerte de nadie.

Si preguntaras persona por persona, ¿quién no querría «La Paz? ¿Y si resulta que este deseo no está alineado con quienes somos o mejor decir dicho en «cómo estamos» y que todo lo que nos rodea nos lleva a lo contrario?.

YAZD (IRÁN)

Amos Oz, escritor judío que pasó de ser un fanático de la causa sionista a luchar por La Paz en Oriente Medio describió lo que era un fanático, una persona que de ningún modo cambia de opinión y de ningún modo permite que se cambie de tema». El cual está en el deseo de la VICTORIA Y la VENGANZA, y donde no cabe LA JUSTICIA Y LA COMPASIÓN.

Es necesario el RECONOCIMIENTO DEL DERECHO DE LAS PERSONAS A SER DIFERENTES. «DEJAR SER» sin pensar que eso es un peligro para las especificidades de cada uno.

Ispahan (Irán)

Hay términos que aunque sean inicialmente neutros pueden esconder una gran crueldad al imponerse. IDENTIDAD, IDEOLOGÍA, FAMILIA, COMUNIDAD, PAREJA, CULTURA, TRADICIÓN, etc. En nombre de ellos, se puede estar dispuesto a morir y en consecuencia incluso se puede estar incluso dispuesto a matar. LA COMUNIDAD se construye en base a la exclusión y en un orden vertical. En el «NOSOTROS» y el «ELLOS» empieza las deshumanización, empieza el «DISCURSO DEL ODIO Y LA POLARIZACIÓN».

Amos Oz refleja en esta anécdota esta contradicción entre nuestra parte humana y nuestra parte fanática.

Cuenta cómo un taxista judío que le llevaba enfadado en un trayecto, le dijo que para solucionar el problema entre Israelíes y Palestinos había que matar a todos los Palestinos. Amos le preguntó cómo se podría llevar a cabo. El taxista dijo que tendría que ser una labor a repartir entre todos los ciudadanos, repartiéndose lo edificios. Amos le dijo ¿qué pasaría si de repente al acabar oyeras los lloros de un bebé en uno de los edificio?, ¿Irías tú a rematarlo??. De pronto este hombre le replica, ¿cómo me dice esto? , USTED ES UNA PERSONA MUY CRUEL.

Amoz Oz (QUERIDOS FANÁTICOS).

EL ODIO NO ES ALGO CON LO QUE SE NACE, SE GENERA CUANDO SE INOCULA EL MIEDO Y EL DESPRECIO AL DIFERENTE. Desde nuestra infancia se nos intentó convencer de que había algo mal en nosotras, en nuestros pensamientos y cuerpos. Se nos etiquetó como si nos faltaran o sobraran cosas.

Foto de Beatriz R. Vázquez d.A. (Marruecos).

ESE «PÓRTATE BIEN» como MANDATO que nadie sabía exactamente qué significaba, pero que en realidad se resumía en hacer las cosas de la manera que los ADULTOS QUERÍAN, un mandato de OBEDIENCIA, a riesgo de ser expulsados, hasta que se nos olvidaron nuestros propios talentos, deseos y pasiones.

Nuestra esencia, deseos y pensamientos propios se moldearon para asimilar pensamientos ajenos haciéndonoslos pasar como propios. Sin darnos cuenta de que los odios o filias son idénticas o muy parecidas a las de nuestros padres o bien contrarias por rebeldía y oposición, Cuando lo ideal sería seguir una tercera vía, la independencia en nuestros pensamiento y actos. No perteneciendo a nadie, SALVO A NOSOTRAS MISMAS.

NO CREO EN » LA PAZ MUNDIAL» pero si creo en la posibilidad de «ENCONTRAR MI PROPIA PAZ» esa ansiada independencia de pensamientos y actos, observando los daños de las antiguas imposiciones, sin dolor ni resentimiento. Recuperando mis deseos y sentires olvidados. Recordando que no me faltaba nada entonces ni ahora . PORQUE EN LA INFANCIA YA LO SABÍAMOS TODO.

YAZD (IRÁN)

ZANZÍBAR, STONE TOWN Y SUS PUERTAS PARA ELEFANTES.

No soy descendiente de esclavos. Yo desciendo de seres humanos que fueron esclavizados.

(MAKOTA VALDINA)

Tras unos días por sus pueblos y playas nos dirigimos a la capital, STONE TOWN. Mi sorpresa fue mayúscula ya que por momentos me parecía estar viajando por Oriente Medio o India. Estrechas calles, zocos, edificios coloniales decadentes , con sus puertas traídas de India, con pomos diseñados en india con la idea en origen de poder detener elefantes. Restos de antiguos palacios de los sultanes Omaníes. Reliquias de un pasado de riquezas e infamia que trajo el famoso tráfico de esclavos y especias. Isla que se pobló con gente de la India, Irán, Omán y otros países aprovechando las rutas comerciales.

