EVA LUNA VIAJERA ¿POR QUÉ DESEO VIAJAR?

POR QUÉ DESEO VIAJAR

Considero el deseo de viajar una cualidad intrínsecamente humana: las ganas de movimiento, para satisfacer tu curiosidad o apacentar tus temores; para cambiar tus circunstancias vitales y transformarte en un forastero; para hacer un amigo; para apreciar un paisaje exótico; para aventurarte en lo desconocido; o para dejar testimonio de las repercusiones, trágicas o cómicas, del narcisismo de las pequeñas diferencias que sugestiona a algunos.

(PAUL THEROUX- EL TAO DEL VIAJERO)

Al encontrarme estas palabras del maravilloso escritor de viajes P. Theroux, sentí que daba forma letra por letra del cúmulo de sensaciones y experiencias que vivo al viajar.

Cuando mi hijo tenía seis años preguntó a Carme de http://lavueltaalmundo.net  , por qué viajáis tanto? , las dos nos miramos, nos reímos y no encontramos nada que responder en ese momento, en unas horas retomamos el tema y surgieron mil y una razones de por qué lo hacíamos y de dónde surgía ese deseo.

Hay tantas motivaciones como personas, pero creo que de vez en cuando es interesante pararse y ver en cada momento el por qué lo hace cada una.

Suelo decir que mi motor vital,  no sólo en cuanto a viajes, sino en proyectos, relaciones, aprendizajes, etc. es que me mata la curiosidad, a veces me ronda la cabeza si no es un deseo de escapar de la rutina, de no profundizar en los temas, de buscar siempre la novedad, la verdad es que no sé muy bien de qué carencias, deseos o problemas puede nacer, la único que sé,  es que pese a la dureza e incomodidad de algunos viajes, mientras estoy en él,  soy feliz.

Hace un tiempo mi buena amiga, Susana,  a la que llamo mi Gurú por su claridad mental en muchos temas, y con la que suelo bromear diciéndole que me hace saltos cuánticos cada vez que me habla, me aclaró un tema que aunque ya lo había tratado muchas veces, de repente,  me hizo entender una gran certeza , me dijo:

La gran tragedia del ser humano es que está roto, ya que está llamado a estar conectado y amar a cada persona con la que se encuentra en su camino, en la medida en que esa conexión esté rota, estamos rotos con nosotros mismos.

Eureka grité como el conocido filósofo, eso es lo que siento en mis viajes, siento que vuelvo a conectarme con esa esencia, me tratan y me siento parte de la familia de personas que unos días antes ni sabía que existían, dejo muchos sitios llorando porque soy consciente de la dificultad de volver y reencontrarnos, me siento parte de sus comunidades y siento que las sensaciones son mutuas. Esto no significa que las experiencias siempre sean positivas ni que no me encuentre con gente en las que sus acciones no están en esta línea pero pese a estas dificultades siento que formo parte de un todo y que tengo el privilegio de verlo.

En cada viaje, en cada camino emprendido, me muevo como si mi cotidianidad fuera esa, me emociono , me río,  me asusto, me enfado, me pongo triste, me alegro, porque el viaje no es tan diferente a la vida diaria, pero es en el viaje donde lo cotidiano se vuelve extraordinario,  porque me siento consciente de que cada día es memorable, cada momento es único e irrepetible, de que es una suerte estar viva y de que la vida es una película grabada en una sola toma, donde no se puede repetir las tomas falsas o con máscaras.

Y me siento inmensamente afortunada,  de que toca mi alma, gente a la que posiblemente no pueda volver a ver mañana, y es en esa inmediatez donde la vida se siente intensa, infinita, y…..

como dijo PHILIP LARKIN ( LO EXTRAÑO COBRA SENTIDO).

Sáhara y su silencio.

Foto de Sheila Larrinaga

SÁHARA Y SU SILENCIO.

“Siempre me gustó el desierto. Uno se sienta sobre una duna de arena. No ve nada. Y sin embargo, algo resplandece en silencio.  

(El principito)

 

Hace poco me preguntaron por qué siendo Marruecos mi país favorito no solía escribir sobre él.

Me sorprendió la pregunta, es verdad ¿¿¿¿por qué no lo hago???.

Me puse a darle vueltas y llegué a la conclusión de que Marruecos es una especie de segundo hogar, el sitio al que siempre vuelvo después de mis viajes largos,  donde repongo pilas,  conecto con la naturaleza y me dejo mimar por mis amig@s con tranquilidad y buenos alimentos. 

 

Siempre me ha encantado el norte,  siendo Chefchaouen  http://evalunaviajera.com/chefchaouen-ciudad-de-encuentro/  mi pueblo favorito del mundo aunque tenía muchas ganas de visitar el desierto  nuevamente.

Así que en la primavera de 2019 me dispuse a emprender viaje junto con parte de mi familia a mi añorado Sáhara.

Por esos regalos que te da la vida, tras ese viaje tuve la ocasión de hacer tres viajes consecutivos nuevamente en octubre. Como afortunada colaboradora de  http://lavueltaalmundo.net y otro viaje con amigas, bebé incluido.

Tuve ocasión de verlo con diferentes temperaturas, desde un calor «achicharrante» hasta tener que cubrirme con mantas.

Con luna llena y con una luna creciente que permitía ver cientos de estrellas.

Con noches vibrantes de tambores, adivinanzas y risas,  y noches más contemplativas y tranquilas.

Uno de los momentos que más me gustaba, era cuando tras las risas  y conversaciones nerviosas encima de los dromedarios, llegaba el silencio.

De repente me trasladaba a una caravana vagante milenaria.

Foto de Diego Poncelas

Y llegaba a ese momento sin pasado ni futuro.

Donde lo único que me acompañaba era el silbido del viento y el acompasar de las pisadas .

Sentía como el silencio y la arena invadían cada recoveco de mi cuerpo.

Me rendía y…

Y la paz llegaba. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

IRÁN, KHALID NABI, El cementerio sexual.

EL IRÁN MÁS DESCONOCIDO, KHALID NABI,       el cementerio sexual.

 

Fui a Golestan tras entusiasmarme viendo el artículo del gran viajero Joan Torras https://againstthecompass.com/es/golestan-iran/ .

La provincia de Golestan se encuentra en el noroeste de Irán, justo debajo de Turkmenistán y sus paisajes, selvas, cascadas  y desiertos son infinitos.

Sus gentes son de etnia más cercana a la de sus vecinos que a los clásicos Iraníes.  Los vestidos de sus mujeres, son de colores más brillantes, los pañuelos son más coloridos y las telas están más pegadas al cuerpo.

 

Sus rasgos son más característicos del Asia Central, las mujeres tienen caras de niñas. Y se reían con una risa desbordante cuando bromeaba con ellas sobre ello.

Su hospitalidad y cercanía como siempre por estos sitios, apabullante. 

Me alojé con una maravillosa familia en Turkmen Yurt.   https://www.tripadvisor.es/Hotel_Review-g15688609-d15688620-Reviews-Turkmen_Yurt-Tamer_e_Qarah_Quzi_Golestan_Province.html    .

Alojamiento tradicional  acertadamente recomendado por Joan. Una buenísima combinación de apartamentos tradicionales muy cómodos, junto con su Yurta central, donde cenábamos y fumábamos Shisha a la luz de un fuego inmenso.