Se me erizaba la piel al recorrer los lugares donde se amontonaban miles de personas, celdas donde cada personas ocupaban el mismo espacio y posición que un saco de arroz. Aún se conservan grilletes y otros artilugios y las celdas se presienten como tumbas. Un pasado relativamente reciente en el que no puedes evitar sentir el dolor y en el que te embarga un gran miedo al pensar dónde puede llegar nuestra crueldad.

Se calcula que entre 1830 y 1873 en el mercado de esclavos de Zanzíbar se subastaron unos 600.000 seres humanos procedentes del continente africano.

La catedral anglicana de 1873 se erigió posteriormente a prohibir el tráfico de esclavos, aunque no puedes dejar de sentir la energía que se acumula dentro. Donde ahora se emplaza el altar, es el lugar donde se azotaba a los esclavos para demostrar su fortaleza, en algunos casos hasta la muerte.

Se mantienen varias exposiciones muy bien documentadas con la esperanza de que aprendiendo del terrible pasado podamos evitar volver a repetirlo.

Con el Ramadán, la mayoría de los restaurantes estaban cerrados, aunque en alguno de ellos me cocinaron algo de comida para llevar. Un día nos costó un poco más de tiempo encontrar dónde comer algo y Adrián lo suele recordar como «el día que hizo Ramadán en Zanzíbar».

Los precios de los alojamientos no eran bajos y el Ramadán hizo que en ocasiones tuviéramos que esperar en muchos de ellos durante horas a que llegaran de rezar de la mezquita para negociar un precio. Finalmente encontramos uno que nos encantó. Con doseles y muebles como si se tratara de un barco pirata surcando los mares africanos. Los trabajadores del hotel nos invitaron a romper el Ramadán con ellos y pudimos disfrutar nuevamente de la hospitalidad africana y de su gastronomía mezcla de todo tipo de influencias.

Es una ciudad pequeña, llena de vida doméstica, calles muy vividas, llenas de niños con mochilas y balones y abuelos «a la fresca» . Las tiendas eran de todo tipo, desde las de diseño y souvenires dedicadas a los turistas hasta las tiendas locales llenas de telas de vivos colores y frutas en todas las gamas de amarillos.

Mercado de frutas en Stone Town

El diseño que facilitaba las sombras constantes en sus laberínticas calles, hacían que pudiéramos esquivar el sofocante calor.

Durante el día el ambiente es relajado y a la noche la ciudad estalla en un movimiento acelerado para preparar y llegar al desayuno de Ramadán.

Tras el atardecer nos solíamos ir a cenar a los jardines Forodhani, junto al mar. Lleno de puestos con «pintxitos» a la brasa con todo tipo de alimentos y aunque muchos provenían del mar otros eran muy poco reconocibles, corazones, y otras vísceras ensartadas, bebidas, postres, y chucherías locales con dosis extras de azúcar.

Los potentes focos y pequeños fuegos de los puestos contrastaban con la falta de luz en las calles. Sin embargo esa falta de luz no hace que la ciudad se sienta insegura, como mucho más íntima, como si estuviera iluminada con velas.

Durante el día las horas se nos pasan paseando, participando de los juegos en las calles y del observar tranquilo.

Los edificios van cambiando de colores con la variabilidad de las horas. Y la ciudad se siente como en reconstrucción. Como si el mar la hubiera cubierto y hubiera que limpiarla de algas y salitre. Con andamios de bambú, donde se encaraman sin ningún tipo de sujeción algunos locales, pero con la seguridad y agilidad de quien ya lo conoce.

Las gente sonríe a nuestro paso y es de esas ciudades en las que lo más divertido es perderse, sabiendo que es un circuito casi de «juguete» cuyos límites son sus plazas, playas y las murallas del Fuerte Árabe construído en el siglo XVII por los Omaníes. Damos vueltas por el mercadillo de artesanía de su interior, escaso de visitantes y de variedad. Y nos perdemos una y mil veces hasta tener la sensación de que ya hemos vivido en ella antes.

Junto a los edificios desgastados por el salitre y el tiempo se pueden ver elegantes y cuidados edificios coloniales, con sus balconadas y ventanas colocadas estratégicamente para aprovechar el alivio del viento marino. Edificios aprovechados para funciones administrativas y para mimo de los más pudientes.

Combatimos el calor , con algún que otro baño, en sus playas recogidas, llenas de gente local y algún extranjero «acangrejado», viendo como el atardecer cae, apagando el hambre de las horas finales del Ramadán y el calor africano. En breve partiremos a las tierras altas de Tanzania, al lado del Kilimanjaro. Pero esa ya será, otra historia.

Continuará…

EDEL, VIAJE A IRÁN CON 90 AÑOS

“Nunca interrumpas a alguien que está haciendo lo que tu dijiste que no se podía hacer”.

Amelia Hearthart , La aviadora (1897 – 1937)
Isfahan (Irán)

Me gusta leer sobre viajeras y «trotamundas». En la historia muchas de ellas hicieron viajes largos, silenciosos y arriesgados para su época. Muchas viajaban solas en épocas en las que no era común que una mujer saliera de su hogar. Viajaban en mula, pilotando sus propios aviones, en caravanas, atravesando continentes en sus propios coches, en bicicleta, en barco, a pie… En ocasiones se vestían de hombres para pasar desapercibidas. Algunas lo hicieron por peregrinación, aventura, causas religiosas, por amor, e incluso por apuestas. Algunas escribieron libros y relatos y así nos llegaron sus historias. De otras tantas poco supimos ya que nada se documentó sobre aquellos viajes. Fueron mujeres que desafiaron el «Status Quo» de la época, donde hacerlo de manera diferente era una provocación y un riesgo.

Kashan (Irán)

En nuestra época actual algunas mujeres siguen rompiendo estas reglas generales y se lanzan a vivir aventuras que aún nos siguen sorprendiendo.

Una de estas mujeres es EDEL, animada por su familia, especialmente por sus hijas, Ana, Laura y Cristina, grandes aventureras, lectoras y viajeras, sigue desafiando las normas sociales. Y a punto de cumplir 93 años acaba de volver de otro periplo viajero por Portugal y España este verano. Ha viajado por Europa, EEUU, Asia, Oriente Medio, hasta la remota Vietnam y muchos de estos viajes han sido a una edad en la que la mayoría de la gente de su edad se dedica a otro tipo de viajes mucho más caseros.

Évora (Portugal)

Hace un par de años vi con asombro como se dispuso a emprender un viaje a Irán. La gente celebraba su visita. Fue tratada como una estrella de cine, dada la sorpresa y la alegría que generaba. El pueblo Iraní se caracteriza por su hospitalidad y su apertura hacia los viajeros así que imagino el impacto que causó.

Teherán (Irán)

Un día hablé con ella y compartimos las impresiones de tan interesante viaje. A mi pregunta de qué le pareció el país, me contó que la gente era muy amable y que incluso tuvo una conquista, un chico gordito, no me atreví, me contestó riéndose.

Khasan (Irán)

Viendo las fotos le comenté que parecía una modelo de «Christian Dior», y me estuvo contando que provenía de una familia con un taller de modistas, por lo que siempre le gustó vestir bien y moderna y que en Irán no iba a ser menos.

Montañas de Teherán

Me contaba como el pañuelo de Seda se le caía todo el rato, y que eso generaba situaciones muy divertidas.

Le pregunté qué le gustaría decir a la gente que tiene miedo de viajar allí, y me contó que disfrutó muchísimo, que se cansaba al andar y que tenía que hacer descansos. Pero que es un país hermosísimo, que no decepciona, lleno de arte. Y que siempre tomaba deliciosos y relajados desayunos. Su gente era tremendamente acogedora y amable y que volvería encantada.

Isfahan (Irán)

Irán es un país para viajar muy económico y los alojamientos eran tan confortables, artísticos y lujosos que incluso un día preguntó a su hija si les había tocado la lotería.

Isfahan (Irán)

Edel sigue disfrutando de la vida, es una sabia del momento presente, este verano fue a ver la obra de Penélope en el teatro Romano de Mérida. Ella no cree que haya cosas que ya no pueda hacer por la edad. En eso mucho tiene que ver también su familia que la ayuda y la anima para que las dificultades no sean un impedimento.

Mérida, Agosto 2020

Me dice que cuando está en casa va a cursos de cultura, de cuidar la mente, de inteligencia emocional, de PENSAR COSAS BUENAS ANTES QUE MALAS. Seguramente el viaje es esa escuela, donde nunca se dejan de desmontar creencias y prejuicios. Que de mayor vas perdiendo a la gente, a tus amigos, familia, pero que la vida sigue.

Yo «de mayor» quiero ser como EDEL, con la misma capacidad de asombro, sin miedo de acercarme a lo desconocido. Conectada con el mundo, y con las personas que lo habitan. Ser como Edel la nonagenaria de alma eternamente joven. GRACIAS.