La familia Ashoori me hizo sentir parte de su comunidad desde el primer minuto  y fueron muy cuidadosos en todos los detalles. 

Cada día me iban sorprendiendo con nuevos platos, una cocina con mucha base láctea, verduras y carne de cordero,  que tuve que ir aprendiendo a disfrutar.

También me ofrecieron montar a caballo , pero una caída reciente de un precioso caballo árabe en el Kurdistán,  me dejó con las ganas de volver a probar mis habilidades equinas.

El camino desde Tamer hasta Khalid Nabi, aunque era de 25 kilómetros escasos, a causa de sus carreteras.

Se convirtió en un viaje de más de una hora, bueno casi dos, a causa de pasar por sitios preciosos en los que no podía evitar pararme a fotografiar y a estirar un poco las piernas.

Fui en un taxi y en el viaje de vuelta, aprovechando el despoblamiento de sus carreteras aproveché a conducir el coche.

Ahí descubrí que llevaba más de 400 kilómetros viajando en un taxi al que le faltaba la segunda marcha . De vez en cuando, teníamos que arrancar dándole unos golpes al motor con una llave inglesa.

Esto me recordaba a aquellos viajes eternos con la familia en la infancia en las que en ocasiones había que arrancar empujando el coche.  

Cosas que pasan en Irán, eso sí los compañeros de viaje nunca dejan de sorprenderte.

 

Incluso aunque ellos se suben por las paredes cuando llegas a su encuento.

Una vez en el destino te das cuento de curioso de las contradicciones humanas a través de los siglos. 

Por un lado tenemos un país en la que todos estos temas son claramente Tabú, «Haram» y toda alusión o representación sexual no está permitida.

El cementerio a causa de ello ha sufrido vandalismo, ataques y falta de promoción turística. Aunque parece que hay un nuevo intento de protegerlo. 

La parte del Mausoleo está abierto, el recinto de las tumbas tiene un supuesto control , que en mi caso fue el pedir las llaves a algunos de los que estaban por allí preguntando e ir atravesando con un gran manojo de ellas puertas que me iba encontrando a mi paso.

Un método muy de andar por casa basado en la pura confianza.

Supuesta cabina de control a la entrada del cementerio.

En un día soleado y precioso de fin de semana y casi no me encontré con nadie más en mi visita.

Por un lado está  el mausoleo de un profeta del profeta precristiano Khalid Nabi, motivo por el que es un punto de peregrinación.

La mayoría de las visitas son familias, sobre todo mujeres que buscan que dejan como ofrenda en el lugar lazos atados a árboles o pequeñas ramas entrelazadas, formando extrañas figuras,  pidiendo imagino, algún que otro deseo.

La visión era sublime, se adivinaba algo de vegetación que insinuaba cómo en primavera aquello se cubriría de un suave manto verde.

Las lápidas de los varones eran representadas con falos de gran realismo y las de las mujeres representaban los órganos sexuales en los que había que hacer un gran ejercicio de imaginación.

Aquí que cada uno y una se haga su composición de lugar del órgano femenino.

En el caso de la representación masculina es bastante menos metafórica.

Desafiando la gravedad.

Por el recinto se ven todo tipo de tamaños , teniendo algunas figuras una antigüedad de más de 400 años.

Según el historiador Hesar Nuee, el simbolismo fálico de estas lápidas, podría tener su origen en las religiones fálicas de la India y Asia Central. 

Otras teorías dicen que incluso no señalan tumbas ya que no se han encontrado restos óseos debajo de algunas de ellas.

La verdad es que me recordó más a las figuras de los templos Hindues, que cualquier arte que hubiera visto antes en Irán, muy poco dado a las representaciones humanas.

Algunos parecían extraños relojes de sol, los cuales daban unas horas de lo más extrañas y precisas.

Había varios grupos diferenciados los cuales no sabía si hacían referencia a diferentes épocas o grupos familiares.

La ruta con calor es agotadora ya que las colinas son con fuertes subidas y bajadas, aunque el paisaje compensa cualquier esfuerzo. 

Constantemente tienes que parar para disfrutar de la vista con los ojos guiñados. 

Te parecía estar en una inmensa tarta decorada con su nata y su chantilly, y no dejaba de pensar en volver en  primavera.

Para ver estas bellas montañas floridas.

Al final el día iba languideciendo, y yo no quería irme.

Necesitaba absorber toda la energía que emanaba esta peculiar necrópolis y su hipnótico entorno.

Entre tumbas y mausoleos iba sintiendo la levedad de nuestra existencia, de como desaparecerán nuestras verdades, alegrías, creencias, conflictos, sueños y juicios.

Y que desde luego el que eligió este lugar para asentar este lugar sagrado, seguramente «sabía bien lo que se hacía».

Eva Luna Viajera.

 

 

 

 

 

 

LLEGADA AL KURDISTÁN IRANÍ, SANANDAJ Y PALANGÁN

LLEGADA AL KURDISTÁN IRANÍ, SANANDAJ Y PALANGÁN

El Kurdistán Iraní.

Desde el primer minuto sabes que estás en un país nuevo, su gente, sus ropas, su lengua, su mirada.

Es como si hubieras cruzado una frontera invisible. 

Las formas, duras, secas, como si me hubiera colado en un sitio en el que no he sido invitada.

Poco sabía del pueblo Kurdo, pero lo que tenía claro es que no iba a sacar conclusiones precipitadas.

Busqué un taxi, y entre todos me ayudaron a localizar al único conductor que hablaba inglés-

Él me llevó a un par de sitios para elegir alojamiento.

En el hotel situación parecida

Mandé un mensaje rollo “help me” a mi “superviajado amigo Nelo” y me contó cómo fue su experiencia con los Kurdos Iraquíes.

Literalmente me dijo, “son montañeros, pocas lisonjas… «

A mí me gusta esa gente sobria, seria, dura”.  http://viajaorevienta.es/kurdistan-con-mochila-erbil-la-ciudad-sin-ladrones/

Me dijo “quédate en un mismo lugar, días¨

Los Kurdos no entienden un viaje sin propósito, date tiempo».

Todo esto me dio paz y me hizo aceptar la nueva situación.

Estaba en Sanandaj la capital del Kurdistán Iraní.

Me perdí por la ciudad y un Kurdo de aspecto serio tras un gesto que interpreté como,  «sígueme» me abrió la mezquita azul en exclusiva .

Fue abriendo puerta tras puerta mientras su mirada era adusta

No sucumbiendo a ninguna de mis sonrisas ni a mis intentos pobres de abrir conversación en Kurdo, farsi o mensaje gesticular.

Eso sí ,demostró una paciencia infinita respetando mi paso relajado.

Disfrutando de esos momentos sagrados en los que te deleitas en el placer de tocar, andar y respirar sitios llenos de tanta magia.

La mezquita estaba llena de puertas enormes, parras y de antiguos coranes.

El pausado guardián me los dejó consultar a mi ritmo. Encendiendo y apagando luces en una extraña procesión a través de todas sus estancias.

Posteriormente fui a visitar las mansiones históricas de la ciudad , destacando La Casa de Asef.

Con la moneda tan devaluada las entradas no superaban el euro.

En mi anterior viaje en junio el cambio era casi a tres euros por lo que en esta ocasión no me corté y entré en cuanto palacio se me cruzó.

Fue un atracón bulímico artístico, con lo que agoté cualquier deseo de ver museos etnográficos en mucho tiempo.