Leyendo a Ana M. Briongos, en Teherán (IRÁN)

«Viajar de joven es muy importante. Se viaja ligero de equipaje y ligero de bolsillo, y se tiene el corazón como una esponja. Los caminos del mundo son una escuela donde se templa el espíritu y se afianzan la tolerancia y la solidaridad …Se aprende a escuchar y a mirar y se aprende también a querer. «

Negro sobre negro- Ana M. Briongos

ZANZÍBAR, el tiempo y los bailarines recolectores de algas.

«Adrián, ¿cómo has dormido? «,»No lo sé, nadie sabe cómo duerme, porque si te dieras cuenta, es que estás despierto.»

Adrián

Zanzíbar se me presentaba en mi imaginación como las islas que soñaba de niña donde iban a caer los náufragos. Con esa mezcla de cárcel y cielo. De isla del tesoro. Donde podías coger los peces con las manos y construir tu casa en la palmera.

Las reinas magas de Zanzíbar

LLegábamos de Luxemburgo, con toda esa sensación de riqueza, previsión, orden inmaculado y un transfer por Alemania donde fui interrogada por la policía sobre si tenía intención de secuestrar a mi hijo. Finalmente tras 18 horas de viaje llegamos al caótico aeropuerto de Zanzíbar.

El áfrica negra siempre se me presenta como inabarcable, como si empezara a viajar de cero. Durante los primeros tres días sé que voy a pagar de más de una u otra manera. Y cuando ya me creo muy lista, me suele caer alguna más, de propina. Como si fuera un pollo cayendo del nido sin saber desplegar sus alas.

DALA DALA (dolar, dolar), transporte local en Zanzíbar

Se combina mi prisa e impaciencia con su buen manejo del tiempo, como bien dice el dicho africano en europa tenéis el reloj, aquí nosotros, tenemos el tiempo.

Los primeros días echo de menos los regateos del norte de áfrica, dándome cuenta de la comodidad de sus reglas, acuerdos y tiempos. En Zanzíbar desde el principio supe que tenía que empezar de nuevo. En este proceso inicial perdí algo de ilusión y de dinero, para comprender nuevamente , que viajar te va a desmontar, como una construcción de Lego.

Mercado de Zanzíbar

Hasta que no consigues entrar en la misma dinámica vas siempre en guardia y hay gente dedicada a «monetizar» tu miedo. Es curioso, porque normalmente no suele ser a quien más le falta, sino el que sabe jugar mejor sus cartas.

Según aterricé en el aeropuerto y tras un regateo largo y extenuante. Logré coger un taxi a un precio excesivo.

El camino como suele ser por estos lares, asombroso, lleno de gente, animales, edificaciones ruinosas, naturaleza que se cuela en todas las rendijas, luz, olores a especias, socavones, colores, turbantes, sonrisas y algunas miradas desconfiadas.

Nos escapamos el niño y yo en pleno junio, como si fuera el viaje de fin de curso donde graduarnos en la titulación de «África». Aterrizamos en un Ramadán caluroso, en una de las islas más religiosas del continente. Niñas y mujeres cubiertas completamente con turbantes y vestidos de colores en imposibles combinaciones. Los niños con grandes sonrisas mientras nos saludaban con vibrantes «JAMBOS» holas.

La isla está explotada para los turistas con hoteles búnkeres donde se presentan a priori pocas opciones de interactuar con los isleños. Llegamos a Jambiani. El ir con un niño sorprende y ayuda. La gente se dirige a él sin miedo e intercambiamos cosas por sus pescados y mariscos que luego nos cocinan en el hotel. Adrián con sus gafas y tubo de bucear ayudaba a los pescadores tirando de las redes. Al atardecer la marea baja tanto, que cientos de personas se adentran dentro con arpones y bolsas a recoger algas y peces atrapados, en infinitos huertos marinos. Entramos con la gente, sorteando erizos de mar y cazando pulpos entre las rocas.

Estrella de Mar en Zanzíbar.

En un momento dado, se lanzaron a cantar y bailar en perfecta sincronización con la marea . El tiempo se detuvo, mientras las olas rompían al fondo en la barrera de coral que estaba a un kilómetro formando una curiosa laguna con la altura de un riachuelo.

Los pescadores iban pasando a Adrián pescados de todo tipo, pulpos, cangrejos, anguilas y extrañas calabazas vivas, sin ojos.

Detrás de los hoteles se encontraban las casas de los pescadores, la mayoría de ellas sin luz ni agua. Poblados donde todo se hacía en la puerta de casa, arreglar las redes, preparar la comida, lavar a los niños… Los «peques» se acercaban continuamente, con sus juguetes hechos con botes de plástico, con su sonrisa y curiosidad constante. Con sus gritos de «Mzungu» blanco, nombre que en su origen era «alguien que deambula», como se denominó a los primeros exploradores blancos allá por el siglo XVIII.