Los techos me hipnotizaban y más de una vez me di un traspiés por no quitar ojo.

Los mercados muy vivos, con peces nadando en grandes peceras, ajos de mil colores y extrañas mezclas recordando a otras frutas.

 

 

A los Kurdos les gusta representar con figuras la vida Kurda y en ocasiones tenías la sensación, de que en cualquier momento podían ponerse a hablar.

A la tarde, Sanandaj  se llenó de gente, y su mirada se debatía entre la desconfianza y la curiosidad, me cubrí todo el pelo para recuperar el anonimato y empecé a pensar en cómo poder asomarme a la realidad del pueblo Kurdo.

Los Kurdos, uno de los pueblos más perseguidos del mundo, en constante lucha con sus entornos, sin derecho a territorio, sin derecho a utilizar su propia lengua .

Y pese a todo, y como fui comprobando a lo largo de los días, mantienen su humanidad y hospitalidad constante

Pese a ese entorno que les hace estar en continua alerta y pidiendo derechos humanos imprescindibles.`

Llamé a Abdula, el taxista del día anterior y quedamos en ir a Palangán, Abdula estaba a punto de jubilarse, fue profesor de matemáticas hasta que después de la revolución fue despedido junto con cientos de profesores, fue mi cicerone en acercarme a la realidad de este pueblo.

Fue contándome cómo su lengua estaba prohibida en los colegios, los problemas de desempleo y la ausencia de derechos en muchos ámbitos sociales y religiosos.

Mientras, íbamos bordeando la frontera con Irak, donde no podía cerrar la boca admirando sus espectaculares y cambiantes picos y valles.

Por el camino nos encontramos con grupos de  contrabandistas.

Cruzaban su mercancía a Irak con sus cargas a pie o ayudados por pequeños caballos y burros.

Los iban trasladando en pequeñas camionetas.

Dando la sensación de animales voladores, dada la velocidad a la que los llevaban escapando de los militares.

Los controles eran frecuentes y daban un poco sensación de zona de guerra, con sus metralletas, alambradas y demás artificio.

Me recordaba a otro paso fronterizo en el sur de Irán cerca de Bam en el que los perros me olisqueaban buscando trazas de opio cerca de la frontera Afgana.

Y aunque ahora hay una aparente calma por esta zona que está a apenas unos diez kilómetro de Irak, deben ser frecuentes las escaramuzas desde donde sigue operando la guerrilla Kurda.

El viaje por las montañas Kurdas del Kurdistán Iraní,  un puro sueño.

Aderezado con esa sensación de videojuego Iraní que experimentas en sus taxis.

Rezando a todos los Jodás (Dios en Iraní),  Diosas , Cristos y deidades protectoras de las que te vas acordando para no desaparecer en cualquier precipicio.

Palangan, te deja sin palabras, como si te hubieras colado en una película de hace cientos de años.

Con sus casas montadas en perfecto equilibrio,  en un entorno de esos de  “morir de puro amor por el sitio».

Un belén parado en el tiempo. Donde tienes que sortear los burros y rodear ríos.

En un ensamblaje perfecto de casas con la naturaleza y donde los tejados son las escaleras donde auparse en la montaña.

En cuanto vas bajando al valle no puedes creer que se haya conservado intacta esta belleza, aún muy virgen.

Con la gente trabajando en lo que hacían hace cientos de años

Mujeres que bien podrían ser como mi abuela en el páramo Leonés.

Pescando tu propio pescado y conociendo a gente del pueblo y de otros lugares.

Y como viene siendo habitual como guinda del pastel, compartí grandes momentos con sus correspondientes  «fotocalls». 

Con una familia Iraní que vivía en EEUU.

Además de unos viajeros Kurdos Irakíes empeñados en que era igual que una hermana suya.

Y muchas turistas Iraníes venidas de Teherán.

Con sus narices minúsculas, cejas teatrales y maquillaje impecable.

Las cuales me recordaban a la bella Falbala de Asterix y Obelix.

Estuve un rato tras la comida con las mujeres del pueblo.

Alabándonos nuestra belleza mutua.

Vaciando granadas,jugando con los niños.

Y disfrutando de esos ratos majos, en los que te entiendes,  con el lenguaje universal de la sonrisa.

Vuelta a Sanandaj sin saber que lo bueno no había hecho nada más que empezar…

CÓMO ES PARA UNA MUJER VIAJAR SÓLA POR IRÁN, VIAJES QUE EMPODERAN

CÓMO ES PARA UNA MUJER VIAJAR SOLA POR IRÁN, VIAJES QUE EMPODERAN.

 

Casualmente, antes de mi cuarto viaje por Irán y fascinada por las historias que narraba Joan Torres del blog  https://againstthecompass.com/es/ , me llegó una invitación suya para comentar mi experiencia personal viajando por este país.

En la entrevista pude hacer un resumen de mis experiencias.  Y pude mostrar lo que me hubiera gustado saber antes de mi primer viaje.

https://againstthecompass.com/es/mujer-viajar-sola-iran/

Irán es de esos países que no te dejan indiferente, en los que los tópicos se deshacen como los deliciosos azucarillos que se deshacen en los labios mientras filtras el te iraní a través de ellos.

Un país enorme en el que puedes encontrar desde desiertos con el punto más caliente del planeta, a  junglas, altas montañas , campos de arroz a la «manera balinesa», valles verdes con caudalosos ríos, ciudades milenarias de adobe.cientos de restos de civilizaciones extinguidas, ciudades joya , poesía…

 

País calificado en todos los «rankings» de viajeros,  como la gente más hospitalaria del mundo, con una curiosidad y un detalle que te desarman.

Una población que pese a sus muchas dificultades, siempre tienen tiempo para invitarte  a un té , para enseñarte sus ciudades, presumir de sus paisajes, e improvisarte un kebab en cualquier esquina.

Maravillosas personas Iraníes por las que en las despedidas no puedo evitar derramar alguna lágrima, porque es de esos sitios donde me siento muy viva y constantemente girando en el » sólo sé que no sé nada» de Sócrates.

Una amiga me manda un extracto del libro Solas de Carmen Alborch, cuenta cómo a finales del siglo XIX, algunas mujeres emancipadas, fueron viajeras célebres.  Y cómo los viajes eran una forma de emancipación. Ahora nos ha dado por llamarlo empoderamiento como si fuera algo que acabáramos de inventar cuando las mujeres  llevan toda la historia en ese proceso.

Hay una cosa que me pone un poco nerviosa respecto a este término, cuando veo, cursos, charlas, proyectos, ayudas, etc. hablando de empoderar a las mujeres, países, comunidades, etc, hay algo que salta en mí como si me pincharan con un palo.

El poder personal , como sinónimo de empoderamiento es algo que todas albergamos dentro, algo que tenemos ya de niñas, poder que vamos perdiendo tras las indeseables influencias sociales, educativas,  culturales, sociales, y por qué no decirlo, por nuestra propia falta de responsabilidad en gestionarla, entrando en constante queja y no haciéndonos cargo de ella.

Y es mediante nuestros propios procesos y desaprendizajes con lo que podemos redescubrir nuestra fuerza. 

La definición de empoderamiento es maravillosa, «la adquisición de poder e independencia por parte de un grupo social desfavorecido para mejorar su situación» , lo que me chirría es cuando hablamos de empoderar desde fuera, como un acto de caridad, los empoderados enseñan a los desempoderados la clave del poder y la independencia.

En un paternalismo en el que las  supuestas empoderadas no tienen nada que decir ni que aportar y las que empoderan, están en posesión de una supuesta verdad absoluta que tienen que enseñar.

Para mí el viaje fue una forma de empoderamiento, con el apoyo de mi comunidad, pero no como profesoras ni alumnas sino acompañándonos en el proceso.

Fue la manera hacerme consciente de mi fuerza interior, de mi magia personal,  de mis grandes capacidades, de mi amor hacia mí misma que me capacita para que lo pueda sentir, lo pueda sentir también por el resto de la humanidad.

Porque mi poder no viene de compararme con nadie, sino más bien de «ese saberme ÚNICA».

De la frase tan dicha y poco sentida de  que «no hay nadie como tú « y que como bien suele decir un payaso buen amigo mío, de que «CADA UNA EN SU ESTILO ES LA MEJOR». 

https://elasombrario.com/ivan-prado-un-payaso-en-rebeldia-contra-las-multinacionales-del-miedo/

Sin comparativas, sin creernos mejores ni peores que nadie, porque de eso se trata, de bucear en nuestros estrechos márgenes de libertad, que esos sí vendrán condicionados por nuestro entorno, por el lugar en el que casualmente fuimos a nacer.

Y las formas de empoderarnos infinitas, vivir experiencias en las que nos hacemos conscientes de nuestra fuerza, a veces saltando a la piscina sin mirar, a veces con los necesarios flotadores.

 

El viaje para mí,  cómo aquellas lejanas pioneras, ha sido el camino que yo he encontrado para hacerme consciente de las posibilidades infinitas que da vivir con más libertad, con menos miedos , aunque esto suponga asumir algunos costes personales. 

En abril y mayo,  haré mi quinto y sexto viaje a Irán, estoy en pleno proceso de preparación en este nuevo viaje guiado,  quiero que además de disfrutar de este bello país mis compañeras de viaje puedan vivir parte de las experiencias de las que yo he disfrutado en mis anteriores viajes.

 

Porque este país es un maestro en la enseñanza de que la belleza está en los ojos del que mira.  

 

Cómo es para una mujer viajar sola por Irán

KARIMUNJAWA, PARAÍSO PERDIDO

  KARIMUNJAWA PARAÍSO PERDIDO

MATUR NUGÚN, destino Karimunjawa. En julio  puse rumbo nuevamente a Indonesia. Como suele ser habitual no tenía una ruta muy marcada. Quería visitar Yogyakarta y tenía ganas de disfrutar en algunas de sus remotas islas.

De refilón leí algo sobre un conjunto de islas al norte de Java, las cuales se conservaban aún muy vírgenes.

En el país de las más de 17000 islas, con Bali como isla más conocida,  Karimun Jawa aparecía como un destino aún sin explotar. Aún no conquistado con grandes complejos hoteleros, «western food»,  ni hordas de turistas occidentales. 

En el cuarto país más poblado del planeta con más de 600 lenguas, decenas de etnias y diferentes religiones, se esconden aún cientos de sitios perdidos . Y yo iba a tener el privilegio de estar en uno de ellos.

Aunque había leído en un blog algo sobre estas islas de Karimunjawa, fue a lo largo del viaje que una y otra vez tanto turistas como locales me iban sugiriendo este nombre.

Al final muchos de los destinos te buscan y me dejé llevar por esos cantos de sirena. 

El comienzo fue animado.

Ocho horas con diferentes autobuses y grados de comodidad, sentada a veces entre dos hombres que estaban en posición «Manspreading», el arte masculino de abrir las piernas desparramadas ocupando todo el espacio.

Tras un camino de autobuses en el que casi me quedo congelada bajo el chorro del aire acondicionado, y en el que también llevé la cabeza fuera de la ventanilla,  con la expresión de un husky en un jacuzzi,  conseguí llegar a Jepara.

Viendo que no podía coger el bote que salía a diario, busqué una habitación que rondaba los siete euros, me comí unos exquisitos cangrejos de mar y me dormí escuchando las olas ilusionada como una Robinson Crusoe de tierra adentro.

Tras hacer cola desde las cuatro de la mañana para el barco de las nueve, conseguí mi ansiado pasaje.  Cuando ya estaba toda animada en mi bote, comprobé en un escaso minuto: 

Uno,  que la temperatura rondaba los 12 grados sin posibilidad de salir al exterior.

Dos, que emitían una película, en aquel camarote clausurado, sobre barcos que se hundían continuamente con Rihanna de protagonista.

Y tres, que aquello se movía más que la Virgen del Rocío  en el salto de la reja.

Así fue que mi cuerpo se transformó en la niña del exorcista y dejé en las bolsas que me pasaban mis casuales y después amigos viajeros,  mi desayuno de Sate Ayam (brochetas con salsa de cacahuetes).

Mientras el resto de viajeros se iban alejando de mí,  en un despiadado juego a la inversa, de «un, dos, tres, chocolate inglés».

De esa experiencia me quedó como daño irreversible, la aversión a cualquier alimento aliñado con salsa de cacahuete. 

Cuando llegué  a la isla daba saltitos de alegría olvidándome del peligro de menear las bolsas con mi ex desayuno. Tras por fin deshacerme de ellas y con el estómago volviendo a mi sitio,  me dispuse a recorrer la isla. 

Enseguida supe que me quedaría más de lo que planeaba, montañas imponentes de selva virgen ,   las cuales me recordaban a mi añorada canción de Mecano «hawaii bombay».

Campos de corales vivos y un silencio imponente en la isla, donde los coches eran una rareza.

Empecé a buscar alojamiento y una preciosa casa azul llamó mi atención.The blue coral homestay salió a mi encuentro, oí risas en castellano.

Con alegría me encontré con los maravillosos  propietarios, Javier de origen madrileño y Diana Indonesia con salero canario.

Ella me regaló un desayuno que me hechizó hasta quedarme el doble de días de los que tenía planeado y él , junto con Marcos, risas y anécdotas , hasta altas horas de la madrugada,  con encuentros en cuatro idiomas .

Mélani la bebé de la casa, me prestaba su cepillo de pelo, algún día en el que yo  recordaba que igual tenía que peinarme. 

Ya llevaba tiempo viajando sola,  así que lo mimos que me dieron y ese hacerme partícipe de su comunidad terminó de convencerme del poder del ahora del que hablaba Eckhart Tolle.

Cuando te haces amigo del momento presente, te sientes como en casa dondequiera que estés.

Claro, que el entorno, era una fuente de placer interminable en la que poder parar el cuerpo y el espíritu. 

Así pasé nueve días,  buceando por campos de coral que empezaban en la orilla, afilados como navajas .  Haciendo nuevos amigos, con risas, paellas, drones y posados,  con acentos asturianos, madrileños, suizos y chilenos .

 

Guiada por rutas imposibles , admirando a las tortugas, ayudada por cuerdas por mis amigos estudiantes de ecoturismo de Sumatra, con el jefe Galang y su inolvidable sombrero . Subidos a imposibles transportes, recogiendo a Francesas despistadas por caminos inventados por los “gepeeses”.

Con baños sin quitarme la ropa. Con derrapes de moto en caminos imposibles de arena, hamacas y baches que me hacían salir disparada.

Días que pasaba recogiendo plástico, sumergiéndome en una piscina de tiburones huidizos y buscando serpientes en sus manglares. 