Adrián les causaba extrañeza y querían jugar con él continuamente, hasta el punto de tener que escapar alguna vez a la carrera, rodeado de docenas de niños, hasta que acababa sintonizando con alguno de ellos, más tranquilos, en el lenguaje universal del juego.

Zanzíbar

Los primeros días, la soledad de sus playas me desconcertaba, me asustaba, me hacía sentir incómoda. Conforme pasaban los días lo fui paladeando, mientras la naturaleza me desbordaba. Y mi tiempo empezó a acomodarse al ritmo de las mareas, al de la recogida de caracolas, a las llamadas a la oración y a los tambores con los que se rompía el ayuno.

Zanzíbar

El cielo y el mar se fundían, mientras la jungla lamía la arena. Y sus habitantes se asomaban al atardecer de fuego entre sus palmeras.

Y mientras, Adrián y yo, seguíamos explorando…

Continuará…

PIRINEOS Y LA PARADOJA

Este año 2020 se está caracterizando por romperme todos los esquemas. Un año de grandes descubrimientos , de exploración de entornos inexplorados.

Acabo de cumplir 45 años y tengo la sensación de que estoy viviendo mi mejor momento. Seguramente al leer esto os podéis echar las manos a la cabeza. Ya que este año no se está caracterizando por traer prosperidad y placidez aparentemente.

Se me cortaron las alas para los viajes que tanto amaba, un trabajo en ciernes que me apasionaba e incluso tuve que cambiar de casa.

Todos mis planes tirados por los aires.

Me sorprendí el día de mi cumpleaños sin deseos. Cómo era posible, con todo lo perdido, con las ganas de retomar tantas cosas.

Pero sólo podía pensar una cosa, estoy en mi mejor momento.

¿Y por qué digo esto?? ¿Será que me falta oxígeno, que estoy en negación, que he alcanzado la iluminación…?

En realidad creo que por fin voy entendiendo las reglas del juego de este apasionante viaje al que llamamos vida.

LO IMPORTANTE ES MANTENERME COHERENTE, SENTIR QUE ESTOY HACIENDO LO QUE QUIERO.

LO QUE ME RODEA NO ES NI BUENO NI MALO, QUE LO IMPORTANTE ES OBSERVAR DESDE UNA DISTANCIA EMOCIONAL.

PIRINEOS HUESCA

LA CLAVE ES FLUIR, ACEPTAR, DISFRUTANDO DEL CAMINO.

Ordesa

A VECES TOCA IR CUESTA ARRIBA, PARA DESCUBRIR NUEVOS PAISAJES.

PANTICOSA

COMO DICE ROBERT A. JOHNSON HAY QUE SABER VIVIR EN LA PARADOJA, SI HACE SOL BIEN, Y SI LLUEVE TAMBIÉN.

ORDESA

ACEPTAR LA SOMBRA DE MI INCONSCIENTE QUE LA MAYORÍA DE LAS VECES ME HACE VIVIR AUTOMATIZADA.

PANTICOSA

TODO LLEGA PARA MI APRENDIZAJE, PORQUE ESTOY PREPARADA, SIN IMPORTAR EL RESULTADO.

Ordesa

LA NATURALEZA ES PERFECTA, COMPLETA Y BELLA, Y YO SOY PARTE DE ELLA.

NO HAY PROPÓSITO EN LA VIDA.

LAS CREENCIAS, OPINIONES Y JUICIOS NOS SEPARAN.

Panticosa

PARA VIVIR, SÓLO TENGO QUE RESPIRAR GRANDE Y LENTO.

Cascada de Sorrosal

ESCUCHANDO EL CORAZÓN Y APAGANDO EL RUIDO DE LA MENTE.

VIAJAR CON NIÑOS

VIAJAR CON NIÑOS

«TODO NIÑO ES ARTISTA, EL PROBLEMA ES CÓMO PERMANECEMOS SIÉNDOLO UNA VEZ QUE CRECEMOS»

Pablo Picasso

Una de las preguntas más habituales es cómo he podido viajar teniendo un niño.

Como si tener un hijo hiciera que automáticamente, sufrieras un síndrome desconocido que te recluye en parques a menos de cinco kilómetros de tu domicilio.

La verdad es que no fue algo programado, se dio de forma natural.

Al mes de nacer fuimos a lagos de Covadonga en Asturias, y a los cinco meses ya cogió su primer vuelo a Lanzarote.

A sus siete años y tras divorciarnos, empezó a alternar los diferentes estilos de viajes de sus padres.

Empezamos a ampliar horizontes y antes de los diez años ya había estado en cuatro continentes.

Desde sus siete años hemos pasado normalmente los meses de diciembre , abril, junio y julio, en algún destino lejano. El tener la suerte de pasar tanto tiempo en algunos países nos ha podido poder viajar lento, participando de la vida comunitaria.

En el colegio al principio no nos solían poner muchos problemas aunque conforme fue creciendo se dieron algunas dificultades.

Hay un miedo irracional a hacer las cosas de manera diferente. Y las enseñanzas de viajar y vivir distintas realidades no es algo que se comprende a nivel general.

Pese a todas las trabas durante estos años hemos ido surfeando las dificultades y echando la vista atrás no dejo de asombrarme de todo lo recorrido.

Me maravillo de todo lo que hemos vivido juntos, de los miedos desprendidos, de la bellezas de la que hemos disfrutado y de la suerte de encuentros que hemos tenido.

También hemos aprendido de lo incómodo, del cansancio, de los enfados y los días malos, de lugares y situaciones que nos nos gustaban y de los inquietantes mosquitos que invaden mil paraísos.

La educación tradicional siempre la sentí como algo limitante. Donde los prejuicios y miedos se heredaban. Y la opinión hacia los otros estaban basadas en estereotipos y en opiniones mayoritarias.

Descubrí que a los niños no hay que «educarlos» , que sólo se trata de acompañarles. Que no se trata de que teoricemos con ellos acerca de la igualdad y la justicia. Sino de no crearles confusión diciéndoles que hay un nosotros y ellos.

Marruecos

En unos días, bajaremos a nuestro querido Marruecos, si finalmente es posible.

Echa de menos a sus amigos, recoger medusas en botes, los desayunos interminables, acampar en los tejados, las ferias a 2 dirhams, las guerras con pistolas de agua, estar hasta la madrugada tocando los gatos…

Y mientras podamos como podamos, seguiremos VIAJANDO.

IRÁN, TABRIZ, DOOSET DARAM, I LOVE YOU (ENGLISH)

IRÁN, TABRIZ, DOOSET DARAM (ENGLISH)

On my fourth month long trip to Iran in September 2018, I had the opportunity to extend my visit to areas further away from the well knows touristy areas, such as Golestán, Tabriz or my lovely Kurdistan. I traveled slowly and more attentive to my surroundings.

https://www.youtube.com/watch?v=MPcf4x28aEI

Iran is only five hours away by plane from Europe and that seems something so far away, unaware, is the country that makes me feel more at home besides Morocco.

http://evalunaviajera.com/sahara-y-su-silencio/

In these terrible days in which there is talk of war, revenge, attacks, destruction of Persian culture, etc. I can only think of the dozens of moments and places that live within me, in everything good that I find whenever I go.

I don’t want to talk about politics, how common enemies make us, where hate, ignorance and fear are at ease on this painful planet.

Because Iran has a lot more than it is, and it goes from crying to laughter in a matter of seconds, because if something characterizes them it is their resistance and their desire to continue living and enjoying.

On this fourth trip I lived one of my best experiences during my visit to the city of Tabriz, capital of the province of Azerbaijan and famous for its exquisite carpets.

I met Mina, translator, writer and teacher of French and English, who invited me to stay in her family home. Strong, brave woman, who barely reaches the age of thirty, has great wisdom.

I arrived very early in the city after a long bus trip from Tehran, it was already cold autumn and when talking to her she told me to go directly to her house where we could have breakfast.

As soon as I arrived they welcomed me as one of their daughter, the breakfast deployed in the Persian way, on the carpet, eggs, fruits, jams, pastries and vegetables.

As soon as I sat down Mohsen, the father, asked me;

Are you honest? So much firmness made me doubt, I said «I think so.» Then he answered me, I will treat you as the friend of God.

And this declaration of intent gave way to one of the most beautiful experiences of my life.

Fatemeh Mina’s mother did not stop smiling, beautiful and lovely woman who did not stop giving me foods throughout my stay as if I was a little girl. She is like a magician that takes her hat pulled out and there are thousands of delights ready to give me however I was getting over loaded that I could not be able to fit all to my backpack.

Leila Mina’s sister and her nice and intelligent daughter Sarah, accompanied us at many times, an entrepreneur and strong woman with a decent successor, open and vital daughter, the same age as my son and who already speaks several languages.

Mina was also part of the family, the best friend of the family, from whom they possibly got the name for my friend, funny and witty, who answered the phone as if buying shares, with a family that in turn opened the doors for me and a grandson with beautiful blue eyes, who showed us his beautiful garden with his glass of tea analyzing everything with expert eyes.