Escapando de escorpiones,  los cuales tras su picadura dejaban como efecto casi inofensivo,  un dedo gigante como de dibujo animado golpeado . 

Disfrutando cada día del  ritual de los zumos de frutas hechos con amor por mi vendedora favorita. Mientras todos compartíamos el banco y nuestras palabras comunes.

Su «crispy calamari» con el que se te caían las lágrimas, sus pescados con nombres de pájaros y escamas como plumas de pavos reales.

 

Sus casas y mezquitas de colores, como casitas de Lego desmontables, con sus llamadas a la oración desafinadas, su gente saludando a mi paso, invitándome a probar algún anacardo o arroz con pescado.

Tardes que pasaban leyendo en los columpios viendo  a los monos saltando de arbol en arbol. 

Cielos incendiados, el mejor momento para el buceo, esquivando las lanchas.

Así que cuando la gente que venía en excursiones de dos o tres días, me preguntaban que qué había hecho tanto tiempo en unas islas en la que aparentemente no había nada, yo me sonreía para mis adentros.

Y como en un mantra me repetía, Karimunjawa mi paraíso.

Sabiendo que los paraísos perdidos sólo están en nosotras mismas. 

(MARCEL PROUST)

evalunaviajera@gmail.com

 

LAS MUJERES DE IRÁN

LAS MUJERES DE IRÁN

Tu tarea no es buscar el amor, sino buscar y encontrar las barreras dentro de ti mismo que has construido contra él.

( RUMI) .

 

En cuanto dices que vas a Irán todo el mundo se apresura a hablarte de la situación de la mujer en este país, salen ordas de expertos en género Iraní y se abre debate de cómo liberarlas.

Muchas veces la pregunta es de este tipo » ¿cómo puedo viajar a países machistas? «, como si del  que  proveo no tuviera esta lacra universal. Y como dice mi amiga Carlota como si no tuviésemos suficiente faena dentro.

Por desgracia, el machismo no es un fenómeno cultural, ni religioso, económico o étnico, sino que es fruto de un sistema desigual de poder y por lo tanto ningún país se libra de esta gran lacra social.

Lo que difiere unos países de otros son las leyes y su efectiva protección de este colectivo y el nivel de consciencia personal. Me he sorprendido muchas veces con mis propios machismos o con conductas de este tipo a mi alrededor en gente que se consideraba muy feminista. En muchos países estamos intentando pasar de considerarlo un asunto doméstico a un asunto público, he visto cómo en países con escasa protección legal los vecinos  acudían corriendo a la casa de una vecina que estaba siendo agredida para impedirlo. O cómo una red de mujeres ofrecen el apoyo que el sistema no presta.

En Irán la ley la rige la Sharía o ley islámica la cual es muy extricta por no llamarla limitante con la mujer, se impone un código muy marcado de vestimenta en el que yo siempre sentía que estaba al límite, es difícil cubrir todas tus curvas y el pelo. Como código impuesto muchas mujeres también bordean el límite de lo legal, reclamando su cuota de libertad y expresión. Está prohibido hasta pintarse las uñas, escondiéndoselas en ocasiones en manos enguantadas.

Las mujeres de Irán frente a este panorama aun despiertan mucho más mi admiración, ya que frente a un medio muy complicado y en ocasiones hostil, pelean reclamando la igualdad y su cuota de vida pública que les iguale a los hombres. Es fascinante ver cómo incluso se llegan a disfrazar para entrar en ámbitos sólo permitidos a los varones.

Las mujeres que he conocido en este tercer viaje me confirman la rebeldía, fuerza y lucha de estas grandes mujeres, me hace ver mi ridiculez de activismo de sofá con mis opiniones repetidas no acompañadas de acciones. Aquí muchas mujeres se la juegan cada día, entrando en sectores en las que son rechazadas, dominando las cuotas universitarias, rechazando casarse a edades más tempranas, no sintiéndose obligadas a tener hijos, las niñas aprenden idiomas con la convicción de buscar un futuro mejor en el que tengan su propia autonomía, y muchas se juegan su libertad diarias, ya que hay gente vigilándolas para según ellos protegerlas, en un giro terrible de cinismo.

He conocido mujeres ingenieras como la maravillosa Soheila, la cual estudió embarazada y está luchando por incorporarse a un mercado laboral que la discrimina por su doble condición de mujer e iraní, sus maravillosas alumnas,  con su fuerza y espontaneidad, las cuales nos invitaron a compartir una jornada con su extensa familia, y donde nos hicimos promesas de vernos en su edad adulta.

Roya la cual perdió a su familia y la cual pelea a diario trabajando en lo que puede y soñando colocarse como traductora. Las mujeres fuertes de la montaña zoroastristas que sacan adelante a sus familias con sonrisas y chapurreos de inglés, farsi y su propio dialecto.

Las mujeres y niñas Iraníes son fuertes y decididas, cuando hablan algo de inglés y te las encuentras se separan de su grupo y comparten con nosotras unas frases, unos momentos, unos «ailovyus» y buenos deseos, nos reímos con los selfish, nos dedicamos piropos y nos separamos con esas sonrisas limpias que no te dejan cerrar la boca.

Mi admiración por ellas crece mientras sus padres las miran con orgullo a lo lejos, porque de aquí vendrá la esperanza de un cambio de mundo. Les brillan los ojos hablando de sus sueños y me hacen pensar que gracias a ellas, seguramente otro mundo es posible y esto me hace no perder la esperanza. Porque la  «Sororidad» será esa cuchara que palada a palada aunque no conseguirá cambiar la montaña sí que podrá empezar a cambiarla. GRACIAS.

 

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IRÁN I LOVE YOU

IRÁN I LOVE YOU

La gente me pregunta qué es lo que me ha llevado a ir por tercera vez a Irán. No ha sido hasta este tercer viaje que he podido reconocer porqué es uno de los países que más me han impactado y al que no me canso de volver.

 

Podría hablar de su cultura, milenaria, rica, sus poetas y fuentes. De su arquitectura impactante  con la que te mantienes en un constante «ohhh» con mirada a lo alto a sus maravillosas cúpulas con ojos asombrados.

 

 

Sus paisajes cambiantes, desde verdes llanuras hasta paisajes lunares, sus diferentes etnias y ritos extintos.

Aunque hay mucho que hablar y detallar de este gran país lo que iba encontrando a lo largo del viaje y que más abulta en mi mochila, es la sensación de reconexión entre los seres humanos. A veces consideramos la hospitalidad un factor cultural, una suerte de «buenismo» con el que ser amable rozando la servilidad es algo inevitable y poco voluntario, en el que en el fondo se busca algo a cambio.

En los países musulmanes que he ido visitando la hospitalidad es una de sus cartas de presentación más destacadas, y en todos los sitios he sido bienvenida y bientratada.

En el caso de Irán este concepto riza el rizo ayudado por la «Tarof» y la hospitalidad se convierte en un arte y en una filosofía, así que tienes mil situaciones en las que tienes que luchar con el taxista para conseguir pagarle, libreros que te regalan libros, y gente que te agasaja y regala por el puro placer de hacerlo.

 

La sensación al llegar a Irán es la de que el cuidado y el interés es lo prioritario entre las personas, te sonríen, te dicen «wellcome» constantemente. Nada les sorprende y escandaliza, las personas son curiosas , quieren saber quién eres a qué te dedicas, porqué decidiste Irán y enseguida entran en preguntas de más enjundia, como temas de política exterior, nacionalismos, economía, religión, poesía y todos los temas que se les ocurran.