We visited her mother-in-law who she looked after like a mother and lived an experience like all those in Iran, always extreme.

She told me the terrible story of his son, who died after the war with Iraq due to the damage of chemical bombs after surviving the battlefield.

Then as usual, he gave me everything new I had at home, gifts for my son, along with candies and cucumbers (delicious, never missing in any basket).

Meanwhile, she apologized for gifts she said they were poor, when in life nobody gave me anything so valuable.

After the tears we laughed out loud with the last detail that she had prepared ..

For several days, I enjoyed the greatest hospitality you can think of. They took me to the city, its parks, restaurants, mountains, mausoleums, mosques, orchards and neighborhoods. I enjoyed the art, the music and the gastronomy, the whole family organized to take care of me.

We visited Kandovan, a town reminiscent of Cappadocia, where we made seasoned purchases for endless Tarof moments, where sellers refused to charge us everything we bought.

Huge jars of honey, nuts and sweets. Moshen insisted again and again to pay, and to give me the same as he bought, while we had tea after tea in endless talks.

Until they reached an agreement and managed to pay in this wonderful rite of gratitude and bargaining in reverse.

I remember how Moshen’s back hurt, he moved with a chair in his hand with which he could sit and rest to relieve himself, pain that you could only guess in some gesture of disguised pain among all his smiles.

His complicity with his wife and daughters disarmed you, always with a smile, with a beautiful word, with a precious sense of justice

Sarah surprised me with her increasingly daring jumps and pirouettes. Open and witty. We had conversations of the most interesting, and from a very young girl a traveler.

Recalling all those moments for this text, I have a knot in my stomach because of the helplessness and sadness I have of everything that is happening. Innocent victims of the war industry.

The moment of the farewell was a bittersweet mixture, they gave me flowers that I put on my hair for the last photos.

Everyone took me to the station, I kissed Moshen’s hand, while he hurriedly pulled it away, with tears in his eyes. What tenderness of this wise, expressive and judicious man who always greeted me and greets me with an «I love you».

After saying goodbye with long hugs, I began to cry inconsolably on the bus, deeply happy and sad for the end of my life.

I was dreaming of my fifth trip, which I hope will be very soon, if the winds of hatred and the war bells finally go out.

Inchallah.

Iran dooset daram.

IRÁN, TABRIZ, DOOSET DARAM

IRÁN, TABRIZ, DOOSET DARAM.

En mi  cuarto viaje de un mes por Irán en septiembre de 2018 tuve ocasión de ampliar mi visita a otras zonas más alejadas de los circuitos turísticos, como Golestán, Tabriz o mi querido Kurdistán.  Viajé más lento y más atenta a lo que me rodeaba.

https://www.youtube.com/watch?v=MPcf4x28aEI                                                     fotos de l@s «terribles» Iraníes.

Irán que está a sólo cinco horas en avión de Europa y que nos parece algo tan lejano, tan ajeno, es el país que más en casa me hace sentir además de Marruecos. 

http://evalunaviajera.com/sahara-y-su-silencio/

En estos días terribles en los que se habla de guerra, venganzas, ataques, destrucción a la cultura persa, etc. Sólo puedo pensar en las decenas de momentos y lugares que viven dentro de mí, en todo lo bueno que encuentro siempre que voy.

No quiero hablar de política, de cómo nos fabrican enemigos comunes, donde el odio, la ignorancia y el miedo acampan a sus anchas en este nuestro dolorido planeta.

Porque Irán es mucho Irán, y se pasa del llanto a la risa en cuestión de segundos, porque si algo les caracteriza es su resistencia y su ganas de seguir viviendo y disfrutando.

En este cuarto viaje viví una de mis mejores experiencias en mi visita a la ciudad de Tabriz, capital de la provincia  de Azerbaiyán y famosa por sus exquisitas alfombras.

Conocí a Mina , traductora, escritora y profesora de francés e inglés, la cual me invitó a alojarme en su casa familiar. Mujer fuerte, valiente, que sin apenas llegar a los treinta años cuenta con una gran sabiduría.

Llegué tempranísimo a la ciudad tras un largo viaje de autobús desde Teherán, hacía ya frío otoñal y al hablar con ella me dijo que fuera directamente a su casa donde podríamos desayunar.

En cuanto llegué me acogieron como una hija más, el desayuno desplegado a la manera persa, sobre la alfombra, huevos, frutas, mermeladas, bollería y verduras.

Nada más sentarme Mohsen, el padre de familia me preguntó.

¿Eres honesta?, tanta firmeza me hizo dudar, yo le dije » creo que sí». Entonces me contestó, te trataré como la amiga de Dios.

Y esta declaración de intenciones dio paso a una de las experiencias más bonitas de mi vida. 

Fatemeh la madre de Mina no paraba de sonreír, mujer amorosa y bellísima que no paró de alimentarme durante toda mi estancia como si fuera un polluelo, siempre cargada con mil bolsas donde cual maga con su chistera, sacaba mil delicias,  mientras se reía a carcajadas cuando le decía que me sobre alimentaba y que no iba a poder con mi mochila. 

Leila, hermana de Mina y  su simpática e inteligente hija Sarah,  nos acompañaron en muchos momentos, mujer emprendedora y fuerte con una hija digna sucesora, abierta y vital, de la misma edad que mi hijo y la cual ya habla varios idiomas.

Era parte de la familia también Mina, la mejor amiga de la familia, de la que posiblemente sacaron el nombre para mi amiga, divertida e ingeniosa. Contestaba al teléfono como si comprara acciones. Mujer valiente que tuvo que salir adelante sola con un niño, viuda de la guerra.  Con una familia que me abrió las puertas y un precioso nieto , que nos iba enseñando su huerta, sujetando su vaso de té y analizando todo a nivel de experto.

Visitamos a su suegra a la que cuidaba como a una madre y viví una experiencia como todas las de Irán, siempre extrema.

Me contó la terrible historia de su hijo, el cual falleció tras la Guerra con Irak debido a los daños de las bombas químicas tras sobrevivir al campo de batalla.

Vi las fotos de su hijo, qué diferente suena la historia cuando podemos poner cara a las víctimas. Víctimas que en su mayoría eran casi niños que en su mayoría ni siquiera habían visitado nunca ni las  fronteras que defendían.

Después como suele ser habitual, me regaló todo lo nuevo que tenía en casa  , regalos para mi hijo, junto con caramelos y pepinos (deliciosos,  nunca faltan en cualquier cesta).

Mientras, se disculpaba por regalos que ella decía  que eran pobres, cuando en la vida nadie me regaló nada tan valioso. 

Tras las lágrimas nos reímos a carcajadas con el último detallito que me tenía preparado..

Durante varios días, disfruté de la mayor hospitalidad imaginada.Me llevaron a conocer la ciudad, sus parques, restaurantes, montes, mausoleos, mezquitas, huertas y barrios. Disfruté de su arte, música y gastronomía, toda la familia se organizó para cuidarme.

Visitamos Kandovan, localidad que recuerda a Capadocia, donde hicimos compras sazonadas por interminables momentos Tarof, donde los vendedores se negaban a cobrarnos todo lo comprado.

Tarros enormes de miel, frutos secos y dulces. Moshen insistía una y otra vez en pagar, y en regalarme a mí lo mismo que él compraba, mientras tomábamos té tras té en interminables charlas.

Hasta que llegaron a un acuerdo y consiguieron pagar en este rito maravilloso de gratitud y de regateo a la inversa.

Recuerdo cómo le dolía la espalda a Moshen, se movía con una silla en la mano con la que poder sentarse y descansar para aliviarse, dolor que sólo podías adivinar en algún gesto de dolor disimulado entre todas sus sonrisas.

Su complicidad con su mujer y sus hijas te desarmaba, siempre con una sonrisa, con una palabra bonita, con un precioso sentido de la justicia. 

Sarah de vez en cuando me sorprendía con sus saltos y piruetas cada vez más atrevidos. Abierta e ingeniosa, me iba mostrando el pueblo como una gran experta. Tuvimos conversaciones de lo más interesantes, y ya desde muy niña es toda una viajera.

Rememorando todos aquellos momentos para este texto, se me ha puesto un nudo en el estómago por la impotencia y la tristeza que tengo de todo lo que están pasando. Víctimas inocentes de la industria de la guerra.

El momento de la despedida fue una mezcla agridulce, me regalaron flores que me puse al pelo para las últimas fotos.

Todos me llevaron a la estación, besé la mano de Moshen, mientras él la retiraba apresuradamente, con lágrimas en los ojos. Qué ternura la de este hombre sabio, expresivo y juicioso que siempre me saludaba y saluda con un «I love you».

Tras despedirnos con largos abrazos, me eché a llorar desconsoladamente en el bus profundamente feliz y también triste por el fin de lo vivido.

Me fui soñando con mi quinto viaje, que espero que sea muy pronto, si por fin se apagan los vientos del odio y las campanas de guerra.

Inchallah.

 

Iran dooset daram.

https://www.youtube.com/watch?v=-yQ8kxikSJQ