No es extraño que te digan «I love you», al principio sorprende,  poco a poco vas descubriendo que en el momento que te lo dicen aunque no te conozcan ellos y ellas te quieren, sin nuestras vacilaciones occidentales en la que el amor nos lo tenemos que ganar haciendo méritos.

Aquí se practica el amor generoso, el amar al otro por el mero hecho de existir, sin roñerías, te abrazan con cariño y te dan la bienvenida una y otra vez, felices del encuentro.

Esto es lo que me encuentro a diario en Irán, unas personas duramente maltratadas por su propio régimen de Ayatolás y por el resto del mundo embarcado en el capitalismo de la guerra, mirados con desconfianza como si todo un país pudiera ser habitado por peligrosos humanos. Un país que me hace que sentir que «sólo sé que no sé nada» y en el que el sentir va por encima de todo lo demás. Un país que siempre me hace sentir amada y aceptada. Cosa que por desgracia no hacemos con ellos. I LOVE IRÁN.

No te quedes satisfecho con historias, cómo le han ido las cosas a los demás. Revela tu propio mito.(  Rumi (1207 -1273) 

 

PESE A TRUMP, NOS VAMOS A IRÁN

 

PESE A TRUMP, NOS VAMOS A IRÁN.

 

Estos días se presentan convulsos con los nuevos incidentes internacionales, la ESTUPIDEZ Y EL CAPITALISMO ARMAMENTÍSTICO campa a sus anchas en el mundo y hoy me despierto con el traslado definitivo de la embajada estadounidense a Jerusalén, con esa fina ironía que caracteriza a la diplomacia mundial lo anuncian como una manera de caminar en el camino hacia la paz, no sólo no les basta con pisotear el planeta, países, culturas, religiones y naciones sino que encima nos toman por gilipollas.

Pese a este panorama en junio empiezo mi tercer viaje a Irán, país que me tiene enamorada, con una cultura milenaria persa que me recuerda que las culturas pese a los hombres nos sobreviven. Sus gentes son cálidas y sufridoras, con una historia reciente de mucho dolor y conflicto. Las mujeres que allí conocí un ejemplo increíble de resiliencia y hospitalidad. Amigos desde allí me cuentan como las nuevamente el embargo les está trayendo más miseria, fronteras cerradas , desplome de la economía y más dolor si cabe. Como siempre la población como víctima directa.

Este es un viaje especial, es un viaje en el que voy de guía, en el que me acompañan buenas y pacientes amigas, las cuales disfrutarán y sufrirán no sé en qué proporción este nuevo proyecto de viaje , ya les he avisado que no será el típico de las agencias, lo que no significa que eso lo haga mejor, pero es lo que tiene tener amigas que confían en tu criterio o es una cuestión pura de amor y apuesta.

Una de las cosas que más impacta en Irán es la calidez y hospitalidad de su gente, poco tímidos, se acercan a invitarte a todo lo que se les pueda ocurrir, a un helado, a compartir una comida con su familia, a dormir a sus casas, a llevarte donde quieras, hice buenos amigos que se cogían el día fiesta para mostrarte su ciudad. Comes más de lo que necesitas y siempre hay una sonrisa y unas risas que hermanan.

No esquivan ninguna pregunta, son gente combativa, crítica, de muy diferentes ideologías, algunas religiosas, otras no,   la gente que yo conocí tienen un propósito común de vivir en un mundo en paz, de no tener más conflictos ni represiones, en todas las familias tienen terribles experiencias. Y esto hace que aun me entristezca más los nuevos tiempos que se avecinan, les tienen ganas, y a mí se me parte el alma.

Hoy tengo ganas de llorar viendo las fotos, recuerdo como este niño se nos acercó y nos regaló unos bocadillos, comunicándonos con el universal lenguaje de la mirada. Porque así es su gente y los políticos sólo se mueven para mover su mierda de consumo de armas, se está acabando la guerra de Siria, hay que amortizar y probar todo lo comprado.

Se avecina un conflicto similar al que se gestó en Irán, el proceso parecido, mil mentiras acerca de las supuestas armas de destrucción masiva, maldito el trío de las azores, asesinos que encima se enriquecen en supuestas fundaciones y charlas, los cuales destrozaron no sólo a Irák sino que destrozaron cualquier atisbo de equilibrio y paz en el mundo, sin ser conscientes de que todo nos acabarán afectando a todos.

Después nos sorprenderemos y lamentaremos con los ataque a embajadas y países occidentales, algunos ataques procedentes de adolescente europeos terroristas como si vinieran de la nada, de la maldad de supuestos terroristas que odian a occidente porque un dios les manda, retiramos la mirada de nuestras responsabilidades , no asumimos que nuestros malos actos y política basada en el odio y la dominación no harán sino traernos más sufrimiento, y que del dolor no nos libraremos nadie porque como gangrena se extenderá imparable. Y no hay que ser Nostradamus para ver la que nos viene, maldita política internacional a la que no le duelen sus gentes. Es como quemar la casa de mi vecino a cara descubierta y esperar que él no haga nada.

Hoy estoy triste porque ya sé lo que vendrán y no quiero, presiento que será un viaje complicado, de palpar el sufrimiento en la gente, aunque no quiero cerrar los ojos y por lo menos yo por mi lado seguiré contando lo que yo viví,  el amor que recibí. Porque yo ya no me creo nada. Un abrazo.

maquillaje con mujeres afganas

 

Las peligrosas mujeres Afganas en Irán

(Mando el dossier de viaje por si alguien se quiere unir a nuestro viaje).

ITINERARIO IRÁN 2018 A 14 DE MAYO

 

 

 

LA ESTUPIDEZ HUMANA DESDE LOS ALPES JAPONESES

LA ESTUPIDEZ HUMANA DESDE LOS ALPES JAPONESES.

La estupidez es aquello que hacemos que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, incluso obteniendo un perjuicio.

Las leyes fundamentales de la estupidez humana.

(Carlo M. Cipolla)


Qué mejor sitio en Japón para escribir que sentada en el Shinkansen mientras ves las montañas pasar,  deseando que el viaje no acabe nunca, pero el viaje siempre es rápido , ya que a la velocidad con la se mueve y con su puntualidad estricta con un margen de siete segundos máximos de retraso, tendría que hacer varias idas y vueltas a las islas para quedarme satisfecha.

Fui a los alpes japoneses pensando pasar un día y al final he disfrutado de cuatro, me impactaron sus aldeas, con casas de esas que imaginas en los cuentos en  Shirakawago,  sus baños termales al aire libre (Onsen) , sus puentes colgantes y sus templos solitarios en los que nunca falta un water caliente , me dirijo a Tokio y como acabo de confesar a unos amigos alemanes, me da pereza.

En Takayama como cuartel general me he dado el gusto de pasear siguiendo sólo los olores, probando sopas y sakes que me regalaban. visitando pueblos como Hida Furukawa en el que me sentía la única habitante con sus solitarios y numerosos templos rodeados de canales, con talleres de caligrafía y decoración japonesa, mientras paseaba por calles desiertas sólo acompañada con un leve rumor de música ambiente de pájaros.

Por este ritmo pausado he tenido tiempo de saborear el tiempo, la tradición, las buenas conversaciones con nuevos amigos con los que espero reencontrarme en breve, he vuelto a reconciliarme con la lluvia, a reaprender a aceptar lo que viene, a cambiar de planes siguiendo mi ritmo.

Soy consciente de que viajar así es un privilegio que tengo, que tengo que agradecerlo, porque no todo el mundo puedo contar con las herramientas y medios para poder hacerlo.

Lo primera que yo necesité para hacerlo fue pensar que se podía hacer, que otra manera de funcionar era posible, hemos recibido cientos de mensajes a lo largo de nuestra vida desanimándonos a disfrutar del tiempo sin un fin en sí mismo, se nos alienta en toda nuestra fase escolar a ser personas productivas en las que el éxito está asociado a conseguir todo aquello material que creemos necesitar y la admiración del resto.

Nuestras pasiones y motivaciones quedan relegadas al cajón oscuro en el que podremos rescatarlo cuando tengamos unos días de vacaciones al año o cuando me llegue la gran ansiada y temida a partes iguales, jubilación.

Todo aquello que nos habían contado en cuanto al trabajo es mayoritariamente cierto, una gran parte de la población trabaja una media de entre diez y doce horas diarias, suelen tener una semana de vacaciones al año. Ahora entiendo esa manera de viajar rápida, tomando fotos y marchándose velozmente de los sitios, aprovechando cada minuto.

No era consciente de lo importante que es ese tiempo para ellos. También me cuentan que la gente más joven lentamente va cambiando las cosas, pero sigue siendo un tabú tomarse lo que llamamos tiempo ocioso.

Es sorprendente ver gente con edades muy avanzadas en todo tipo de trabajos con la convicción de que el servicio a la comunidad es lo más sagrado.
En el contexto en el que se ha desarrollado Japón es muy entendible esta manera de funcionar. Al finalizar la segunda guerra mundial el país estaba absolutamente devastado. La visita a Hiroshima , que trataré aparte por su dureza, da cuenta del genocidio que se aplicó contra la población civil. Todas las personas se unieron en un esfuerzo titánico por reconstruir lo que quedaba y crear el magnífico país con el que cuentan.

Este pensar primero en el bien común me tiene fascinada, no hay Japonés que no se esfuerce en que las personas a las que pueden influir estén en las mejores condiciones, en cualquier necesidad que se me presenta siempre acuden con una sonrisa tímida en mi ayuda.

Esta idea de solidaridad es algo que me encanta, cuando mi hospedadora Yaeko me peló una manzana y me despidió con una paquete de mis chocolates favoritos, mi asombro ya no tenía límites. Tengo mil ejemplos diarios de esta manera de comportarse. Con la gente que cojo más confianza les pregunto si se sienten libres para ser tan hospitalarios, casi no pueden ni entender la pregunta, aquí es lo natural, lo fácil, incluso lo lógico.
Es el único país del mundo que se ha declarado como país que está en contra de las guerras, esto es de una lógica aplastante , la experiencia en la guerra fue tan dura para la población que en el país del pensamiento mental no cabía otra conclusión, ojo por ojo y el mundo acabará ciego.

Qué diferente es cómo vivimos en Europa, jugamos a pacifistas mientras con la mano izquierda vendemos armas en un ejercicio de hipocresía , puro capitalismo, maldad e ignorancia absoluta.
Lo importante es la economía, las personas vamos detrás.

Estos días estoy conmocionada con la muerte de Mame Mbaye en Madrid, somos tan ruines que nos hemos metido en un debate repartiendo culpas y justificaciones,  me indignan las etiquetas que se le han ido poniendo de emigrante, negro, extranjero, ilegal, sin papeles, senegalés, africano, mantero, como si por tener esas etiquetas no fuera merecedor de lo mejor de este mundo, me indigna que nos peleemos poniendo el dinero por encima de las personas, los intereses comerciales, la producción, joder era un ser humano, con familia y amigos que le lloran, con emociones, vida, sufriente, con una vida dura porque algunos deciden que los derechos no corresponden como ser humanos sino por el club al que pertenezcas.

Estoy rabiosa de ver cómo nos peleamos unos con los otros pateando al prójimo como si este mundo sólo fuera el barco de los blancos occidentales, y creemos que si se montan el resto de humanos se hunde, el mundo tiene recursos para todos aunque no para la avaricia de unos pocos.

Somos una panda de idiotas en los que el color de la piel es excusa suficiente para destrozar a alguien, somos tan ignorantes que no entendemos que nos corre la misma sangre por las venas,

Nada  nos diferencia de ninguna de las personas que he conocido a lo largo del mundo, nadie es menos que yo ni por supuesto más. Incluso siendo estúpidos somos dignos de toda dignidad. Actuamos con tanta estupidez que no nos damos cuenta que el trato a los demás es lo que nos define, el odio que dediquemos a los otros es algo que vuelve como un boomerang y es el miedo , los complejos y la falta de autoestima lo que nos mueve a comportarnos de esta manera.

Nos han contado una gran mentira y todo el mundo se la ha comido. Se ha llegado a decir que incluso los rescates en el mediterráneo de la gente casi ahogada es un efecto llamada, esta semana he alucinado con la causa contra Proactiva Open Arms y Maleno defensora de migrantes en Marruecos , a los que se acusa de tráfico humano por salvar las vidas de la gente que dejamos que se estén ahogando en la puerta de nuestra querida Europa. También veo atónita como el terrible suceso de un niño asesinado ha servido de excusa para que mucha gente saque toda su mierda a pasear en un ejercicio de jauría enloquecida, mezclando colores y cuestiones de género con una ignorancia que si no fuera tan peligrosa sería hasta divertida.

Hasta la propia palabra racista me molesta ya que cuánta gente sigue pensando que las razas existen, sin saber que fue un concepto que se inventó cuando la católica Europa necesitó esclavizar a gente para hacerse más millonarios en sus colonias robadas a los mismos que esclavizaban. Esta fue una de las maneras que utilizó para deshumanizarlos y justificarse, cargándose el mensaje cristiano sobre tratar al prójimo como a uno mismo, clasificando a los humanos en razas, podían seguir utilizar a las personas despojándolas de cualquier dignidad.

Y por supuesto ahora que somos más estudiados contamos con maneras más retorcidas de seguir practicando esta exclavitud en clave moderna, despojando a las personas de sus derechos, de su dignidad, pagándoles sueldos de miseria y después en una pura y retorcida contradicción culpándoles de la bajada de sueldo del resto, seguimos propagando bulos en un ejercicio de puro cinismo para no asumir nuestra propia responsabilidad, porque ya no es suficiente con que nos aprovechemos de ellos, sino que encima les tenemos que hacer responsables de todos los males.

Tengo varios amigos entre la comunidad Senegalesa, sus historias de vida son en la mayoría casos muy dolorosas, tienen que esperar años para reencontrarse con sus familias y amigos, están cansados de ver cómo se les maltrata una y otra vez, de vivir en las peores condiciones, en los trabajos más complicados, juzgados porque alguna vez reciben alguna ayuda , como si fueran culpables de su pura supervivencia. Es triste que haya tenido que suceder esto para que los veamos, para que nos demos cuenta que no estamos tan lejos de nuestros antepasados colonialistas.

Y cuando viajo aun me hago más consciente de todo esto, de mis privilegios de vivir en el lado afortunado y es que la primera diferencia que tendríamos que poner sobre la mesa es la injusticia de las fronteras, esas puertas que mantienen este sistema de mierda de personas con derechos y sin derechos, yo sólo creo ya en destruirlas, en hacerlas frágiles, en futuros posts contaré un plan que necesitará tiempo para ir minándolas poco a poco, en mi periplo viajero ya voy sumando aliadas por el mundo las cuales me ayudarán en este empeño.

Porque como en Japón estamos llamados a vivir en una comunidad abierta, es hacia donde caminamos , asegurando la libre circulación de toda persona, porque el aire y la tierra no pertenece a nadie y las personas no somos mercancía. Yo no tengo miedo de la gente de ningún país porque creo que las personas siempre aportamos , incluso el que no lo hace bien, todo se necesita, todo enseña.

He vivido increíbles momentos como los que he vivido con la maravillosa Gisella, Marco y sus amigos de Perú y Brasil, comunidad latina con antecedentes familiares en Japón, los cuales buscando un buen futuro para su familia vinieron a trabajar a este país hace más de veinte años y los cuales me han cuidado con una hospitalidad casi maternal. Sus historias vitales me emocionaron, una vida de sacrificio buscando un futuro mejor intentando conservar sus tradiciones.

Compartí muchos momentos de su comunidad, con celebraciones como una fiesta de los quince años o una baby shower de peruanos descendientes de japoneses. Nos emocionamos todos y todas hasta las lágrimas con el baile del padre japonés y su hija quinceañera. Me siento afortunada de conocerles y espero que algún día me devuelvan la visita para de alguna manera devolverles aunque sea mínimamente algo de lo recibido.


Tokyo me ha recibido con flores . Un abrazo anocheciendo por Tokyo.

WABI-SABI VIAJERO, JAPÓN

WABI-SABI VIAJERO


Cuando vuelvo de mis viajes siempre cuento mis aventuras a mis generosas “amig@s”, que aguantan cada una de mis anécdotas sin una queja.
Suelo tener la costumbre de contar todo lo que me ha gustado y a veces me preguntan, ¿ y no te has encontrado cosas que no te gusten???.
Como solemos comentar entre nosotras ,vivimos en una nueva era en la que vivimos un nuevo culto al positivismo donde todo tiene que ser bonito, todas las experiencias buenas y el viaje viene siendo un poco “paseo por las nubes”. Las fotos de redes sociales tienen que dar fe de todo esto y es cierto que puede dar un poco sensación de irrealidad y de afición por el mundo pirueta.

Selfish en Kyoto

Así que por primera vez y sin que sirva de precedente voy a contar aquellas cosas WABI-SABI que me voy encontrando.
La gente a veces me dice que soy valiente por viajar sola y siempre replico que lo valiente es viajar sin dinero como hace la mayoría de la gente que se tiene que moverse buscándose la vida.
En esta aventura Japonesa, y seguramente para tener una cura de humildad de esas que te regalan los viajes, estoy experimentando el miedo de viajar sin dinero. No os preocupéis no me han robado, que me pasara en este país ultraseguro haría de mí una rara avis digna de salir en la portada de todos los periódicos.
Mucho más sencillo, viajo con dos tarjetas, una visa y otra de débito, para resumir la visa no me permite sacar dinero ni hacer la mayoría de los pagos y la de débito se ha rallado por lo que sólo de vez en cuando me permite hacer pagos vía datáfono y sólo si es de chip, para más inri en la mayoría de hoteles y restaurantes tienes que pagar en efectivo.

Shinkansen en Tokyo

Toda esta aventura me ha surgido en la gran Tokio y doy gracias a todos los dioses sintoístas ya que durante unos días he disfrutado de la maravillosa Kana y su familia, mi anfitriona de coachsurfing por lo que he podido ir vadeando el temporal. Esta semana voy a Okinawa la isla que está más al sur y ya me han avisado que si en Tokio es difícil pagar con tarjeta allí ya hay que darlo por imposible.
Tengo veinte euros en efectivo y ando dándole al coco viendo opciones para arreglar esto. Hoy he pasado la mañana buscando una sucursal de mi banco, ha sido una mañana de recorrridos de edificios llenos de “yuppis” comprobando finalmente lo poco que actualizan sus datos la mayoría de las empresas llegando a la conclusión de que no queda ni una sola sucursal en todo Japón del banco Santander, vamos que con tal de no reconocer sus recortes ahí lo dejan , datos de sus oficinas dando vueltas por internet para marearnos a las desesperadas.

Hoy me acoge una buena amiga de otra buena amiga, ya se ha ofrecido a echarme una mano, como residente en Tokyo sabe de toda la complicación de este tipo de sucesos. Mi exmarido Víctor, que siempre está ahí, con su paciencia infinita para echarme una mano, me ha hecho una trasferencia por Wester Union, como no lo habíamos hecho antes y esta es gente muy rigurosa llevo diez horas de espera esperando a que comprueben los datos.
Está claro que toda la teoría Zen japonesa la tenía que probar en este viaje, de vez en cuando me recuerdo la frase de “si algo tiene solución para qué me preocupo y si no la tiene para qué me preocupo”, está claro que este dicho es acertadísimo pero esto no evita que a veces mi mente divague con las posibilidades de quedarme sin dinero.
Hoy he andado cuatro quilómetros con la mochila a cuestas para ahorrarme dos euros del billete, nadie dijo que fuera fácil.
Estar en una de las ciudades más consumistas del mundo sin dinero está siendo una de esas aventuras que no por necesaria prefieres ahorrarte. Menos mal que por lo menos el te es barato y bonito.

Estoy valorando la opción de trabajar en algún hostel o artista de variedades en la exótica Okinawa  . A veces me debato entre el miedo y el intenso aprendizaje que esto me está dando.

Bamboo forest Kyoto

Toda esta experiencia me hace más consciente de mis privilegios, ayer me vino a la cabeza la experiencia del Ramadán donde la gente musulmana decide no comer ni beber en las horas diurnas para experimentar lo que vive la gente que no puede hacerlo, quién sabe si el destino no me estaba guardando un poquito de aprendizaje por las malas para que ponga todo lo material en su sitio.

Piedra del amor en kiyomizu temple (Templo del agua pura) Kyoto

La verdad es que me voy dando cuenta de que casi no necesito nada, de que tengo que confiar en los otros, tener paciencia, buscar soluciones creativas, y que esto no deja de ser una anécdota comparado con la precariedad con la que vive la mayoría de la gente en miles de sitios.

Novia en Nara

Mientras tanto he disfrutado de los cerezos en flor ,los cuales me han recordado que todo en la vida tiene su momento WABI-SABI, ESA PARTE IMPERFECTA QUE LE DA ELEGANCIA AL TODO. Enseñándome que la parte imperfecta de todas las experiencias es la que dota de realidad mis momentos viajeros, la que hace que la experiencia se convierta en real. Y que como en todos los momentos que vivo, lo único por lo que puedo pasar es por aceptar, lo que me gusta y lo que no, y es un camino por el que tengo que transitar por muy incómoda o fea que sea la experiencia. Si a alguien se le ocurre soluciones las acepto gustosamente. Prometo no dejaros en vilo y seguir contando en qué queda todo esto, de momento voy a dejar el alma en calma, aceptar lo que llegue y seguir viendo posibilidades sin que el pánico haga que tome decisiones equivocadas.

Fushimi inari shrine Kyoto

Un abrazo.